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   En España, tal y como sucede en Venezuela, hay muchas formas de pedir el café en la barra o en la cafetería. Pero créeme, allá son has...

   En España, tal y como sucede en Venezuela, hay muchas formas de pedir el café en la barra o en la cafetería. Pero créeme, allá son hasta más creativos; bueno, quizás la crisis actual nos haya limitado por estos lados al negrito y al “guayoyo”, y si hay leche, pues un marrón. Pero cuatro amigas españolas se juntaron a finales de noviembre en Pamplona a tomar café después del trabajo. Una pidió un Bombón que es con leche, pero condensada; otra un Carajillo porque ¡Vaya! ¡Qué semanilla la que he tenido en el trabajo!; La tercera, que se cuida alguito desde que el corazón le dio un sustito, un descafeinado de sobre. Y usted, mi querido lector o lectora, se preguntará ¿Qué me importa el tipo de café que hayan tomado cuatro amigas reunidas?

  Es que la cuarta, la que tenía una cuñada venezolana, pidió un café con dolor.  

   
   Ella, Cristina, les comenzaba a contar justo antes de pedir la orden el drama familiar que vivían en casa por esos días. Su hermano Roberto estaba casado con una venezolana, y después de muchos papeleos lograron llevar hasta España a los suegros. Pero en Venezuela quedaban 3 hermanos de su cuñada, 3 cuñados de Roberto, todos pasando trabajo para sobrevivir. Uno de estos hermanos es hipertenso; de estos enfermos para los cuales no basta dejar de seguir las noticias o voltear a su alrededor - recomendación difícil de cumplir en la nación de Bolívar y de más de treinta millones de habitantes reclamando una vida digna – Él, por condición médica, debe tomar la pastillita prescrita por el médico para mantenerse con vida. ¡No Hay! La hija de un amigo del otro de los hermanos políticos de Roberto sufre de Epilepsia. Le fue diagnosticada a los 18 años de edad. Los anti-convulsionantes para ella representan lo mismo que un bombillo apropiado sobre una cama de operación en el quirófano. Ambos se encuentran ausentes en la Venezuela actual. Y Luis, el último de los hermanos, le llamó el otro día prepcupado. Su mejor amigo había quedado desempleado. Trabajaba en una empresa que decidió cerrar actividades ante la coyuntura económica y política. Terminó preso al ser catalogado como “Bachaquero”. ¡Sí! Para quien nos lee en el extranjero, novato(a) en el término, el “pana” trataba de mantener a la familia haciendo largas colas para conseguir productos a precio regulado, e irrisorio, en los mercados, y después venderlos con ganancia a buhoneros o particulares. Los servicios de inteligencia del estado le pusieron las grillas. Hay que ser bien bruto para no entender que es el sistema “revolucionario” el que establece y promueve estas nuevas “chambas” para poder cubrir los gastos del mes de una familia.

   Y nos viene a la mente una frase del médico español Santiago Ramón y Cajal:
“Solo la acción tenaz en pro de la verdad justifica el vivir y consuela del dolor y de la Injusticia”

   Para estas cuatro amigas la verdad era el sufrimiento de un pueblo y la ignorancia por parte de su Estado. Y en la acción encontraron la manera de consolar el dolor que causaba lo que oían. Dar a conocer la verdad. Vale la pena resaltar que, a excepción de Susana, ninguna de las otras tres amigas mantenía nexo directo con Venezuela, es decir, contigo quien me lee, o con cualquier ciudadano en Bolívar, Barquisimeto, Puerto Píritu, Caracas, Barinas. Son ciudadanas españolas queriendo ayudar a venezolanos; damas solidarias con un pueblo sufriendo una grave crisis, ajenas al discurso colonialista, por demás arcaico, que otros desean traer a colación en pleno siglo XXI.

   De allí surge entonces la iniciativa de conseguir ayuda para hermanos venezolanos comenzando de a poquito. Regando la voz entre conocidos recaudaron donativos y compraron uno que otro medicamento necesitado por algún venezolano.  


   La asociación donde trabaja Pilar les ofreció funcionar como sede de la recepción de los donativos. Como ya era el mes de Diciembre aprovecharon viajes de conocidos a países cercanos, latinoamericanos. Alguien en Perú recibía las medicinas, y de allí se iría en valija solidaria a quien la necesitaba en Venezuela. La respuesta fue impresionante. Tanto en donativos como en transporte. Los españoles, conmovidos ante los relatos de casos puntuales, abrieron su corazón. Los latinoamericanos, con venezolanos en tierra nueva y recién llegada, se motivaron y aportaron ideas para el transporte hasta Venezuela. Cualquier espacio se abría a la ayuda, a la esperanza de vida.

  Y día a día la iniciativa fue creciendo. Los donativos aumentando. La causa cobraba apoyo. Y las cuatro amigas transformaron el dolor de aquel café en una Fundación: Choca los 5 (Por Venezuela). Invitan a donar 5 euros para comprar medicinas para el pueblo de Bolívar. Hay quienes solo pueden donar dos euros y se les acepta con aplausos. Hay quienes donan justo los 5. Pero lo bonito es que la gran mayoría dona mucho... ¡Mucho más! Hoy han podido tejer redes de ayuda increíbles que abarcan toda España y otros rincones europeos. Con lo recaudado, y en una transparencia contable que transmiten a cada donante, han logrado hacer llegar medicamentos, leche en polvo y productos de higiene personal a cientos de venezolanos.

Ella es Vicky. Una venezolana que pasó por la asociación para recoger
envíos y llevarlos a los necesitados a su regreso.

   Cada recibimiento, una foto. Una alegría. Una celebración. Se logra acercar la ayuda con todo y las vicisitudes que enfrentan cada envío. Y siguen inventando, una rifa para impulsar la recaudación. Más personas uniéndose a la red de envíos. “Me llama la atención la solidaridad  y la generosidad del pueblo venezolano. Porque aunque nosotras hacemos los envíos a gente concreta, para que llegue más fácil, siempre se preocupan de hacerlo llegar al destinatario final. Por ejemplo, enviamos por paquetería un envío de medicinas a unas personas que conocíamos en Maracay, y esas personas después no descansaron hasta saber bien la dirección de las personas en Caracas a las que tenían que enviar parte de lo recibido” – Nos cuenta Doña Pilar, una de las integrantes de Choca los 5. “Una venezolana que reside en Caracas vino a visitar a su madre de 92 años y a su hermana que viven desde hace unos meses en Pamplona, y antes de regresar a Venezuela pasó por nuestra organización para recoger y llevar a Venezuela todo lo que pudiera en medicamentos, leche en polvo y productos de higiene personal para personas que ni conocía. También nos conmueve la solidaridad de los vecinos españoles aquí en Pamplona o en Navarra. Al enterarse de lo que hacemos pasan por la asociación con bolsas repletas de medicamentos para Venezuela, su gente”

Una madre venezolana posa mostrando
la leche en polvo recibida y enviada desde
España por un alma solidaria que se ofreció y
Chocó los 5.
   Los envíos en ocasiones van de escala en escala. Una colombiana que fue a Pamplona por trabajos académicos en la Universidad, regresó a su país de residencia, Argentina, con neceseres de productos higiénicos y medicinas. Allí lo tomó su hermana quien volaba a Colombia, donde vive, y desde Colombia lo hizo llegar al destinatario final en Venezuela. Pilar y sus amigas, y sus familias, y los que poco a poco se han enterado de la iniciativa, siguen con emoción el trayecto de los envíos, aplaudiendo cada escala lograda y festejando cuando finalmente, luego de ocho días,  la leche en polvo llega a los niños o cuando ese medicamento tan necesario llega a las manos del enfermo urgido. 

A estas mujeres españolas nuestro agradecimiento por tanta Bondad y Solidaridad depositada cada maleta transportando esperanza. A quienes de manera desinteresada y pro activa se ofrecen para acercar la ayuda hasta Venezuela,                                               ¡Gracias, mil gracias!

Cristina – Trabaja como secretaria en la Universidad. Su cuñada, también involucrada con el proyecto,  es la venezolana en Madrid.

Judith – Catalana en Pamplona. Ha trabajado en fundaciones ayudando a Etiopía por lo que su experiencia ha resultado vital para el proyecto. 

Patricia – Médico Salvadoreña en Pamplona. Sus conocimientos en materia de salud han ayudado mucho.

Sabrina – Enfermera en un hospital de Pamplona, la más joven del grupo, quien se incorporó recientemente al proyecto.

Pilar – Con quien conversamos para redactar la nota. Trabaja en la Fundación Baraibar. Su dulzura y generosidad puede palparse en cada nota de voz que nos enviaba.

A cada una que Dios les llene de bendiciones, abundancia y de mucha salud.

   Hay quienes acumulan millas de vuelo, pero estas mujeres españolas lo que hacen es sumar millas solidarias, vuelos de esperanza.

Su página en Facebook:

      Maigualida se montó hace hace cuatro días en el Ferry, allá en Punta de Piedra. Y es que la ñera decidió con dolor despedirse, ...

   

  Maigualida se montó hace hace cuatro días en el Ferry, allá en Punta de Piedra. Y es que la ñera decidió con dolor despedirse, primero de su Virgen del Valle amada y contar con su bendición, después de su isla querida, familia y amigos. Maigualida tiene 24 años y, por las razones que quien me lee ya conoce, decidió emigrar a Perú. Y hacia su nuevo destino partió por tierra.

   El trayecto es largo; quizás se hace eterno si sumamos el cúmulo de pensamientos y la incertidumbre que causa el hacia dónde voy, cómo me irá, lo que dejé. Pero para ir al grano de este artículo nos saltaremos el montón de escalas (Caracas-Táchira-Cúcuta-Ipiare), las selladas de pasaporte, los cambios de moneda, y los días de carretera. Queremos llegar al terminal de Carcelen,   en la ciudad de Quito. ¡Allí comenzó la fiesta!
   
  Debía Maigualida en este terminal cambiar de bus para seguir su destino. Y con ella viajaban decenas de familias, con niños pequeños, abuelos. Lo mismo en el autobús que llegó apenas minutos después del de ella; más venezolanos, algunos con Ecuador como destino, otros Perú o Chile. Pero al mismo tiempo que se despedían con besos, aún dentro de la unidad, alguien del grupo viajero se percató de una bandera de Venezuela que acompañaba a un grupo de unas 6 mujeres que recibían, a medida que iban bajando, a cada venezolano con ese abrazo que solo nosotros sabemos cómo se da y lo que significa. Y con cada abrazo y cada beso, una invitación a saborear comida caliente, divina, y muy solidaria. Una sopa como llamamos aquí, “Levanta Muerto”, para darle vida a quienes seguían camino y a quienes llegaban al abrigo nuevo, al país hermano que les brindaba cobijo. Chupetas para los niños. Pasta con carne al abuelo. Abrazos, seguían los abrazos. Era esa solidaridad tan venezolana recibiendo a sus hermanos.
   

  La iniciativa del recibimiento surge de otras iniciativas igualmente solidarias. Nos cuenta Sara, con quien pudimos conversar, que meses atrás ella, junto a varias amigas venezolanas residenciadas en Ecuador, decidieron organizarse para acercar ayuda al recién llegado del país compartido por nacimiento, el del amarillo, azul y rojo pero con las estrellas. Realizaron colectas de ropa usada pero en buen estado, un ropero como le conocemos. “En una ocasión conocí a un hermano que me pedía ropita porque se había venido casi que con lo que cargaba puesto,  cuando llegaba a su casa en la noche lavaba la ropa, y al día siguiente le tocaba ponérsela húmeda para salir a buscar trabajo porque el tiempo no alcanzaba para esperar a que se secara” nos relata. La herramienta digital que nos permitió conversar, el “Whatsapp”, les ha servido también para crear grupos diversos de venezolanos en el Valle, en Quito, en Ecuador, y así ir sumando esfuerzos. El contacto con organizaciones formales de la nación ecuatoriana les ha permitido ofrecer asistencia médica al enfermo. “Les da miedo ir al Seguro Social, aunque si acudieran les atienden, pero muchos llegan sin papeles totalmente en regla en su búsqueda por el sueño” – nos apunta Sara Febres, la gocha caraqueña que gentilmente nos cedió minutos de testimonios hermosos que nos han servido para armar esta crónica.
 
  
Un buen día se enteran por Facebook de un grupo de venezolanos que llegaban al terminal con hambre  y decidieron juntarse de nuevo, pero ahora parar preparar comida, envasarla, y lanzarse hasta el terminal de Carcelen, al norte de Quito, para recibirlos con la bandera y 3 ollas hallaqueras gigantes repletas de hervido cruzado, nuestra marca país, la arepa, replicada en muchas docenas, envases con pasta a la boloñesa, chupetas y otras golosinas para los más pequeños. Bastaron 100 dólares que recogieron en donaciones para hacer maravillas y montar la fiesta solidaria.
  
   Y así fue que conocieron a Maigualida, pero también a Roberto y a Lucía, recién casados que no llegaban de luna de miel, sino a tierra nueva donde echar “palante” un hogar, a Joseíto, un niño de apenas 5 años que al verlas se les lanzó en abrazo y no paraba de dar las gracias y preguntarles si de verdad eran venezolanas mientras saboreaba su chupeta. Conocieron a sus familiares por medio de notas de voz que iban y venían desde sus “Whatsapp”.
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.  - “Mamá, llegué, y te estoy mandando esto desde el whatsapp de una venezolana. Mamá, nos hicieron un recibimiento, nos esperaban con comida” – le contaba una de las recién llegadas a su madre desde el teléfono celular de Morela, otra de las que impulsaron la iniciativa.
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  - “Mija, pero ¡Qué alegría! No sabes la tranquilidad que siento al escucharte contenta y rodeada de abrazo criollo. Me tenías nerviosa. Muy largo ese camino, mi vida” – era la trascripción del sonido que recibían a la vuelta de una madre agradecida.
  
  Les asombró que en hora y media no quedaba comida. 100 platos de sopas, 50 de pasta. Alimento para el alma de un montón de venezolanos, pero también para otros viajeros de otras nacionalidades que se acercaron al recibimiento solidario y juntaron abrazos en la fiesta. Hasta los envases plásticos se acababan, y ellos mismos los enjuagaban.
   

  En la noche, cansadas, se mandaban fotos y compartían entre los conocidos los relatos de la experiencia. “Creíamos que con la iniciativa daríamos abrazos de abrigo y comida para el alma, y resulta que terminamos nosotras arropadas de cariño, de agradecimiento, de humanidad” – nos comenta Sara.
   
  La solidaridad la sentimos aquí de aquellos que tienen alguito más hacia quienes no tienen nada. La solidaridad de tantos hermanos en todo el mundo es semilla de lucha para que día a día llegue más ayuda a esta tierra en crisis profunda y preocupante. Pero la solidaridad también se dirige ahora hacia quienes emigran de manera forzada, sin nada planificado, una ola de emigración diferente porque se marchan sin nada más que el deseo de seguridad para sus hijos, la pareja, los abuelos, y muchas ganas de trabajar y sentirse valorados, en tierra ajena, en tierra lejana.
  
  A estas mujeres de corazón inmenso, nuestro agradecimiento solidario y emocionado, y la promesa cumplida de transmitir por nuestras redes su iniciativa para verla replicada en muchas fronteras más. Terminales que marcan un comienzo. Qué mejor forma que iniciarlo con Solidaridad Venezolana. Así somos nosotros. Aquí, allá, acullá. Arriba Venezuela. Tienes corazones bonitos regados hoy por todo el mundo. Eso nos llena de esperanza, de empuje, de un seguir soñando la patria bonita y unida que todos merecemos.
     
  Ellas están por crear sus redes sociales, porque un domingo bastó para desear llenar de domingos solidarios cada mes que reste del año en el terminal allá en Quito. El próximo, en apenas días, repitirán la jornada pero ahora en los dos principales terminales: el de Carcelen y el de Quitumbe (al sur de la ciudad). Pero si desean colaborar con donativos en metálico, en productos para las comidas, en envases; si deseas unirte en voluntariado y llenarte de abrazos ricos y reconfortantes, aquí dejamos sus coordenadas personales.

  Sara Febres – Gocha Caraqueña  +584242071172 (mantiene el “whatsapp” con su número caraqueño)
  Morela Melean – Maracucha +593995778331
  Jeanette González – Guara +593987753628
 María del Rosario Carrillo –Trujillana +593998863156
  Y junto a ellas Keyla Bolívar y Ana Karina Graterol.


El ecuatoriano no se enamora. Se “encamota” o se “engrupe” de su pareja. Estamos entonces “encamotados” de estos corazones bellos que por ahora echan raíces por Ecuador pero dejan huella y alma por donde pasan, a quienes llegan.

Ciudad Real se encuentra en el centro de España, al sur de Madrid. Allí, en la Universidad Castilla-La Mancha estudiaba Alberto Cabane...


Ciudad Real se encuentra en el centro de España, al sur de Madrid. Allí, en la Universidad Castilla-La Mancha estudiaba Alberto Cabanes teniendo la suerte de tener cerca al abuelo. Sí! Su abuelito vivía en una residencia y podía visitarlo con frecuencia.
En una de esas visitas conoce a Bernardo, un amigo de su abuelo que era viudo y no tenía descendencia; no existían hijos ni  nietos que le acompañaran y contaran historias, compartieran alegrías, y él de vuelta narrarles recuerdos. Total que Alberto y Bernardo se la llevaron de maravilla desde un principio y, según cuenta el joven, un rey mago que visitó el centro en unas navidades le preguntó a Bernardo que qué quería como regalo y este no lo dudó: "Un nieto", respondió el abuelo desamparado. Al escuchar esto Alberto le dijo que él lo adoptaba, que de ahora en adelante tendría dos abuelos viviendo en la misma residencia, y que en cada una de sus visitas harían juntos los tres los mismos planes: conversas, escuchar música, ver películas, juegos...
Con pasar del tiempo se sentía tan bien que no hacía más que hablar con sus amigos de sus dos abuelos, el verdadero y el adoptado. Tanto así que su amiga Verónica quiso acompañarle un día a la residencia y terminó ella adoptando a una abuela, Rosario, de 96 años.
Tras un año de hermosas vivencias deciden entonces fundar, formalmente, una iniciativa solidaria que muy bien podríamos replicar en nuestra Venezuela: Adopta un Abuelo.
Inmediatamente comenzaron a reclutar jóvenes voluntarios y la respuesta fue tan masiva que al poco tiempo ya estaba un grupo de 16 jóvenes trasladándose hasta Madrid para incorporarse como nietos postizos en una casa hogar de ancianos de la Capital, y otra residencia ubicada también como la pionera, en Ciudad Real.
Mes tras mes el programa fue creciendo y dándose a conocer, resultando vencedor en el V certamen de proyectos que cambian la sociedad de la prestigiosa firma KMPG. Adopta un Abuelo tenía ahora no solamente el empeño solidario y amoroso de jóvenes que poco a poco se incorporaban al programa, sino además con el premio contaban con apoyo financiero. En apenas un año contaban con 60 voluntarios con abuelos adoptados en 4 residencias de Ciudad Real y Madrid.
Y vaya que se la tomaron en serio! Hoy el programa cuenta con 500 jóvenes de 20 ciudades diferentes. A veces una pareja de amigas o hermanas adoptan a la misma abuelita.

Seguramente fundar Adopta Un Abuelo no haya sido fruto de una coincidencia. Desde muy pequeño, por circunstancias de la vida, he tenido la gran suerte de vivir con mis abuelos. Aquella oportunidad me hizo aprender y comprender el gran valor que reside en la figura de los abuelos. No ha habido ninguna vez que me hayan fallado, y tampoco les ha faltado una sonrisa ni un gesto de cariño. Siempre estaban ahí cuando les necesitaba, y siempre me mostraron una generosidad sin límites, ofreciéndome lo mejor que tenían a su alcance. Sin duda, lo más destacable de mis abuelos fueron los valores que marcaron su vida y que siempre me transmitieron con el ejemplo. Humildad, sencillez y generosidad son sólo algunos de esos valores con los que muchos os sentiréis identificados al leer la palabra abuelo, porque pensaréis en los vuestros.
La experiencia de poder criarme con ellos ha sido el detonante para que cada vez que vea a un mayor sienta un respeto y una admiración tan grande como el que siento por mis propios abuelos. Es por ello que al conocer a Bernardo, una persona noble, humilde y sencilla, le adoptara como abuelo y me inspirara para fundar AuA para que muchos más jóvenes pudieran disfrutar de la compañía y sabiduría de nuestros mayores. El objetivo de crear Adopta Un Abuelo no es sólo el de paliar las horas de soledad de nuestros mayores, sino también el de resaltar la figura de todos los abuelos y abuelas del mundo. Hay que recordar que gracias a ellos, hoy vivimos en un país desarrollado en el que podemos servirnos un vaso de agua directamente del grifo, encender una luz o viajar cómodamente en tren.
A todo aquél que lea estas líneas, le animo a ser voluntario para formar parte de esta aventura, que no sólo trata de acompañar a nuestros mayores, sino de recuperar el valor y la dignidad que estos maestros de vida merecen".
Palabras ciertas las de Alberto que aplican, como señala el joven, para abuelos de todas partes del mundo. Y aterrizando en Venezuela, ¿Cuántos abuelitos que bastante han trabajado, criado y formado, se sienten en amarga y dura soledad actualmente en el país? Familiares que han emigrado, por salud, por seguridad, y ellos no queriéndose mover de su patria, de su suelo, por costumbre y tesoro, por no querer ser una carga en comienzo nuevo y duro de hijos o nietos. Sí! Sabemos que les hace falta medicamentos, pañales, alimentos. Es muy dura la situación que se vive en los hogares de ancianos a lo largo del territorio nacional. Imagina entonces pasar el mal rato solitos, desamparados.
Muchos colegios privados llevan a cabo programas de acción social con su alumnado. Quien escribe ha acompañado a alumnos (y allí incluidos van mis hijos) en visitas a casas de abuelitos. Una tarde linda. Los abuelos pero principalmente los chamos terminan contentos, satisfechos, con el corazón rebozado por bondad, comprensión, solidaridad. Pero, ¿Y la siguiente semana? ¿Alguien les visita, les canta, juega cartas con ellos?

Dejamos aquí entonces plasmada esta semillita solidaria sembrada y ya muy bien regada en España, a ver si los jóvenes que nos leen deciden cosechar voluntades y planificar su propia iniciativa, con nuestras propias realidades, haciendo quizás contacto con tantas organizaciones, como Convite por ejemplo, e iniciativas solidarias de grupos avocados a conseguir medicamentos, pañales y proveer comida caliente y sabrosa a los abuelitos.
Si desean pueden escribirle a Alberto. No lo conocemos, pero seguramente se sentirá súper feliz de ver su iniciativa replicada en otro continente, en tierra de infinidad de abuelos españoles, finalmente tierra de abuelos sabios, nobles, que entregaron el todo y tienen mucho aún por enseñar y dar.
Aquí las coordenadas del Programa Adopta Un Abuelo en España.
Twitter: @adoptaunabuelo 
Instagram: @adopta1abuelo 
Mail: info@adoptaunabuelo.org

    En Maracay, ciudad del Estado Aragua en Venezuela, bordeada por un vertedero de basura y terrenos anegados por el Lago de Valencia, s...


    En Maracay, ciudad del Estado Aragua en Venezuela, bordeada por un vertedero de basura y terrenos anegados por el Lago de Valencia, se encuentra la escuela de educación primaria “Padre Juan José Zugarramundi”, de Fe y Alegría. Esa es la escuela a la que asisten los niños del sector El Viñedo, del Barrio San Vicente; una de tantas localidades venezolanas donde la falta de asfalto es lo menos significativo en un estado de alarmante abandono.  A pesar de los problemas de transporte público, la inseguridad, alumbrado. A pesar de la crisis económica y social que hoy golpea cada familia venezolana, mucho más los bolsillos de quienes residen en estas barriadas, las maestras, obreros y empleados del plantel reciben a diario a 350 niños que son llevados por sus padres, quienes depositan en el plantel las esperanzas de un mejor futuro para sus pequeños. Si bien hay 400 niños inscritos en el año escolar, hasta hace algunos meses asistían apenas 250 niños, asistencia que ha aumentado gracias a una iniciativa solidaria que ha permitido que corazones bondadosos, dentro y fuera del país, inviten a comer a esos pequeños durante la jornada escolar.

 
Jeanfreddy Gutiérrez Torres es periodista, y su amigo, Jesús Chuchín Loreto, un destacado deportista venezolano residenciado en los Estados Unidos. Se juntaron, reclutaron un empecinado y dinámico equipo, y comenzaron por un lado a recaudar fondos, por otro a diseñar toda una logística para acercar comida a quienes más lo necesitan. Comenzaron analizando el A Quién Ayudar, para lo cual - según palabras del propio Jeanfreddy - resultaron inspiradoras las recomendaciones escuchadas de la especialista en nutrición, Susana Raffalli, en una charla a la que asistieron. Llevar comida a la mesa, no repartida por las calles. Los niños son ese segmento de la población que más asistencia requiere. Fue así como decidieron que llevarían comida a niños, y en una escuela. Seleccionar la institución no fue difícil. Una amiga de Jeanfreddy trabaja comomaestra en Fe y Alegría, y ya le habría comentado el delicado estado de salud
que presentaban los niños debido a la malnutrición, y el ausentismo escolar que estaban evidenciando.
   Ahora necesitaban de un mensaje a compartir y un trabajo en las redes y entre sus conocidos para garantizar insumos, donativos, para lograr no solamente esa primera jornada que recién comenzaban a planificar sino muchas; ¡Ojalá y se pudiera todos los días! Y es cuando nace la frase y leitmotiv de la iniciativa: Invítalo a Comer. Porque quien nos lea, abrirá su corazón, y donará así sea un dólar a la iniciativa para invitar a comer a dos o tres pequeños. Luego de creado el “crowdfunding”, esperando esas primeras donaciones, definieron la logística. “Somos pocos, y todos trabajamos”, nos explica Jeanfreddy, “así que buscamos que las jornadas de ayuda no resultasen complicadas porque de lo contrario morirían al poco tiempo, por más deseos de ayudar que tengamos. Fue cuando decidimos comprar la comida, justo unos minutos antes de llevarla a la escuela, y comer con los niños”. Querían además que esa invitación a comer resultase una nueva experiencia. ¿Sabe quien nos lee que cuando les llevaron pizzas bien nutritivas a los muchachitos, muchos de ellos en jamás habían probado una? En diciembre pasado, a pesar del precio astronómico del pan de jamón, los niños de la escuela de San Vicente saborearon un buen trozo, con bollito y ensalada de gallina. Muchos de ellos comentaron que era la primera vez, en muchos meses, que tenían por delante un plato con varias “cosas sabrosas”. “El plato que me ponen en casa lleva o frijoles o arroz, pero nunca las dos cosas juntas” – señalaba Normita mientras le metía diente al bollito. 
   Es común que el deseo de ayudar se agrande más y más cuando escuchas, vives en carne propia estos relatos que hoy compartimos. Por eso, Jeanfreddy, su esposa Aruska, la suegra, Chuchín en el norte, la payasita Stephany, Diomar, Enrique, Luis, Rachellita y Alejandro buscaron estirar hasta más no poder esos fondos recaudados. Querían que los niños encontraran también algo que consintiera sus barriguitas en el desayuno. En la última jornada, la del 6 de febrero, pudieron llevar 7Kg de Lactovisoy.

 La directora, las maestras, el personal administrativo y los obreros, evidenciando el cambio en los niños al sentirse atendidos, se metieron de lleno en el equipo y cambiaron la desesperanza por la ilusión, por deseos de mejoras. Entre todos han reparado pupitres, acometidas eléctricas, la bomba de agua, y hasta reconstruyeron la biblioteca. Entonces surge otra invitación: ¡Invítalo a Jugar y Leer ! Nuevamente tuvo gran acogida y se recibieron donaciones espectaculares de libros de lectura, rompecabezas y juegos didácticos, tizas y colores. Biblioteca y Ludoteca tienen ahora en esta consentida escuelita de Fe y Alegría, para que los niños de preescolar y los de sexto grado ya saliendo a su bachillerato, tengan nuevas motivaciones, mientras los maestros cuentan con mejores herramientas para su docencia. 

    De la mano también de esta comunidad educativa ya comenzaron el programa del huerto escolar, invitando a los niños a sembrar. Que se enteren las casas aledañas, los vecinos, los padres, para que cada quien plante una matita, siembre una semilla, y así recortar en algo los gastos por la comida. Y para involucrar más a la comunidad, para que madres y padres, abuelitos, tíos, los hermanos mayores, sientan como suya también la escuela de sus niños; para lograr que la institución educativa se vuelva centro de esperanza, de empuje, de mejoras para todos, el próximo domingo, 11 de febrero, estos jóvenes voluntariosos y solidarios visitarán la comunidad con una docena de médicos especialistas para examinar a niños, abuelitos y adultos de la comunidad. La escuela pondrá instalaciones e Invítalo a comer los alimentos. Ya la comunidad está al tanto y los están esperando.
Una invitación sigue a la otra, y a la otra, y a la otra…. Y solo pueden ser posibles, y cada vez más frecuente, con la ayuda generosa de quienes nos leen dentro y fuera del país. Entre los planes, ya bastante adelantado, está el programa "Invítalo a pasear". Se trata de tours guiados para los alumnos de sexto grado; bonita despedida tras culminar su etapa de primaria, estímulo para que los más pequeños asistan, continúen su educación, se sigan formando. 

¿Quieres colaborar? 
Cuentan con una cuenta Paypal --> 
Paypal.me/invitaloacomer utilizando la siguiente cuenta jloreto99@hotmail.com
Un crowdfunding en Facebook --> 
Twitter: @jeanfreddy 

   Aunque reciben donaciones en bolívares, invitan a los posibles donantes a contactar con amigos y familiares fuera. Cada dólar lo convierten en tres almuerzos.
    La invitación está hecha. Ponte tu mejor “gala solidaria”. Haz de tu corazón una fiesta humanitaria y aporta lo que puedas. 
A ellos, a Jeanfreddy y todo su equipo, Mil Venezolanísimas Gracias desde Reto Solidaridad.
   
#InvitaloAComer #RetoSolidaridad #Venezuela








Vivir en Venezuela, desde hace algunos años, se ha vuelto complicado... Quienes nos leen desde algún rincón del mundo posiblemente van re...

Vivir en Venezuela, desde hace algunos años, se ha vuelto complicado...

Quienes nos leen desde algún rincón del mundo posiblemente van recibiendo, de manera regadita, noticias que dan cuenta de los diversos problemas que padece el venezolano en su día a día.

El problema de la inseguridad, motivo por el cual han emigrado tantos venezolanos, persiste y se agrava. Al mismo ritmo la grave escasez en alimentos y medicamentos golpea la calidad de vida del ciudadano. El altísimo costo de aquello que logres conseguir en estanterías de mercados o farmacias es para muchos inalcanzable, incomprable.

La vida en un hilo, por enfermedad o por mentes enfermas. Las calles por la que circulan vehículos particulares y unidades de transporte público desbaratan cauchos y trenes delanteros dolarizados. Los canales para informarse cada día más bloqueados, el servicio de internet dificulta el informarte por las redes o la web. Y frente a todo lo anterior, resumen bastante escueto de la Realidad Venezolana, un Estado que no procura soluciones, enfrascado en una guerra política por miedo a perder el poder, aunque el apoyo popular lo haya perdido hace ya algún tiempo.

Pero esta nota para nada pretende sonar pesimista o desesperanzadora. ¡Todo lo contrario!

Y es que, a pesar de las dificultades que todas las familias padecen, sin distinción alguna de clases o simpatías políticas, una atmósfera bonita cubre a esta Venezuela irresponsablemente golpeada por quienes la gobiernan. En cada esquina, en cada hogar, se tenga mucho o poco, se respira Solidaridad.

Estudiantes de educación media diversificada que dedicarán sus vacaciones por la Semana Santa en trabajo voluntario en diferentes campamentos misioneros por todo el territorio nacional. Llevan bolsas de comida, llevan libros, llevan compañía y apoyo a familias de muy escasos recursos. Maestras de escuela que, a pesar de sufrir en hogar propio gravísimas carencias, dedican sus días libres para abrir las puertas de escuelas y alimentar a niños en condición nutricional muy crítica. Amas de casa que se agrupan para preparar sándwiches y sopas que reparten luego en barriadas. Jefes de cocina, Chef de restaurantes que se organizan para brindar ayuda a quienes lloran por comida. Estudiantes Universitarios creando grupos de voluntariado para trasladarse a las áreas rurales y poder prestar atención médico odontológica a población totalmente desatendida. Profesionales que abandonan su ejercicio profesional particular para liderar organizaciones civiles que no solo defienden los derechos humanos sino además trabajan sin descanso procurando donaciones en medicamentos para enfermos en situación crítica.

La solidaridad de Venezolanos a Venezolanos se siente en escuelas, hospitales, a las afueras de una panadería o restaurante.

Es con la Venezuela de este último párrafo con la que deseamos quedarnos, amarrarnos, apoyarnos. Este es el país solidario y unido que merece una mejor realidad, una vida más digna.

La solidaridad es entonces Esperanza Bonita, Unión entre Hermanos, y Respuesta Activa y en Paz de una ciudadanía que pide respeto a la vida y eficiencia en el manejo de sus recursos a ese gobierno que sigue sin procurar. Una respuesta imposible de tapar, de borrar de los corazones así no salga en pantalla; una actitud y un sentimiento que se contagia y que como país debemos resaltar y más nunca olvidar.

#RetoSolidaridad #CrisisHumanitaria #Hermandad #DDHH

Pasta Morandi es un negocio familiar. Y es lo que se siente no solamente al degustar sus platos, sino por la hermosa iniciativa que llevan...

Pasta Morandi es un negocio familiar. Y es lo que se siente no solamente al degustar sus platos, sino por la hermosa iniciativa que llevan adelante cargada de #Solidaridad. Un valor de familia que debe cultivarse siempre. Un valor de familia que en la Venezuela actual cobra especial significado.

Este reconocido local de comida viene por más de 30 años atendiendo a las familias que se acercan hasta la urbanización El Paraíso de Caracas, ávidos de un buen plato de pasta para comer allí o llevar para la casa. Pero desde hace unos meses existe en el menú un plato de pasta diferente, único, con un ingrediente extra: Ayuda Humanitaria. Al plato lo bautizaron como Pasta Pendiente. Pendiente a preparar para alimentar a un hermano hurgando en la basura. Pendiente, porque la sensibilidad tanto de los dueños y cocineros del local, como de los comensales que se acercan al mismo, los hace volcar la mirada hacia quienes pasan penurias en las calles, con el estómago vacío, y entonces subrayar la necesidad de AYUDA como una tarea PENDIENTE.

La alegría en el local de Pasta Morandi cuando recibieron la primera orden de Pasta Pendiente no fue normal. En términos culinarios Marchar un pedido es comenzar a cocinar un plato. Pero la marcha en Morandi no se limita a la cocina.

Porque luego de servidos los envases con pastas boloña, seleccionada por contenerlo todo – proteína, grasas y carbohidratos - , comienza la marcha solidaria por Caracas para cambiarle a esa joven con dos pequeñas, a ese adulto mayor, al padre desesperado, una bolsa llena de desperdicios de la basura por envases conteniendo alimento para el cuerpo y para el alma, porque no es solo carne, queso y pasta... es esperanza y hermandad.

Al principio había que acercarse hasta el local para realizar el pedido de uno, dos, o los platos de pasta pendiente que cada quien dona en base a sus posibilidades. Pero la reacción de la Diáspora Venezolana ante la iniciativa que se coló en las redes fue espectacular, y hoy por la página web www.pastapendiente.com cualquier persona, no importa el lugar del planeta en el que se encuentre, siempre con Venezuela en el corazón, podrá donar a venezolanos hambrientos comida caliente, preparada con generosidad y amor a un precio muy bajo gracias a convenios y subsidios logrados, y a las horas de trabajo y recorrido aportadas por toda la Familia que trabaja y lleva adelante este Restaurante y la noble iniciativa. De Canadá ya han recibido un pedido de 40 platos de pasta pendiente que fueron donados, que se convirtieron en almuerzo sano y esperanzador para 40 venezolanos en situación de calle.

Aquí dejamos sus coordenadas en las redes sociales @pastapendiente y @pasatamorandi en Twitter, Instagram y Facebook. La página web, líneas más arriba, es sencilla y permite en un click, con una modesta suma, solicitar los platos de pasta que tu bolsillo permita.

Pasta Morandi está ubicada en la Avenida Paez de la urbanización El Paraíso a 100 mtrs de la Plaza Washington. Telf. 212-451.71.38 /61.91

Por las barriguitas alimentadas, por tan hermosa campaña vaya a los Morandi y Gomes nuestra admiración y agradecimiento.

Fotos: Instagram Pasta Pendiente.

#AyudaHumanitario #DonaEsperanza #RetoSolidaridad

Cuando se juntan Empatía, Solidaridad y Amor por los tuyos resulta una mezcla repleta de buena vibra y mucha energía para esos venezolanos ...

Cuando se juntan Empatía, Solidaridad y Amor por los tuyos resulta una mezcla repleta de buena vibra y mucha energía para esos venezolanos que hoy pasan hambre, mucha hambre en Venezuela. Tres valores que definitivamente tienen de sobra y para compartir Andrea Black y ella, la eterna cómplice, su mamá.

Andrea es una de tantos jóvenes que emigraron huyendo de la inseguridad. Le tocó, ¡Sí! Por ella, por la tranquilidad de sus padres, tomó la dura decisión de hacer maletas para realizar sus estudios universitarios de Derecho en Bogotá. Y cómo pesa ese equipaje. No precisamente por la ropa, los libros, las fotos, los “indispensables”. Pesa y mucho alejarse de los tuyos, la familia y los amigos, de un país que amas y te entristece en demasía. Maletas que, de llevar alguna etiqueta o calcomanía en su exterior, seguramente dirían “No me quiero ir” “Venezuela, te llevo conmigo”.

Y resulta que Andrea vino de vacaciones. Al final de un año más de estudios, esta joven de 21 años vino por apenas unos días a su amado terruño, Margarita, donde creció, a recargarse de venezolanidad. Quería manifestar con sus antiguas compañeras de colegio, acompañar a su familia en el día a día, vivir de cerca esa crisis de la cual solo leía por los grupos de whatsapp, por las redes sociales. Y en un abrir y cerrar maletas se topó ahora de frente con dos niñas hurgando en la basura. Ella pasaba con su mamá en el carro y no tenían nada que darles. Trataron de comprar algo, galletas, cualquier cosa para saciar el hambre a esas dos niñas y no había nada abierto. Así que se fueron hasta la casa, tomaron algunos productos ya listos, que tuviesen a la mano, y regresaron al lugar pero ya no estaban. Dieron vueltas y vueltas hasta encontrarlas y ofrecerles las galletas y panecillos que lograron recolectar en casa. “Cónchale, mamá. ¿Qué podríamos tener siempre en el carro que no se dañe y los alimente?” – Fue la pregunta que se hizo a raíz de esta experiencia que vivió hace apenas una semana del momento de publicar esta nota. Andrea estaba recién llegando. Son pocos días los que le restan en su tierra antes de comenzar un nuevo año de carrera, y encontró la mejor manera de invertir este tiempo.

Luego de darle vueltas y vueltas en la cabeza a posibles fórmulas y alternativas para alcanzar su objetivo, tratando de dar con ese alimento completo fácil de elaborar, de envasar, se le ocurrió la idea de una Súper Bomba Nutricional en Batido: Batidos Solidarios. ¡Claro! Los deportistas promocionan productos como estos. Hay complementos nutricionales que se comercializan para personas de la tercera edad o con problemas digestivos, pero costosos o escasos. ¿Por qué no dar con una fórmula casera, por sobre todo sabrosa, pero siempre muy nutricional y fácil de elaborar?


Contó entonces con la asesoría de dos amigas nutricionistas y hace ya tres días comenzaron las pruebas. Los factores fundamentales a valorar fueron: Contenido calórico y nutricional, Facilidad para batir y diluirse (espesor), Sabor y el Precio. Y así fue que dieron con una de muchas mezclas posibles (que podrías cambiar en base a tu presupuesto). Son seis componentes que se mezclan, y sin orden determinado, en la botellita de plástico, para añadir el agua solo cuando vayas a repartir; podrías llevar una botella de agua en el carro y botellitas con la mezcla de polvo solidario listas.

En el recuadro compartimos la receta y las indicaciones. Lo importante es que este invento nutricional resultó sabroso, muy fácil de elaborar, y gustó mucho a quienes ya les han dado a probar. Cada botellita de Batido Solidario cuesta apenas 1.300,00 Bs y aporta igual o incluso más calorías que las que aporta un almuerzo que resultaría más costoso, y que requiere de mayor tiempo, logística y equipo para preparar. Una iniciativa ¡Genial! Que sueñan ella y su mamá verla replicada por otros. Por eso abrieron una cuenta en Instagram @batidosolidario , y desde allí orientan a quienes desean sumar solidaridad desde cualquier otro rincón en Venezuela, además de pedir donaciones de latas de Cerelac, Lactovisoy o botellitas de plástico para envasar.

Cuando ya vayas a consentir a un niño o adulto con uno de los batidos añade agua filtrada, bátelo bien, y ¡Listo! Esta receta contiene 507 calorías, que es 1/3 de las calorías recomendadas por día para un niño.

Actívate y prepara unas cuantas botellitas para tenerlas en el carro. En el camino podrías encontrarte a algún compatriota, niños, viejitos, con el estómago vacío.

Finalmente, esta es la RECETA que sugiere Andrea Black para el BATIDO VENEZUELA. Una joven que sueña con regresar a su país y ejercer aquí como profesional. Una joven que decidió convertir unos días de vacaciones, de apurruñar a la familia, en días de Solidaridad, en horas de Inventiva para acercar ayuda.

- Empatía: pensar en el otro, ponerse en sus zapatos, lo que quiere, lo que sueña y de lo que carece.

- Solidaridad: ayudarnos entre venezolanos con iniciativas desprendidas y sinceras.

- Por último, un toque de lo mejor de cada venezolano.

#RetoSolidaridad #AlimentaVenezolanos #AyudaHumanitaria #BatidoSolidario

Leo tiene 25 años. Se está graduando como médico general en la Universidad de Los Andes. En un principio pensaba en ser Hematólogo tomando ...

Leo tiene 25 años. Se está graduando como médico general en la Universidad de Los Andes. En un principio pensaba en ser Hematólogo tomando en cuenta la enfermedad que padece desde niño. Hoy se encuentra enamorado del cerebro y sus misterios por lo que sueña con comenzar ya su Post Grado en Neurología. Leo es Hemofílico.

Cuando tenía apenas año y medio, según el relato de su madre, arrancó a caminar. Y como todo infante en sus inicios experimentó infinidad de caídas. En una de ellas cae de boca y se resiente una encía. El recién asomado dientecito estaba aún en su puesto pero la encía no paraba de sangrar, por más gasas con cierta presión que posaran sobre la encía. Deciden llevarlo al médico ante una debilidad alarmante por la pérdida de sangre (Anemia) y es cuando le diagnostican la enfermedad luego de múltiples exámenes. Leo habría nacido con una deficiencia de producción del Factor VIII, uno de tantos necesarios para la correcta coagulación de la sangre.

Si una persona produce solo el 1% o menos del factor afectado, se dice que tiene una hemofilia grave. Si produce entre el 2% y el 5%, se dice que tiene una hemofilia moderada y, si produce entre el 6% y el 50%, una hemofilia leve. La de Leo era una Hemofilia moderada.

Al recibir el diagnóstico sus padres se preocuparon. ¡Dios! Habría que meterlo en una burbuja para evitarle rasguños de rodilla, golpes... ¿Qué pasa si de pronto hay que operarlo de apendicitis? Si la sangre no coagula, todo lo anterior significa un riesgo. Pero el hombre de ciencias ha aportado a la humanidad sabiduría con paciencia. Cada minuto es un minuto de hallazgo y esperanza para infinidad de pacientes padeciendo cualquiera de un catálogo amplísimo de patologías. La Hemofilia, padecimiento poco común en la población, es 100% tratable con terapias sumamente efectivas que le garantizan al individuo una vida normal, le garantizan envejecer con calidad de vida. Y alegre, sin mayores restricciones, sin sentirse un fenómeno fue pasando Leo de la infancia a la adolescencia, y de allí a su etapa adulta. El Factor VIII es un medicamento de altísimo costo y como tal entra en el listado de medicamentos que el Estado procura proveer a la población que padece esta anomalía. Distinto resulta el costo cuando un ente gubernamental como el I.V.S.S. gestiona la compra de un gran número de dosis a diferencia de cuando es una persona, sus familiares, los que deban tramitarla.

A Leo le implantaron un “reservorio” o “puerto” en el pecho para administrarle, sin tantos pinchazos en las venas, el factor requerido. Durante su infancia recibió sin problema alguno el tratamiento. Ese que se adelanta al sangrado; es decir, la profilaxis. Pero a partir de 2015 comenzaron las fallas en disponibilidad del Factor (Son varios. En su caso específico el Factor VIII). En ocasiones debía viajar hasta Caracas porque a Mérida, donde vivía y estudiaba, no llegaba. Con el pasar de los años se volvió aún más crítica la situación. Ya ni en Caracas podía conseguir el tratamiento con la constancia requerida. Gracias a donaciones esporádicas se ha ido auto medicando a medias. Con el sueldo que recibe como médico recién graduado y en post grado si acaso logra alimentarse.

Los avances de la ciencia no le llegan, no le permiten vida normal, al menos tranquila. Trota con miedo a caer por un obstáculo en el camino, maneja su vehículo con pavor ante un posible accidente, ora por no tener que someterse a ninguna cirugía. Hoy en Venezuela quienes tienen esta condición enfrentan un problema serio, porque sin tratamiento cualquier ínfimo rasguño puede pasar a mayores. Leo retrocedió a la antigüedad en esa Historia de la Medicina que estudió. Lo colocaban de nuevo a épocas en que La Hemofilia era conocida como “La Enfermedad de la Realeza”. En aquel entonces porque la transmisión del gen se dió de un Reinado Europeo a otro. En la Venezuela actual. porque hay que contar con demasiado dinero para asegurarse el tratamiento.

El factor de coagulación (llamado factor) es una forma en polvo que se mezcla con agua para convertirlo en un líquido nuevamente antes de administrarlo. Algunos productos se obtienen del plasma de sangre humana donada. Otros, llamados factor de coagulación recombinante, son producidos con ingeniería genética en un laboratorio y no se utilizan proteínas de sangre humana evitando la transmisión de virus. De allí el alto costo.

22 decesos en Venezuela por esta causa, entre 2016 y lo que va de 2017.

Los Bancos de Sangre carecen de los insumos necesarios para efectuar las pruebas de coagulaciones. Para diagnosticar a tiempo a otros “Leo”.

La Asociación Venezolana para la Hemofilia (AVH), organización sin fines de lucro, sigue dando la batalla por estos enfermos, Leo, Marco, Rubén, Dinorah, por la vida de más de 4.500 enfermos, venezolanos, ante diversos entes públicos: El ministerio del Poder Popular para la Salud, El Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, El Ejecutivo.

Como venezolano, dentro o fuera del país, puedes siempre acercar ayuda mediante tu donativo monetario. Contacta a esta asociación para conocer además de qué forma puedes organizarte y diseñar un plan de ayuda: comunicacional, recolección de recursos, voluntariado.

http://www.avhemofilia.com/ @AVHemofilia

La Asociación Venezolana para la Hemofilia es una de las Organizaciones que hacen vida, batallan y trabajan por millones de enfermos a través de CODEVIDA (Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida)

http://www.codevida.org/ @Codevida

Como médico, Leo conoce a fondo su padecimiento. Vivió un pasado controlado, conoce el hoy, le teme al mañana. Sueña con terminar su post grado y aportar, a la Venezuela que ama, su práctica médica como Neurocirujano. Leo le pide al gobierno meterle cerebro a la problemática de salud y abrir de una buena vez un Canal Humanitario. Leo nos pide a todos, venezolanos dentro y fuera del país, sensibilizarnos con esta y otras enfermedades con tratamientos de Alto Costo. Esperanza de vida inalcanzable hoy por todos ellos, pero Esperanza posible con la ayuda de todos.

#Solidaridad #CanalHumanitario #Esperanza #Vida