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   Christian Höhn lleva en la sangre el calor de Maracaibo, la disciplina del alemán, el sabor del portugués y, lo más bonito y a resalt...


   Christian Höhn lleva en la sangre el calor de Maracaibo, la disciplina del alemán, el sabor del portugués y, lo más bonito y a resaltar, la solidaridad y el voluntariado a granel.

  Gracias a la tecnología que ha vuelto al mundo cercano y en contacto, pudimos conversar él estando en Portugal, y nosotros en Caracas. Y es que queríamos conocer de las campañas e iniciativas que lleva adelante VENEXOS, Asociación Civil de venezolanos en Lisboa, organización que él preside. La pregunta de rigor en todo conocerse siempre es, ¿Cuéntanos Christian, cuándo te fuiste a Portugal? Así nos enteramos que, forzado a emigrar por razones políticas, hizo maletas rumbo a Europa, con una parada obligada en Alemania, el país desde donde llegaron sus padres huyendo de la segunda guerra mundial. Su papá es uno de muchísimos inmigrantes que tanto aportaron a la tierra que les adopta en tiempos de la Europa en guerra. Fundador de la reconocida compañía Telenorma, representante de Siemens, se casa con una alemana a quien hoy es imposible mover de la que considera su patria, nos comenta Christian al referirse a su mamá. Pero de Alemania salta el joven hasta Portugal huyéndole al frío, y allí reside desde el año 1999.

  Venexos fue inicialmente una idea de Christian junto al cirujano maxilofacial Alejandro Vivas que permanecía engavetada por algunos años. El jóven, acostumbrado al voluntariado desde que tenía 15 años, decide darle forma jurídica y funda la Asociación, única en Portugal legalizada y con título de ONG en el país lusitano. Nos comenta, recordando sus años de voluntariado en diversos países siendo un muchacho, que nunca imaginó que algún día estaría trabajando por enviar ayuda, comida y medicamentos a su país Venezuela. Hace poco más de dos años, alarmado por la escasez en Venezuela, reportada a través de medios y redes, y la situación de tantos venezolanos de escasos recursos, decide junto con otros amigos organizarse y comenzar a solicitar donaciones, en un principio mediante invitaciones que iban boca a boca entre conocidos. Posteriormente, buscando que estos medicamentos llegasen mediante canales serios a personas realmente necesitadas, contactan a otra venezolana residenciada en Miami, Marisol Dieguez, quien forma parte del Programa Ayuda Humanitaria por Venezuela.


   De ese pequeño comenzar hasta hoy, Venexos cuenta ya con 8 núcleos de recolección/recepción de medicamentos, insumos y alimentos en Portugal, cubriendo así sus principales ciudades. Iglesias, bares y restaurantes, negocios familiares, todos contribuyen, todos reciben. En el año inaugural lograron enviar 800 kilos de medicamentos. Al siguiente año, 2017, ya fueron 1700 kilos de ayuda la brindada. En lo que va de 2018 Venexos ha logrado enviar 1500 kilos de comida y medicinas, envíos que han sido recibidos por organizaciones como Caritas, La Pastillita, Hospital San Juan de Dios, Manos para Vargas, Margarita sonríe entre otros.



   “Recibimos unos 15 a 20 correos electrónicos por día de venezolanos solicitando ayuda”, nos comenta Christian. “Quisiéramos ayudar a tantos. ¡Hace falta tanto!”. Pero si bien la generosidad de portugueses y venezolanos ha sido espectacular, el tema del costo de los envíos impide enviar más y más. Para ello tienen toda una red de voluntariado en las iglesias y realizan eventos para recolectar fondos. Los diferentes núcleos de recepción o recolección de medicamentos y alimentos en todo Portugal cuentan con un grupo de voluntariado que se encarga de hacerlo llegar a la Sede Matriz en Lisboa. Allí, otro grupo de voluntariados se encarga del inventariado final, empaquetado y el envío a la Empresa Logística en España, esto siempre y cuando cuenten con el dinero para el envío. Recientemente celebraron y mucho. Un donativo sumamente generoso de un amigo portugués residenciado en Madeira les garantiza contar con el dinero para los envíos de los próximos 2 meses.

   Venexos procura además brindar apoyo a ese venezolano que en el último año llegan a Portugal con lo poco que logran reunir para emigrar. “Semana tras semanas recibimos nuevas caras”, nos relata Höhn. "Aquí resulta relativamente sencillo legalizar su estatus pero hay que trabajar, y muchos se ganan la vida de manera muy digna en oficios que distan bastante de su formación profesional; pero es un comenzar, un nuevo arranque y a ellos brindamos ayuda y asesoría”.  Les brindan asistencia en el proceso de adaptación, aconsejan en todo lo concerniente a la legalización de su estatus migratorio, búsqueda de empleo, etc. Y gracias a 3 jóvenes integrantes de la Asociación se logró redactar un Manual de integración de Venezolanos en Portugal que incluso ha sido replicado por otras asociaciones en diversas latitudes del mundo.

   Desde Venezuela llegue a todo el equipo de voluntariado de Venexos, a todos los portugueses y venezolanos residenciados en Portugal nuestro agradecimiento por tanta solidaridad.

   Da Venezuela, obrigado por tanta solidariedade

  Queremos decirlo en alemán también. Para que la madre de Christian, quien aún reside en esta tierra tan golpeada pero siempre esperanzada, la lea con orgullo. Para rendirle homenaje al padre de Christian que tanto aportó a Venezuela, y le permitió criar a este hijo colmado de valores bonitos, de humanidad espectacular.
     
    Aus Venezuela, danke für so viel Solidarität

Y por último pues que suene el maracucho, Christian, porque de Maracaibo salieron dos palomitas volando, pero también saliste tu con maletas repletas de tu país amado.

     Mirá Primo, gracias por tanta Solidaridad 
                     ¡Qué molleja!!

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Érase una vez una hermosa damisela obligada a salir de su terruño bonito y siempre extrañado, de un paraíso llamado Venezuela. Los mismo...


Érase una vez una hermosa damisela obligada a salir de su terruño bonito y siempre extrañado, de un paraíso llamado Venezuela. Los mismos monstruos de mil cabezas que han espantado a millones como ella empujan sus alas hasta Galicia para asegurarle a sus hijas una vida segura. Un comenzar de cero, y un mismo pensamiento al abrir los ojos en el reinado nuevo: ¿Qué estará pasando, qué estarán sintiendo, qué le hará falta a mi amada Venezuela?

No eran pajaritos o dragones buenos, como en los cuentos infantiles de otrora, quienes le acercaban noticias de su país amado. Vivía ella pegada a la programación de radios de Venezuela que transmitían por internet. Y fue sintonizando “Así nos Va” que escuchó la llamada al aire de una muchacha solicitando de manera desesperada un medicamento para su papá. Enfermo de cáncer se le dificultaba dormir, y la falta de un descanso profundo, por días, afectaba aún más su calidad de vida. Anotó ella entonces el nombre del remedio, y el teléfono que la muchacha daba al conductor del programa, y se fue a una farmacia de amigos a comprar 3 cajitas. Con tesoro en mano, le escribió un mensaje de texto a la angustiada hija diciéndole que le enviaría los medicamentos desde España, y que tan solo le escribiera al recibirlos. Note querido lector que no hay varitas mágicas en el relato. Pero esta damisela desde aquella su primera ayuda, se ha transformado en HADA madrina de un montón de venezolanos. La sensación que llega cuando el alma está repleta de alegría, esa que sintió la primera vez, la llevaban a sentarse por horas escuchando el mismo programa, donde las personas suelen pedir ayuda por sus tratamientos. Y así la lista fue creciendo. Y su búsqueda ampliándose. Y salía con su libretita de farmacia en farmacia


Manuela, para que todos conozcan el nombre de esta alma bella, se dio cuenta que solita no podría, que era gigantesca la necesidad. Así que comenzó a regar la voz, a rasguñar aquí y allá, lograr los 8 euros para el envío de un kilo, los medicamentos que mandaría puerta a puerta, a hermanos venezolanos enfermos, sin costo alguno. En España existe la modalidad de devolución de medicamentos a las farmacias, ya sea por mejoría, cambios en el tratamiento o porque lamentablemente la persona haya fallecido. Y las farmacias deben destruir todas esas muestras devueltas. Fue así, armando redes, como quien teje una telaraña, que en apenas meses su piso se había convertido en una farmacia. Los adornos se arrimaron. Las noches las pasaba clasificando, empaquetando fuera de cajas y en bolsitas con el respectivo mensajito que duplicaba la esperanza: una por el remedio que por fin llegaba, otra por las palabras de una extraña que le decía, ¡Hey! ¡Tú eres importante para muchos que, como yo, están dispuestos a acercarte ayuda! Y sus compinches de la escuela en Venezuela, ellas que seguían en la tierra tricolor, se convirtieron en HADAS repartidoras llevando a las casas humildes, en barriadas o caseríos, los tratamientos que desde España manda el Hada Madrina Mayor.  Hoy ya son 12 las Hadas regadas por el territorio, ya la magia solidaria ha podido apuntar hacia manos de personas necesitadas en Maracaibo, Barquisimeto, Margarita, Bolívar, Caracas....

Y como a la gente buena le pasan cosas buenas, pues tuvo la suerte Manuela de contar con José Roberto Díaz, de corazón grandote como el de ella, y galán de película moderna, Papita, Maní y Tostón, y presentaron durante el estreno de la segunda parte, ante una muy concurrida sala, la bella misión de esta Hada residenciada en Vigo. Y llovieron más donaciones. Y hasta entrevistas le hicieron en los principales periódicos. “Venezuela vive una espantosa crisis, los venezolanos no consiguen cura para sus dolencias, pero aquí, en Galicia, hay una mujer que se ha dedicado en cuerpo y alma a acercarles ayuda, esa que todos nosotros podamos a su vez donarle”

Hada cuenta ya con figura jurídica como fundación. Siguen acercando tratamientos solo puerta a puerta, De las Hadas a las manos de quien lo necesita. Con rigurosidad siguen cada envío asegurándose que lleguen a las manos ansiosas de esperanza. Y a quienes donan responden con cuentas transparentes sin importar el tamaño de la generosidad.

  Insistimos en que no hay varita mágica. La magia es enteramente la Solidaridad. Pero si nos cuenta Manuela que los milagros surgen cada día por doquier y cuando menos lo espera. Como el caso de una venezolana residenciada allá que acude desesperada a Manuela porque a su mamá la operan y debe llevar todo, el hilo para coserla, las suturas, las bases de cama, etc.  
“Mi niña, y yo ¿cómo hago?  A mí rara vez me llegan insumos” – recuerda que le dijo cuando recibió la llamada. Pero por cosas de la vida uno de sus contactos de farmacias le deja en casa tarde, ese mismo día, una bolsa gigante de compresas, gasas, hilos y mucho más de lo que pedían.

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Que esta historia la lean niñas y niños, dentro y fuera de Venezuela. Hay Hadas Madrinas como salidas de cuentos, que con solidaridad y magia llenan de esperanza a muchas personas. Manuela Alvarez definitivamente es una de ellas.

#RetoSolidaridad #AyudaHumanitaria