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Francis y Virginia son huérfanos. Ambos vivían en orfanatos del estado de Maryland, en Estados Unidos; él en uno de niños, ella en un...


Francis y Virginia son huérfanos. Ambos vivían en orfanatos del estado de Maryland, en Estados Unidos; él en uno de niños, ella en uno de niñas. Finalizando el año escolar, el hogar donde creció Francis hizo una fiesta e invitaron a todas las niñas de la Casa Albergue donde creció Virginia.

Desde el baile quedaron prendados uno del otro, siguieron viéndose y conociéndose hasta hacerse novios y, años más tarde, se casaron. De esa unión nace esa persona que motivó esta historia: Michael. Muchos hemos tenido la dicha de crecer en familia unida impregnada de valores. Pero los padres de Michael, por su propia historia de vida, inculcaron en él la Fe Cristiana para agarrarse ante tantos problemas que nos presenta la vida, y el agradecimiento a Dios por su guía, su ayuda en todo momento. Le enseñaron desde pequeño que no había mejor manera de retribuir las bendiciones que ayudando a otros que pudieran estar necesitando una mano amiga. Crecieron huérfanos pero gracias a toda la ayuda recibida se convirtieron en hombre y mujer de bien, en pareja y en familia, en padres. Y por eso en casa de Michael todos los días eso se agradecía acercando sonrisas, esperanza, alimentos y ropa a quienes la pasaban mal, a quienes menos tenían.

Michael es hoy un empresario Naviero. Por su profesión y especialización ha viajado mucho por América Latina. Vivió unos años en Costa Rica. Otros años en Panamá, país donde se encuentra la compañía de la cual es director. Sí! Conoce Venezuela. La visitó hace más de 20 años y quedó encantado de “esa belleza suyo”, que fue la frase textual, en su spanglish bastante avanzando, que me envió en el mensaje de voz. No olvida nuestros paisajes, nuestra comida y nuestra gente, “muy alegre y trabajadora”. Recorrió nuestras costas, destinos obligados dada su profesión, y pudo además conocer a fondo Caracas y visitar un día “su pueblo de montaña linda”, La Colonia Tovar.

Durante toda su carrera profesional ha podido realizar una hermosa acción social en Panamá, brindando recursos en metálico y en insumos a una Casa de abuelitos y un Orfanato, distinto quizás a aquel en el que crecieron sus padres por su toque tropical, pero igual colmado de esperanza e ilusión para los niños que cobija y alberga. Pero con Venezuela nunca había tenido nexo cercano. Eran solo “toques de negocio” de pocos días.

El año pasado Michael conoce a una venezolana. Se trata de Adriana. Llega a ella necesitado de una traductora pública y recomendado por la hermana de Adriana que vive en el norte. Se contactaron vía correo electrónico y Whatsapp. Entre tantos mensajes por el trabajo que iban y venían se dejaban colar los comentarios, por parte de Adriana, de la situación que se vivía en nuestro país. Era el mes de Abril de 2017. Todos los días protestas, trancazos y muertes. Todos los días el asesinato de un joven nos sacudía. Comenzó entonces Michael a sufrir no solo por Adriana y su familia, sino por nuestro país, su gente. La angustia lo llevaba a leer, leer mucho, y ver con detenimiento los reportajes que podía ver en la televisora de Panamá y de los Estados Unidos. Adriana sentía de su parte una preocupación siempre genuina. De un trabajo nacía una amistad y una compañía a la distancia.

En lo personal quedé impresionada de cuánto conoce Michael acerca de la historia política y económica de Venezuela. Cuán claro está del país que tuvimos años atrás, con todo y los errores de políticos de la IV. “Habían cosas que conseguir y mejorar pero lo de ahora ser un desastre”, me dice en otra nota de voz. Adriana terminó el trabajo de traducción solicitado por Michael pero siguieron chateando, el contacto continuó. Y me cuenta él que entristeció demasiado viendo un reportaje acerca de la crisis en Venezuela. La periodista le comentaba a una madre, a quien entrevistaba, lo lindo que era su niño de dos años. Y la madre le respondió: “No mija, él tiene 7 años pero cómo va a crecer con lo poco que tengo para darle de comer”. No pasaron diez minutos cuando le escribió un mensaje a su amiga Adriana. “Quiero ayudar en Venezuela y ahora cuento con una intermediaria. Por favor te quiero transferir un dinero para que acerques ayuda a quien consideres”. No hubo condiciones. No hubo resquemor de ningún lado. Cómo en una amistad sincera, lejana en lo físico pero tan cercana en empatía, tan identificada en valores.

Y Adriana, por comentarios alguna vez expresados por Mike y por consejos de una amiga, decide que quienes más sufren esta cruda crisis son dos grupos vulnerables, en ambos casos por la edad: Los niños y nuestros abuelos. Los niños con un futuro por delante que se ve truncado ante una mala alimentación. Los abuelos por los achaques propios de la edad que requieren tanto tratamiento, por el abandono cruel que muchos padecen, por sociedad y por crisis, y son cuidados por manos bendecidas, monjitas amorosas. Lista y emocionada por comenzar la tarea asignada recordó el Hogar de Ancianos La Providencia, ubicado en San Martín. Desde hace ya muchos años su mamá le pedía compañía y ayuda cuando llevaba a los abuelos, todos hombres, ropa que recogía entre amistades. La señora Aida, madre de Adriana, pasaba además una mensualidad fija a las monjitas para ayudarlas. Me hace llegar Adriana el recuerdo cuando, horas antes de presentar el difícil examen que la certificaba como traductora oficial, en el año de 1993, le hace la promesa a Dios de donar todo su sueldo ayudando al hermano caído, al hermano desprotegido. ¡Wao! ¡Cuánto pude comprar y llevar al asilo, qué bien me sentí! Pero la crisis afecta a todos, difícil que sobre lo suficiente para ayudar hoy en día. Así que el gesto desprendido, noble y humano de Michael hacia un pueblo para él lejano llegó del cielo para Adriana, las monjitas y los abuelos.

Por conversación telefónica con una de las religiosas supo de primera mano las necesidades más prioritarias que tenían. Buscó aquí y allá lo anotado tratando de estirar al máximo los reales. Proeza en la Venezuela actual de la escasez y la hiperinflación desmedida. Me cuenta con tristeza cómo en un local, donde además la conocían, se negaban a venderle más de una bolsa de detergente con todo y que les explicaba el destino del producto. Pero después de muchas horas logró el cometido. Hipertensivos, arroz, pasta, harina, aceite, azúcar, jabón para lavar ropa, cloro, desinfectante, por nombrar parte de lo que contenía el regalo que Mike le brindaba al asilo.

La alegría de las monjitas no era normal. La llamada no solamente se convirtió en realidad; el regalo superaba sus expectativas. Adriana quedó feliz de retornar al lugar de hermosa capilla, casa grande con corredores. Este asilo se construye por otra promesa. Un vecino al ver cumplida una petición de salud a San Antonio, lo construye con todo y enorme capilla dedicada al Santo y a nuestro Señor. Y continuó el agradecimiento porque por fin podrían reparar las tuberías. Parte de la ayuda enviada desde lejos por Michael a este hogar les llegaba en transferencia a su cuenta para poder contratar y pagar la reparación. Fotos y Videos salían por el Whatsapp. Michael se emocionaba viendo la sonrisa de las religiosas y hasta pudo admirar la hermosa capilla. Y este dúo dinámico continuará arrimando ayuda. Ambos quieren ahora llevar alimento a niños.


Comparto esta historia para llenar de esperanza a cada lector. En el mundo hay gente bonita y especial, de bellos sentimientos y aplicados en la mejor fórmula para el agradecimiento: Acercar Ayuda. En el mundo hay personas que se preocupan por Venezuela y su gente, aunque la hayan visitado poco o incluso sin conocer esta tierra por ahora en crisis. Michael es un ejemplo. Musa para el accionar social. Adriana una intermediara consciente de que alrededor hay montones pasándola mucho peor que ella.

Dios bendiga a esta dupla. A estos corazones buenos. A Francis, a Virginia.

Dios bendiga a Venezuela, a sus niños, a sus abuelos.

#RetoSolidaridad #Humanidad #Ayuda #Venezuela

  Son las 10 de una mañana de 2015. Hacía un bonito día en Barquisimeto, capital del estado Lara, así que Gretna sacó un rato a su be...



  Son las 10 de una mañana de 2015. Hacía un bonito día en Barquisimeto, capital del estado Lara, así que Gretna sacó un rato a su bebé al parque para un breve baño de sol. En eso le suena el teléfono. Era una vecina avisándole que había llegado la fórmula láctea que tomaba su niña a una farmacia cercana a su domicilio. Rápidamente se pone en camino, dejando primero a la criatura en casa de una amiga, y se coloca en la larga cola de personas queriendo comprar lo mismo. Muchas, muchas personas por delante de ella. Y mientras para la mayoría esa compra era un negocio, la realidad de esta madre era angustiante. Solo contaba en casa con dos dedos del último pote de fórmula, único alimento tolerado por el cuerpo de la recién nacida. Amamantarla no es una opción. A los pocos días de nacida los médicos detectaron una condición médica en la madre que hacía transmitirle hormonas a su niña por la lactancia. Además, la pequeña desarrolló una alergia a la proteína de la vaca y a la lactosa, por lo que presentó sangrado gastroesofágico. Debía pues alimentarla exclusivamente con fórmula para lactantes con proteína extensamente hidrolizada y pro bióticos. Su estrés iba en aumento con cada persona que salía con dos o tres potes de su ansiado tesoro. Con angustia veía cómo el lote a la venta del producto mermaba segundo a segundo. Tomando en cuenta su lugar en la extensa cola, no existía la posibilidad de que ella lograra comprar al menos un potecito. Finalmente la idea de no poder alimentar a su beba esa noche, y a la mañana siguiente, y al día siguiente, hizo que su angustia explotara en rabia y violencia. Empujó al guardia, y entre sollozos le gritaba:

- ¿Usted no se da cuenta que quienes están comprando la fórmula no son precisamente quienes la necesitan?! ¡Eso es medicina, es lo único que puede alimentar a mi bebé!! Déjeme pasar, yo tengo que comprarla, déjeme pasar!

- Mire, señora, usted lo que está es loca. ¡Vamos! ¡A la patrulla! ¡Está Detenida!

   Dentro de la patrulla cae en cuenta de su reacción, y comienza a llorar lágrimas de desespero y tristeza condensadas. El oficial entiende entonces, por lo que decía, por sus lamentos, la injusticia que cometía. No era una delincuente esa mujer que metió en la patrulla. Era una madre venezolana luchando por su hija. La deja ir, pero con las manos vacías, sin la comida de su niña.

   El mal rato vivido fue punto de quiebre para Gretna El Halabi. El tetero nocturno lo resolvió cambiando 5 paquetes de pañales por un pote de fórmula. Un negocio para nada rentable si tomamos en cuenta que la fórmula costaba un tercio en comparación al paquete de pañales. Y una vez dormida la niña, comenzó a interactuar en las redes sociales con varias madres que se habían puesto en contacto al compartir la misma problemática, la misma búsqueda día tras día. Buscaban una fórmula para asegurarse las fórmulas de sus nenes. Y es cuando deciden crear un grupo en Facebook para ayudar a entablar trueques, pero estos serían 1:1; un paquete de pañales por una lata de fórmula, ni más ni menos. El grupo les permitió sensibilizar a muchas madres y padres acerca del drama que significa alimentar a un niño o niña cuando no es posible la teta, y además darse cuentas que son miles las madres y los padres padeciendo la escasez, el “bachaqueo”, el contrabando y los altos costos de las diversas fórmulas lácteas.

   
  Para los fundadores, para quienes ingresaban al grupo y se volvían activistas, el truque funcionaba, pero había que hacer más. Querían llevar el mensaje, mostrar la necesidad y trabajar para paliar la dura realidad de muchos niños, desde meses hasta 9 años, recibiendo una pobre o mala nutrición. Nace entonces la Asociación de Madres y Padres por los Niños en Venezuela – MAPANI – y en su misión  dibujaron mucho más que el pote de leche que encendió la llama solidaria.  Esta asociación, con sede en Barquisimeto, estado Lara, lucha y demanda por la protección, defensa, promoción y concientización de los derechos a la alimentación, salud y educación de la población infantil de 0 meses a 9 años de edad, y como prioridad el derecho fundamental de todos los seres humanos a la vida. Pero siguen creciendo y ya cuentan con núcleos de la Asociación en otras localidades. Bienvenido quien se sume. Todos somos madres, todos somos padres.

 
  Desde su nacimiento sus activistas no descansan documentando casos graves de desnutrición y maltrato infantil. Exponen ante el país la cruel crisis que se vive en los hospitales, donde un niño enfermo no puede recibir la fórmula indicada, donde una mujer recién parida llora al ver a su niña, no por alegría sino por la angustia de no tener para el tratamiento indicado. Ella no podía alimentarse bien durante el embarazo; su niña nació con bajo peso, excesivamente bajo. La leche materna, después de 9 meses de hambre, no la alimenta. Alertan ante la muerte injusta y alarmante a diario de decenas, léase bien, decenas de niños.


 

 Pero además trabajan la defensa de los derechos humanos de los niños de manera gratuita y hacen labor de generosidad social. Entablando nexos con organizaciones locales e internacionales han logrado recibir donaciones de fórmulas e insumos que a su vez donan a hospitales. La organización @masismore que lidera nuestra talentosa y sensible caricaturista Rayma Suprani, ha logrado enviar fórmulas infantiles. Desde España, gracias al trabajo de una de las fundadoras de la asociación, se han logrado hacer envíos de fórmulas que solidariamente han donado españoles generosos. Pero los envíos son muy costosos; no encuentran dónde más rasguñar para saltar, de los 200 Euros que llevan, a los 800 Euros que requieren para garantizar el siguiente envío. Con la falta que le hace por ejemplo a Maryory y a su mamá, Endira. La niña nació con el paladar hendido, razón por la cual no estimula la producción de leche por el pecho de su madre. A Angel de Jesús lo conocieron en una de sus acciones de calle, cuando no tenían sede. Le llevaban su vasito de leche, su comida. Sigue necesitándola y hacen eventos, recolecciones, contactos para que no le falte.

Te presentamos a Angelito.

 Y surge entonces otro proyecto: la creación de un lactario de leche materna en el Hospital Universitario de Pediatria Dr Agustin Zubillaga – HUPAZ -  para lo cual consiguieron donaciones de insumos diversos como extractores, envases colectores, teteritos, etc., y siguen recibiendo si quien nos lee desea ayudar para hacer realidad y mantener el proyecto.


   Trabajando de la mano de comunidades educativas han podido servir ricos almuerzos a la población infantil, enlazando solidaridad con otras organizaciones como @accionsolidaria y @elpitazo. Apadrinan consultas médicas pediátricas a niños de madres y padres de escasos recursos, gracias a médicos pediatras, nutricionistas, sicólogos que dedican horas de consulta social a precios muy bajos pero que, con todo y el precio súper solidario, hay quienes no pueden pagarlo. El apadrinamiento ha sido posible gracias a otra alianza solidaria con la organización @meals4hope Y de allí nació el deseo del más reciente sueño cumplido: Abrir un Centro de Prevención y Atención Integral al Niño. Actualmente funcionan en la carrera 18 con calle 24 de Barquisimeto, Torre Ayacucho, en la mezzanina. Pero surgió un angelito que se va del país y les dejará la casa para que la Asociación funcione, y se ahorre el costoso canon de alquiler. Ángel de Jesús, el niño que antes te presentamos, hoy es uno de los apadrinados en las consultas, recibiendo control pediátrico continuo y asesoría sicológica necesaria por su condición especial. Todos los muebles fueron donados, ¡Na Guará la solidaridad de los barquisimetanos!




Y si todo lo narrado hasta ahora requiere de un trabajo inmenso, pues todavía sacan tiempo para denunciar por las redes sociales casos puntuales de desidia hospitalaria, muertes de neonatos y madres embarazadas, no descansan en demandar la activación del Canal Humanitario, y de apoyar en físico diversas manifestaciones y protestas por la vida a nivel nacional.

  MAPANI, Madres y Padres que enaltecen el concepto de familia, familia venezolana, solidaria y de valores. MAPANI, eficiencia en gerencia social reconocida con el segundo premio de Emprendimiento Social otorgado por la Fundación Banesco.

 Si estas afuera y deseas ayudar tan noble y eficiente causa, Ayúdalos a Ayudar mediante esta cuenta en generosity.com: https://www.generosity.com/emergencies-fundraising/fondo-para-examenes-y-medicinas-para-ninos-en-vzla

  Si quieres interactuar en el grupo de Facebook dale click al link: https://www.facebook.com/groups/madresypadresporlasformulas/?ref=direct

  La página de la Asociación en la misma red social es: https://www.facebook.com/madresypadresporlosninosenvenezuela/

 Síguelos en Twitter @mapani

 Actívate y reproduce voluntades, solidaridad, donando horas a esta Asociación mediante nuestro portal www.horasolidaria.org

  Mucha rabia y angustia se sentía en un comienzo. Mucha esperanza y corazón solidario tiene Gretna y todo el equipo hoy para regalar. Suenen los aplausos, que se ericen las pieles y palpiten los corazones por esta gente bonita que sigue poblando nuestra golpeada Venezuela.

      Maigualida se montó hace hace cuatro días en el Ferry, allá en Punta de Piedra. Y es que la ñera decidió con dolor despedirse, ...

   

  Maigualida se montó hace hace cuatro días en el Ferry, allá en Punta de Piedra. Y es que la ñera decidió con dolor despedirse, primero de su Virgen del Valle amada y contar con su bendición, después de su isla querida, familia y amigos. Maigualida tiene 24 años y, por las razones que quien me lee ya conoce, decidió emigrar a Perú. Y hacia su nuevo destino partió por tierra.

   El trayecto es largo; quizás se hace eterno si sumamos el cúmulo de pensamientos y la incertidumbre que causa el hacia dónde voy, cómo me irá, lo que dejé. Pero para ir al grano de este artículo nos saltaremos el montón de escalas (Caracas-Táchira-Cúcuta-Ipiare), las selladas de pasaporte, los cambios de moneda, y los días de carretera. Queremos llegar al terminal de Carcelen,   en la ciudad de Quito. ¡Allí comenzó la fiesta!
   
  Debía Maigualida en este terminal cambiar de bus para seguir su destino. Y con ella viajaban decenas de familias, con niños pequeños, abuelos. Lo mismo en el autobús que llegó apenas minutos después del de ella; más venezolanos, algunos con Ecuador como destino, otros Perú o Chile. Pero al mismo tiempo que se despedían con besos, aún dentro de la unidad, alguien del grupo viajero se percató de una bandera de Venezuela que acompañaba a un grupo de unas 6 mujeres que recibían, a medida que iban bajando, a cada venezolano con ese abrazo que solo nosotros sabemos cómo se da y lo que significa. Y con cada abrazo y cada beso, una invitación a saborear comida caliente, divina, y muy solidaria. Una sopa como llamamos aquí, “Levanta Muerto”, para darle vida a quienes seguían camino y a quienes llegaban al abrigo nuevo, al país hermano que les brindaba cobijo. Chupetas para los niños. Pasta con carne al abuelo. Abrazos, seguían los abrazos. Era esa solidaridad tan venezolana recibiendo a sus hermanos.
   

  La iniciativa del recibimiento surge de otras iniciativas igualmente solidarias. Nos cuenta Sara, con quien pudimos conversar, que meses atrás ella, junto a varias amigas venezolanas residenciadas en Ecuador, decidieron organizarse para acercar ayuda al recién llegado del país compartido por nacimiento, el del amarillo, azul y rojo pero con las estrellas. Realizaron colectas de ropa usada pero en buen estado, un ropero como le conocemos. “En una ocasión conocí a un hermano que me pedía ropita porque se había venido casi que con lo que cargaba puesto,  cuando llegaba a su casa en la noche lavaba la ropa, y al día siguiente le tocaba ponérsela húmeda para salir a buscar trabajo porque el tiempo no alcanzaba para esperar a que se secara” nos relata. La herramienta digital que nos permitió conversar, el “Whatsapp”, les ha servido también para crear grupos diversos de venezolanos en el Valle, en Quito, en Ecuador, y así ir sumando esfuerzos. El contacto con organizaciones formales de la nación ecuatoriana les ha permitido ofrecer asistencia médica al enfermo. “Les da miedo ir al Seguro Social, aunque si acudieran les atienden, pero muchos llegan sin papeles totalmente en regla en su búsqueda por el sueño” – nos apunta Sara Febres, la gocha caraqueña que gentilmente nos cedió minutos de testimonios hermosos que nos han servido para armar esta crónica.
 
  
Un buen día se enteran por Facebook de un grupo de venezolanos que llegaban al terminal con hambre  y decidieron juntarse de nuevo, pero ahora parar preparar comida, envasarla, y lanzarse hasta el terminal de Carcelen, al norte de Quito, para recibirlos con la bandera y 3 ollas hallaqueras gigantes repletas de hervido cruzado, nuestra marca país, la arepa, replicada en muchas docenas, envases con pasta a la boloñesa, chupetas y otras golosinas para los más pequeños. Bastaron 100 dólares que recogieron en donaciones para hacer maravillas y montar la fiesta solidaria.
  
   Y así fue que conocieron a Maigualida, pero también a Roberto y a Lucía, recién casados que no llegaban de luna de miel, sino a tierra nueva donde echar “palante” un hogar, a Joseíto, un niño de apenas 5 años que al verlas se les lanzó en abrazo y no paraba de dar las gracias y preguntarles si de verdad eran venezolanas mientras saboreaba su chupeta. Conocieron a sus familiares por medio de notas de voz que iban y venían desde sus “Whatsapp”.
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.  - “Mamá, llegué, y te estoy mandando esto desde el whatsapp de una venezolana. Mamá, nos hicieron un recibimiento, nos esperaban con comida” – le contaba una de las recién llegadas a su madre desde el teléfono celular de Morela, otra de las que impulsaron la iniciativa.
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  - “Mija, pero ¡Qué alegría! No sabes la tranquilidad que siento al escucharte contenta y rodeada de abrazo criollo. Me tenías nerviosa. Muy largo ese camino, mi vida” – era la trascripción del sonido que recibían a la vuelta de una madre agradecida.
  
  Les asombró que en hora y media no quedaba comida. 100 platos de sopas, 50 de pasta. Alimento para el alma de un montón de venezolanos, pero también para otros viajeros de otras nacionalidades que se acercaron al recibimiento solidario y juntaron abrazos en la fiesta. Hasta los envases plásticos se acababan, y ellos mismos los enjuagaban.
   

  En la noche, cansadas, se mandaban fotos y compartían entre los conocidos los relatos de la experiencia. “Creíamos que con la iniciativa daríamos abrazos de abrigo y comida para el alma, y resulta que terminamos nosotras arropadas de cariño, de agradecimiento, de humanidad” – nos comenta Sara.
   
  La solidaridad la sentimos aquí de aquellos que tienen alguito más hacia quienes no tienen nada. La solidaridad de tantos hermanos en todo el mundo es semilla de lucha para que día a día llegue más ayuda a esta tierra en crisis profunda y preocupante. Pero la solidaridad también se dirige ahora hacia quienes emigran de manera forzada, sin nada planificado, una ola de emigración diferente porque se marchan sin nada más que el deseo de seguridad para sus hijos, la pareja, los abuelos, y muchas ganas de trabajar y sentirse valorados, en tierra ajena, en tierra lejana.
  
  A estas mujeres de corazón inmenso, nuestro agradecimiento solidario y emocionado, y la promesa cumplida de transmitir por nuestras redes su iniciativa para verla replicada en muchas fronteras más. Terminales que marcan un comienzo. Qué mejor forma que iniciarlo con Solidaridad Venezolana. Así somos nosotros. Aquí, allá, acullá. Arriba Venezuela. Tienes corazones bonitos regados hoy por todo el mundo. Eso nos llena de esperanza, de empuje, de un seguir soñando la patria bonita y unida que todos merecemos.
     
  Ellas están por crear sus redes sociales, porque un domingo bastó para desear llenar de domingos solidarios cada mes que reste del año en el terminal allá en Quito. El próximo, en apenas días, repitirán la jornada pero ahora en los dos principales terminales: el de Carcelen y el de Quitumbe (al sur de la ciudad). Pero si desean colaborar con donativos en metálico, en productos para las comidas, en envases; si deseas unirte en voluntariado y llenarte de abrazos ricos y reconfortantes, aquí dejamos sus coordenadas personales.

  Sara Febres – Gocha Caraqueña  +584242071172 (mantiene el “whatsapp” con su número caraqueño)
  Morela Melean – Maracucha +593995778331
  Jeanette González – Guara +593987753628
 María del Rosario Carrillo –Trujillana +593998863156
  Y junto a ellas Keyla Bolívar y Ana Karina Graterol.


El ecuatoriano no se enamora. Se “encamota” o se “engrupe” de su pareja. Estamos entonces “encamotados” de estos corazones bellos que por ahora echan raíces por Ecuador pero dejan huella y alma por donde pasan, a quienes llegan.

   Richard Herrick, de 23 años, fue el primer receptor de un trasplante de órgano humano, un riñón que le fue donado por su hermano gem...


   Richard Herrick, de 23 años, fue el primer receptor de un trasplante de órgano humano, un riñón que le fue donado por su hermano gemelo. Faltaba un día para la navidad de 1954. Herrick moría a consecuencia de una nefritis crónica y la operación le permitió ocho años más de vida y la oportunidad de enamorarse y casarse con Clare, la enfermera que le brindó cuidado durante la recuperación. Murió por un paro cardiaco.  

  Después de Richard, se han sentado en camas de operaciones alrededor del mundo  millones de personas, de todas las nacionalidades, pero igualados por la inmensa ilusión, la esperanza y deseos de vivir una segunda oportunidad. Saben que será complicado. A algunos no les inquieta solamente el  período de recuperación largo; causa pesar nunca poder agradecer a quien les regaló años de vida después de su vida.

  El camino de la Esperanza es largo. Son años, por lo general muchos años, de espera por el órgano. Se acercan a quienes ya recibieron uno y viven sanos gracias a él. Evidencian el cambio, la mejor calidad de vida. Eso los llena de fuerza, es oxígeno, es más esperanza.

  No hay enfermo más importante o valiente. Espíritu de lucha demuestran quienes padecen un cáncer, una dolencia cardiaca, aquellos con diabetes. Pero en el caso de los trasplantados, la vida comienza con una palabra mágica: Solidaridad de otra persona humana. ¡Qué triste que por falta de un tratamiento adecuado se acabe con el mayor gesto de desprendimiento solidario, y la esperanza de vida de un “recargado” ser humano!

   Por un artículo encontrado en el portal de Codevida sabemos de la dura realidad de Larry  Larrazábal. Él recibió una trasplante de riñón hace tres años, y tiene  más de ocho meses yendo a una tienda veterinaria para comprar la prednisona de uso veterinario, un fármaco recetado para evitar el rechazo del órgano. Ya comenzaron las puntadas cerca del riñón; ya las piernas se le hincharon.

   En Venezuela se registra desde hace unos años una cada vez más acentuada escasez de los inmunosupresores, con sus consecuencias sobre la sobrevida del injerto, la calidad de vida y la vida de las personas trasplantadas. Incluso el apropiado control de los pacientes en su evolución post trasplante se imposibilita ante el desabastecimiento de los reactivos para las pruebas de rigor. Cuando nos duele la cabeza y no tenemos a mano acetominofen, ibuprofeno, pues quizás alivie una compresa fría en la frente, darnos un baño, recostar la cabeza sobre la almohada. Pero el trasplante no acepta pañitos de agua caliente o fría. No perdona. Es un tic tac implacable que llena de angustia a enfermos y familiares cuando botan a la basura la última caja ya vacía del inmunosupresor que les garantiza vida y más vida. Hay quienes llevan meses sintiendo la angustia, y sintiendo las consecuencias de la falla en el tratamiento; se evidencia inexorablemente en su salud.

   La historia de Leticia no resulta menos triste, está cargada del mismo sentimiento de impotencia. Años lleva en lista de espera. Poco a poco ha ido subiendo peldaños en esa escalera hacia la vida. Hoy que ya está cerca para ser la próxima en recibir un trasplante de hígado, paralizan  la actividad del trasplante de órganos con donante fallecido, lo cual reduce la posibilidad de avanzar en la espera, y  para recibir el órgano de un donante vivo tendría que disponer del tratamiento inmunosupresor de inducción, indispensable al momento de realizar el trasplante. En Venezuela no se consigue.

  En Reto Solidaridad nos unimos en grito de Dolor y Angustia con organizaciones como la Organización Nacional de Trasplantes de Venezuela (ONTV), la Coalición de Organizaciones por el derecho a la salud y la Vida (CODEVIDA) y Amigos Trasplantados de Venezuela (ATV). Queremos brindar un espaldarazo emocional y comunicacional a todos los pacientes en espera de un trasplante y aquellos que luchan por mantenerlo.

   Urge un Canal Humanitario que permita la llegada al país de insumos y medicamentos, de repuestos para equipos médicos, reactivos para pruebas. Debe declararse un Plan de Emergencia Nacional al cual puedan unirse todos aquellos con conocimientos y recursos para aliviar la crisis; sin recelo, sin menoscabo por colores o simpatías, todos unidos por la vida.
Esta nota habla de nuestros amigos trasplantados. De Venezolanos en Lista de Esperanza por la vida. Pero cada línea recuerda al enfermo de Diabetes, a Esteban que padece SIDA, a Lutecia que lucha contra un cáncer de mama. De distintas clases sociales, todos venezolanos, todos queridos; todos deseos de volver a ser productivos para construir el país que queremos.

REDES SOCIALES
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CODEVIDA
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AMIGOS TRASPLANTADOS DE VENEZUELA 

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A quien estudia una carrera del área de la salud o relacionada se le hace evidente y tangible el colapso, del cual nos enteramos la gran ...

A quien estudia una carrera del área de la salud o relacionada se le hace evidente y tangible el colapso, del cual nos enteramos la gran mayoría, por las noticias, de lejitos.

Es muy distinto leer acerca de las carencias en medicamentos, insumos, equipos médicos, a vivirlas de manera activa, compartir con una ciudadanía desprotegida, desesperada y que esperan le sean solucionadas sus dolencias en medio de una escasez jamás vivida.

Podría el estudiante continuar sus estudios cumpliendo lo mínimo; haciéndose el indiferente a la realidad que le rodea. Es el ESTADO quien debe cumplir la CONSTITUCIÓN; esa que ahora pretenden cambiar pero que en letra ya obliga explícitamente a cumplir en materia de salud la realidad de los ciudadanos.

Pero los jóvenes de la Venezuela actual han demostrado ser una generación activa, dispuesta al cambio positivo, y sensibilizada a la realidad social. Se acabó la generación burbuja. De allí esta respuesta a un gobierno ineficiente y violador de los derechos humanos.

Estudiantes de las escuelas de Medicina, Nutrición y Dietética y Odontología de la Universidad Central de Venezuela se unieron para, inicialmente, planificar una jornada de asistencia solidaria en el gimnasio vertical del Municipio Sucre de Caracas. De allí, hace dos años, data la semilla que germina una iniciativa que crece día día: Manos por la Salud.

Hoy son una organización que incluye no solamente a estudiantes de las escuelas anteriormente mencionadas sino, además, a futuros sicólogos, estudiantes de salud pública y bio-análisis. Lo bonito es que muchos estudiantes, ahora ya graduados, siguen aportando como profesionales.

El trabajo de asistencia no se limita a curar caries, solventar problemas alimenticios o hipertensivos. Cuando una comunidad les llame el objetivo es brindar esa atención primaria de la cual carecen, pero se enfocan adicionalmente en educar a los vecinos, a cada venezolano tocado por una “mano saludable”, y así brindarles consejos y orientación para prevenir enfermedades. La meta para estos estudiantes no solamente es curar una condición de salud detectada. Ellos pretenden transmitir al paciente, al venezolano que atienden, esos consejos indispensables para mantenerse sanos. Al ciudadano, a toda una comunidad que asisten en determinada jornada. Empoderarlos en Salud. La Salud de manos que ayudan a sus propias manos.

Una iniciativa que germinó de manera bastante informal, con dos o 4 estudiantes, es hoy una organización sumamente organizada con Junta Directiva, Coordinadores y Voluntarios.


“La situación del Sistema de Salud en Venezuela es realmente preocupante. Nuestro aporte es apenas un milímetro de cura para tantas poblaciones necesitadas, cientos de sectores vulnerables. Por eso buscamos no solamente aliados y donativos, sino imitadores. Que se replique en diversas universidades, en todos los estados, esta inciativa” – Nos señala Andrea Jaimes, Presidenta de Manos por la Salud.

Están convencidos de que es a los jóvenes a quienes toca actuar, de manera enérgica, para cambiar la realidad alarmante de tantos venezolanos. Abiertos están a recibir en sus filas a profesionales de generaciones pasadas, pero están conscientes de que en sus manos recae el cambio, la nueva Venezuela.

Manos por la Salud atiende solicitudes de asistencia de comunidades (consejos comunales), instituciones y empresas. Realizan tanto jornadas puntuales como asistencias con seguimiento en el tiempo. Se nutren, en materia de medicamentos e insumos, de tu ayuda sin importar desde dónde nos leas, en Venezuela o como parte de esa noble diáspora regada por el mundo.

El trabajo solidario de estos jóvenes no es cosa fácil. No precisamente por las dolencias que consiguen o el calor intenso en Bucaral, la inseguridad en el barrio... Estos jóvenes regresan a casa repletos de tristeza por las realidades conocidas, pero al mismo tiempo son esas historias rodeadas de una necesidad de ayuda urgente las que los motivan a seguir trabajando y ampliando su iniciativa.

“Visitar una institución como Casa Ana, en San Antonio (Estado Miranda), y evidenciar por todo un día las inmensas carencias que padece esta institución que alberga niños en estado de abandono, nos lleva a caer en cuenta que ellos necesitan de nosotros más que un día asistiéndoles en materia de nutrición, pesando niños mal nutridos y recomendando dietas, curando caries. Terminamos enganchados con su problemática y queriendo aportar más. La ayuda que puedan brindarnos, en donativos, insumos y voluntariado es esencial. Porque en cada visita quisiéramos poder contar con esa varita mágica que no existe. Quisiéramos poder dar más, y más!” – Nos relata conmovida Andrea durante nuestra conversación.

En los próximos días llevarán a cabo una jornada de recolección de insumos y medicamentos.

Por favor, no dejen de seguir sus redes sociales para estar atentos a esta muy próxima convocatoria y por qué no, cualquier donativo es siempre bienvenido.

Cualquier venezolano bondadoso, preocupado y activo, integrante de la diáspora venezolana, le invitamos a seguir sus cuentas en las redes sociales para estar atentos a continuas jornadas de recolección de donativos que realizan en diferentes ciudades. Pero cuentas con la siguiente cuenta en Amazon para hacer llegar tu donativo, no importa lo grande, Todo Suma!


Manos por la Salud, una iniciativa social de jóvenes por el futuro de su país que merece ser replicada y apoyada por todos. Estos chamos dan el todo por el bienestar de coterráneos que merecen vivir mejor. Jóvenes que alimentan sus conocimientos profesionales mediante estas jornadas pero lo más importante, dicho por ellos, se llenan de esperanza, de una Venezuela Solidaria y más bonita en cada actividad que llevan a cabo.

Le pedimos a Andrea qué completara el historial médico de una paciente llamada “Venezuela” y esto fue lo que respondió:

“Venezuela está pasando hambre. La inseguridad alimentaria ha incrementado muchísimo por lo que hay desnutrición, infantil y de adultos, muy alta. Inmensa carga de Parasitoris, Hipertensión, Diabetes y Cancer sin ser adecuadamente tratadas por la falla de medicinas. Venezuela está convaleciente, en terapia, en condición muy crítica. Tu aporte genera cambios. Lo más mínimo que puedas hacer desde cada trinchera ayudará a que el paciente mejore”.

“Esta generación de jóvenes tiene que ser distinta por la época que nos tocó vivir, y si alguien tiene que poner el pecho y la cara somos nosotros. Estamos dispuestos. Cada día nos organizamos más. Por favor, ayúdanos a que esta historia clínica de nuestra Venezuela pueda cambiar para mejor”.

MANOS POR LA SALUD

Instagram y Twitter: @manosporlasalud

Correo Electrónico: manosporlasalud@gmail.com

#SOSVenezuela #JovenesVenezolanos #Solidaridad #ManosporlaSalud

La mayoría de ellas se encontraron en la vida contando con apenas 3 añitos. Entraban al maternal del colegio que sus padres escogieron par...

La mayoría de ellas se encontraron en la vida contando con apenas 3 añitos. Entraban al maternal del colegio que sus padres escogieron para su formación; se estrenaban en esa institución educativa que les brindaría conocimientos, valores y amistades; más que amigas hermanas, y para toda la vida. De eso han pasado 5 décadas y siguen juntas, “encompinchadas”.

Qué más da la distancia que las separe. Algunas tomaron rumbo hacia el extranjero incluso antes de formar familia. Otras tomaron la decisión de formar parte de la Diáspora Venezolana desde hace unos cinco años para acá por esa razón bien válida de todo aquel que la haya tomado: Seguridad, futuro para sus hijos. Y otro Grupo, que sigue siendo numeroso, permanece en Venezuela. Pero gracias a esa herramienta digital que ha resultado tremenda aliada para la Solidaridad, nos referimos al “Whatsapp”, el encuentro es a diario; las de USA, las de Europa, las de Colombia, Chila, México, y las que aún escriben con el Ávila o el Cerro Mata Siete al frente.

Y en un chat donde los dedos que teclean están impregnados de valores, de mucha solidaridad, los temas de la escasez de medicamentos y el hambre que se muestra “de calle” en Venezuela se dejaban colar insistentemente entre felicitaciones por logros, cumpleaños o solicitudes de ayuda por cualquier incidencia doméstica. Por allí se enteraron de la bella labor que realiza la ONTV, Organización Nacional de Trasplantes de Venezuela, presidida por su amiga Lucila y su esposo Ibrahim. Juntos han estado por años abocados en conseguir tratamiento para tantos que pueden hoy celebrar la vida gracias al órgano de otro, teniendo que tomar medicamentos de por vida, y por aquellos que esperan, esperanzados, ese trasplante que se traduzca en muchos más soplos de velas por cada cumpleaños. Muchos de estos pacientes son niños hospitalizados en el J.M. de los Ríos, y por los relatos se enteraban de la difícil situación alimentaria que padecían en esta institución médica.

Manos a la obra, y a la cocina: deciden formar la Fundación Alma. Agatha, Marialex y la propia Lucila se juntan con dos maestras cocineras, Diana y Nairuby, para contar con la debida orientación en materia nutricional de las comidas que juntas decidieron preparar, un día a la semana, y llevarlas al hospital. La primera jornada, de a poquito. Pero ya soñaban con ayudar más, más y más. Al mismo tiempo que llevaban adelante esas modestas primeras jornadas iban preparando toda una logística para contar con los envases, los ingredientes (quien nos lee saben lo que cuesta conseguirlos), y lograr donaciones.

Se fueron juntando amigas en Venezuela. Mayela y Paola súper activadas con las donaciones. Luz Elena, Diuliana, Andreina, Anabella, Angela, Margarita y tantas amigas por nombrar, todas pasando por la cocina y el hospital cada vez que el tiempo se los permite. Y armaron entonces toda una red de donaciones suficientes para llenar de esperanza a cualquiera que nos lea y se sienta cabizbajo por el futuro. Un país con gente tan bonita, luchando por él y por su gente, tiene que volver a ser un Gran País.



Las de Miami, Lilian, Pia y un largo etcétera de mujeres empecinadas y solidarias que alguna vez compartieron salón de clases, hoy captan donaciones en La Florida que Merche va contabilizando con excesiva transparencia en la misma cesta. Carla desde Nueva York hace lo propio. Mayte, desde España; Anneliese en México; en Chicago se activó Patty. Gaby, en Chile, va recibiendo y cambiando. Entre todas, que son muchas más que las nombradas, y que ya incluye amigas de la vida aunque no hayan estudiado juntas, aportan ALMA y corazón a la iniciativa.



Los miércoles son, como diría cualquier cocinero profesional, los días del “mise en place”: organizar, cortar, marinar, adobar, etc. Todos los jueves, bien temprano, se reúnen y a encender las hornillas. Cuando el menú de la semana está listo, a envasar y llevar al Hospital. Allá, en el JM de los Ríos son recibidas por la Fundación “Amigos de Santi”, conformada por mamis de pacientes del hospital, ayudándolas a distribuir la comida entre todos los pacientes.

Las vivencias en ocasiones son esperanza para las que cocinan, los que donan, las que recolectan. ¡Angelito y Alexander dados de alta con buena Salud! Irónicamente algunas madres preferirían seguir viviendo adentro, en el hospital, porque no tienen como mantenerlos afuera en condiciones óptimas, tanto por los medicamentos como por su alimentación.



Otras noticias son tristes. El piso de Nefrología quisieran ellas envolverlo en un manto de milagros.

Pero las satisfacciones son enormes y por partida doble. Por un lado, por acercar ayuda a quienes todo lo ven muy negro. Por otro, al evidenciar la generosidad de tantos hermanos venezolanos aquí mismito, en el país, y alrededor del mundo. Al principio no estaban muy ganadas a la idea de compartir sus experiencias en las redes sociales pero se dieron cuenta que al hacerlo se multiplicaban las donaciones. María, desde Taipei, al enterarse por Facebook de la iniciativa se activó, y va para dos envíos de cargamento de leche en polvo. Una compañera de una promoción anterior del mismo colegio al verlo en el “muro” quiso donar donas y mini pizzas para que los niñitos merienden. Por donde menos se lo imaginaban reciben mensajes. Desde un paquete de crema de arroz hasta creyones para que pinten. Las Redes son entonces Sociales y #Solidarias.



Hoy, gracias a quienes han donado y que quizás nos leen, compraron una nevera, contenedores y un clóset ALMA que sirve de despensa para poder comprar por adelantado los ingredientes e insumos. Cosa elemental en una Venezuela donde el precio de un kilo de carne se duplica de una semana a la otra. En promedio cocinan semanalmente 130 platos. En el hospital hay normalmente entre 100 y 110 niños hospitalizados. Alcanza entonces para los padres.

Preparan de todo, muy nutritivo y para chuparse los dedos. Cocina de Chef para el Hospital. Las hamburguesas para esos niños entre cuatro paredes adornadas por equipos médicos fueron todo un éxito. Les han celebrado fiestas y para diciembre Santa Claus ya se prepara con todos los... trineos, presto a llevarle juguetes con la comida. Gracias a los generosos fondos han podido incluso donar medicamentos y pañales.

Saben ellas que los martes otro grupo solidario lleva consecuentemente comidas, pero quisieran que se contagiaran más y más personas para que “sus niñitos”, como les llaman, coman sabroso y cuenten con compañía cada día de la semana. Los niñitos del JM de los Ríos, y los de Porlamar, los de Puerto Ordaz, Mérida.....

Ayudar, definitivamente, llena el ALMA de esperanza y futuro bonito. Que se replique esta iniciativa para acercar más ayuda a este Hospital, y tantos otros que esperan por manos solidarias a nivel nacional.

Para contactarlas, ya sea para aportar una donación o para recibir orientación de cómo replicar el ALMA solidaria en cualquier otro rincón, visita su página.

Página en Facebook de ALMA ONTV

#RetoSolidaridad #AyudaHumanitaria