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Cuando se juntan Empatía, Solidaridad y Amor por los tuyos resulta una mezcla repleta de buena vibra y mucha energía para esos venezolanos ...

Cuando se juntan Empatía, Solidaridad y Amor por los tuyos resulta una mezcla repleta de buena vibra y mucha energía para esos venezolanos que hoy pasan hambre, mucha hambre en Venezuela. Tres valores que definitivamente tienen de sobra y para compartir Andrea Black y ella, la eterna cómplice, su mamá.

Andrea es una de tantos jóvenes que emigraron huyendo de la inseguridad. Le tocó, ¡Sí! Por ella, por la tranquilidad de sus padres, tomó la dura decisión de hacer maletas para realizar sus estudios universitarios de Derecho en Bogotá. Y cómo pesa ese equipaje. No precisamente por la ropa, los libros, las fotos, los “indispensables”. Pesa y mucho alejarse de los tuyos, la familia y los amigos, de un país que amas y te entristece en demasía. Maletas que, de llevar alguna etiqueta o calcomanía en su exterior, seguramente dirían “No me quiero ir” “Venezuela, te llevo conmigo”.

Y resulta que Andrea vino de vacaciones. Al final de un año más de estudios, esta joven de 21 años vino por apenas unos días a su amado terruño, Margarita, donde creció, a recargarse de venezolanidad. Quería manifestar con sus antiguas compañeras de colegio, acompañar a su familia en el día a día, vivir de cerca esa crisis de la cual solo leía por los grupos de whatsapp, por las redes sociales. Y en un abrir y cerrar maletas se topó ahora de frente con dos niñas hurgando en la basura. Ella pasaba con su mamá en el carro y no tenían nada que darles. Trataron de comprar algo, galletas, cualquier cosa para saciar el hambre a esas dos niñas y no había nada abierto. Así que se fueron hasta la casa, tomaron algunos productos ya listos, que tuviesen a la mano, y regresaron al lugar pero ya no estaban. Dieron vueltas y vueltas hasta encontrarlas y ofrecerles las galletas y panecillos que lograron recolectar en casa. “Cónchale, mamá. ¿Qué podríamos tener siempre en el carro que no se dañe y los alimente?” – Fue la pregunta que se hizo a raíz de esta experiencia que vivió hace apenas una semana del momento de publicar esta nota. Andrea estaba recién llegando. Son pocos días los que le restan en su tierra antes de comenzar un nuevo año de carrera, y encontró la mejor manera de invertir este tiempo.

Luego de darle vueltas y vueltas en la cabeza a posibles fórmulas y alternativas para alcanzar su objetivo, tratando de dar con ese alimento completo fácil de elaborar, de envasar, se le ocurrió la idea de una Súper Bomba Nutricional en Batido: Batidos Solidarios. ¡Claro! Los deportistas promocionan productos como estos. Hay complementos nutricionales que se comercializan para personas de la tercera edad o con problemas digestivos, pero costosos o escasos. ¿Por qué no dar con una fórmula casera, por sobre todo sabrosa, pero siempre muy nutricional y fácil de elaborar?


Contó entonces con la asesoría de dos amigas nutricionistas y hace ya tres días comenzaron las pruebas. Los factores fundamentales a valorar fueron: Contenido calórico y nutricional, Facilidad para batir y diluirse (espesor), Sabor y el Precio. Y así fue que dieron con una de muchas mezclas posibles (que podrías cambiar en base a tu presupuesto). Son seis componentes que se mezclan, y sin orden determinado, en la botellita de plástico, para añadir el agua solo cuando vayas a repartir; podrías llevar una botella de agua en el carro y botellitas con la mezcla de polvo solidario listas.

En el recuadro compartimos la receta y las indicaciones. Lo importante es que este invento nutricional resultó sabroso, muy fácil de elaborar, y gustó mucho a quienes ya les han dado a probar. Cada botellita de Batido Solidario cuesta apenas 1.300,00 Bs y aporta igual o incluso más calorías que las que aporta un almuerzo que resultaría más costoso, y que requiere de mayor tiempo, logística y equipo para preparar. Una iniciativa ¡Genial! Que sueñan ella y su mamá verla replicada por otros. Por eso abrieron una cuenta en Instagram @batidosolidario , y desde allí orientan a quienes desean sumar solidaridad desde cualquier otro rincón en Venezuela, además de pedir donaciones de latas de Cerelac, Lactovisoy o botellitas de plástico para envasar.

Cuando ya vayas a consentir a un niño o adulto con uno de los batidos añade agua filtrada, bátelo bien, y ¡Listo! Esta receta contiene 507 calorías, que es 1/3 de las calorías recomendadas por día para un niño.

Actívate y prepara unas cuantas botellitas para tenerlas en el carro. En el camino podrías encontrarte a algún compatriota, niños, viejitos, con el estómago vacío.

Finalmente, esta es la RECETA que sugiere Andrea Black para el BATIDO VENEZUELA. Una joven que sueña con regresar a su país y ejercer aquí como profesional. Una joven que decidió convertir unos días de vacaciones, de apurruñar a la familia, en días de Solidaridad, en horas de Inventiva para acercar ayuda.

- Empatía: pensar en el otro, ponerse en sus zapatos, lo que quiere, lo que sueña y de lo que carece.

- Solidaridad: ayudarnos entre venezolanos con iniciativas desprendidas y sinceras.

- Por último, un toque de lo mejor de cada venezolano.

#RetoSolidaridad #AlimentaVenezolanos #AyudaHumanitaria #BatidoSolidario

A horas de despedir 2017. Un año sin duda difícil para los venezolanos. Familias despidiendo hijos. Los más afortunados porque emigraba...

A horas de despedir 2017.

Un año sin duda difícil para los venezolanos. Familias despidiendo hijos. Los más afortunados porque emigraban buscando oportunidades, con la esperanza de volver pronto en cada maleta. Cientos de familias despidieron héroes, jóvenes cuyos nombres iluminarán cada una de las estrellas de nuestra bandera en tiempos mejores por venir.

Una crisis económica anunciada a oídos de gobernantes y funcionarios tercos y sordos, que se ha traducido en hambre y precariedad en la salud de millones de venezolanos. Escasez, por falta de producción nacional, y por falta de valores, de ética, de honestidad. Actitud criminal cuando, del otro lado de la ecuación de comprobados negocios, el resultado fue hambre y angustia en la población.

Sí. 2017 fue un pésimo año... para quienes se enfrascaron en un modelo económico equivocado, y de paso se lucraron con lo poco que se producía.

Pero 2017 debe ser etiquetado por nosotros, la ciudadanía, como el año de la Esperanza y la Solidaridad.

Porque durante todo este año cayeron muchas caretas; se evidenció, primero ante nosotros pero también ante el mundo, el irrespeto dantesco hacia nuestros derechos y nuestro deseo de hacer imperar los valores democráticos.

La Sociedad Civil, de manera eficiente y decidida, dio un paso al frente para denunciar la difícil situación de niños, abuelos, enfermos, y no conforme con ello se organizó para acercar ayuda humanitaria que aún hoy les es negada por quien todo lo puede y lo tiene.

El 17 debemos recordarlo como el año en el que nacieron, se multiplicaron, se hicieron sentir miles de héroes, muchos anónimos, todos ciudadanos, enamorados del concepto de familia, unión, solidaridad, dentro y fuera de la tierra de tepuyes, playas y llanos. Porque Venezuela se extendió en territorio, en atención, en acción, gracias a una Diáspora que no deja de sentir suya al niño de los andes, al viejito en Maracaibo, al enfermo del Universitario, del JM de los Ríos.

2017 fue un año de Retos. Retos Solidarios. Muchos de ellos pudimos documentarlos en nuestras redes; y uno, tecnológico, pudimos llevar adelante con éxito junto a jóvenes estudiantes para poder brindar, muy pronto, dos aplicaciones que faciliten el acercar ayuda a quienes lo requieren.

Que el sonido de la esperanza retumbe en cada hogar por cada campanada en cualquier rincón del mundo. Porque Venezuela es bonita, es productiva, es pujante y emprendedora. Porque lo que viene debe ser una Venezuela Sana, en todos los sentidos.

Bienvenido 2018. El Reto continúa. La Solidaridad no se detiene. La Esperanza nos ha llevado hasta ti, listos para construir mañana, País.

¡Feliz año Venezuela!

#RetoSolidaridad #Venezuela #AñoNuevo