El padre Marcelo es un sacerdote venezolano. Por estos tiempos está en Navarra, España, realizando estudios de post-grado. Su c...



      El padre Marcelo es un sacerdote venezolano. Por estos tiempos está en Navarra, España, realizando estudios de post-grado. Su cuñada Lucía, en Venezuela. Y de ella le llega la noticia por un mensaje de voz a través del Whatsapp. “Mi cuñado Padrecito, ¡Estamos nuevamente embarazados! ¿Será que en esta oportunidad sí podremos abraza a nuestro hijo?” – le decía emocionada la esposa del hermano, resaltando en su frase no solamente el deseo de formar familia sino recordando los fallidos intentos del pasado. El aparato reproductivo de Aimara tiene sus fallas. Le permite concebir pero dificulta en extremo la celebración del parto, el nacimiento de la criatura a la que tejió los escarpines. En medicina se conoce lo anterior como un embarazo de alto riesgo. Ella ya contaba con dos anteriores sin feliz término. Y si en la Venezuela actual “el parto” de cualquier mujer embarazada comienza por conseguir cupo en alguna maternidad desde los dos meses de gestación, o garantizarle al “futuro” bebé al menos dos meses de pañales y la leche de fórmula (quién garantiza que del pecho saldrá el alimento gratis), para esta futura madre el embarazo de alto riesgo, en un país que aumenta todo tipo de riesgo a cualquier ciudadano, era una alegría mezclada con mucho pavor. En un país donde resulta cuesta arriba parir en camilla y conseguir un pañal, por la existencia y por el precio, imagina dar con los medicamentos que te permitan llegar a lo anterior. Pero quien nos sigue sabe que cada historia nuestra pretende dar aliento a un país en pedazos.

   
Quien recién nos lee sepa que nos enfocamos en la Venezuela Posible, la Bonita, la que nos merecemos y por la cual luchamos. Así que te presentamos a Nacho, hermoso niño producto de la unión del espermatozoide de su padre con el óvulo de su madre, y de los medicamentos que por nueve meses recibió la madre desde España para garantizar el feliz término. A los padrinos podrás conocerlos más adelante en el artículo. Después de otra historia que deseamos contarte. ¡Son tantas! Compartimos apenas una muestra de tanto activismo solidario.

 Y aquí te va la historia de Kevin. Joven venezolano de 16 años que nació ensimismado; él vive su propio mundo. Autista y con incapacidad motora. Requiere tratamiento especial para evitar los cuadros de epilepsia y controlar su reacción esquizofrénica. Su madre había rebajado más de 30 kilos por la angustia causada por el cuidado del hijo. A la falta de medicamentos para controlar efectivamente su condición se sumaba la falta de pañales; Kevin estallaba en crisis al verse mojado por las noches; sin quererlo Kevin robaba días de sueño, descanso, a su madre. Dos dramas. Dos venezolanos desamparados por un estado ocupado en elecciones ignorando su salud. Gracias a la parte bonita de esta historia los pañales ahora siempre llegan. Los medicamentos urgentes para su tratamiento y mejor vivir, incluyendo a su madre.

    Pero, en mala hora, hay venezolanos sufriendo en el país y en otros escogidos a lo juro como destino. El papá de Marcos vendió todo. Carro y casa. La frase “Patrás ni pa cogé impulso” no resultaba válida. Hoy viven en casa de la suegra, todo por poder pagarle al hijo los abogados, el pasaje y unos meses de vida en España. Marcos tuvo que huir de un régimen que lo haría ingresar “La Tumba” (cárcel dantesca por otros ya documentada) por el simple hecho de manifestar en contra de un régimen que cercenaba libertades en su patria. Y el muchacho, por más agradecido que pueda estar del sacrificio hecho por sus padres, no se halló. Encontrándose en país distinto, sin su familia, sin sus compinches, con una maleta repleta de sueños truncados, cayó en depresión. La iniciativa solidaria que narraremos en las próximas líneas cambió el “por ahora” de Marcos (así, tan irónico como se lee al recordar al comandante “galáctico”). Esta ayuda criolla a la distancia acabó con la angustia de su familia en Venezuela, brindándole acompañamiento emocional y profesional. Brindándole familia.

  La Asociación Venezolana Navarra (ASVENA) es fundada por una Ingeniera en Sistemas venezolana, Eglee Torres, quien emigra a España ya hace 11 años para garantizarle salud a su hijo. Comenzó de a poquito motivada, ayer y hoy, por la sentida reacción de meter a Venezuela entera en su maleta al emigrar. Poco a poco se fue involucrando en el tejido social de su nueva comunidad, logrando amplificar a decibeles crecientes la necesidad de ayuda a un pueblo en crisis que empeoraba con el pasar de los años. Llevarle la delantera a la desidia y criminalidad del actual estado venezolano resulta impensable. Ella al menos decidió enfrentarla. Ayudar con lo que podía. Aplicar su experiencia con los salesianos y lograr acercar ayuda a esos compatriotas ávidos de esperanza. Nunca nos olvidó. El buscar solución a su realidad personal no fue su única angustia.
 Tal y como ella se afana en resaltarnos, nada de lo logrado (apenas narramos algunos de muchísimos casos) hubiese sido posible sin la suma inmediata a la causa de otros venezolanos y de españoles sensibilizados ante nuestra realidad. Este programa, comenzando de a poquito, ha logrado ayudar a muchos a quienes les es negada una Ayuda Humanitaria por un Estado todo poderoso sólo para la política, únicamente enfrascado en “amasar” el poder. Al principio el reducido equipo solidario reclutado buscaba donaciones de boca en boca entre aquellos venezolanos conocidos. Estas peticiones fueron extendiéndose a grupos diversos por las redes sociales y el whatsapp. Pero después, ante la creciente demanda, trabajando y logrando acuerdos solidarios con farmacias, y presentándose con proyecto y justificación en mano ante la ONG Ayuda al Tercer Mundo (ATM). Para esta organización el tercer mundo se limitaba a naciones africanas. Luego de la presentación a su directiva de casos venezolanos por parte de Eglee y su equipo, comprendieron la realidad de tantos ciudadanos en esta región de Suramérica, en esta nación rica en petróleo y tierra fértil hoy no productiva. Y así lograron más donaciones. Y así continuaron tejiendo redes para el voluntariado, la creación de depósitos, personal para el inventariado, recepción y despacho, ayuda, mucha ayuda. 


    Lo más bonito te lo contamos ahora. Y es que todos los venezolanos que han recibido ayuda se han convertido en voluntarios por iniciativa propia de ASVENA. Rocío, una chica epiléptica que recibió su tratamiento en Venezuela gracias  a esta iniciativa, decidió ofrecerse para llevarle los medicamentos a Kevin hasta su domicilio: un barrio caraqueño catalogado como uno de los más inseguros. Rosario, en Carabobo, sin pensarlo formó parte de la cadena de favores. Ella recibió ayuda de ASVENA ante el SOS desesperado por su padre hipertenso. Ella se encargó de recibir y llevar al domicilio de Aimara, la cuñada del padrecito, los medicamentos que garantizaron la vida de otro venezolano, la formación de una nueva familia.
   
   Y ante la necesidad evidenciada de tantos venezolanos que llegan a España con “una mano adelante y otra atrás”, esta diáspora organizada, eficiente pero sobre todo solidaria, ha convertido su casa en posada, sus almuerzos en charlas de orientación, su voz en denuncia y llamado de atención insistente ante instituciones para dar a conocer la realidad venezolana, el debido tratamiento como refugiados a miles de compatriotas. Marcos ya dejó la “posada” y resalta como todo venezolano en su trabajo, que gracias a dios le permite continuar sus estudios. Pero su colchón es ocupado por otro venezolano capaz, responsable, de esos que huyen “obligados”. De quienes sueñan con una Venezuela distinta para regresar.

  Hay quienes les conocen como “Alpagatikas” por una de tantas iniciativas que se han inventado para recolectar fondos elaborando alpargatas en miniatura para venderlas y recaudar así fondos.

 Nos viene el dicho, bien criollo, que reza “A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo”.
En Venezuela el Joropo es orgullo nacional. Pero la frase lo que desea expresar, en base al ritmo musical de esta nuestra composición autóctona, es angustia, movimientos rápidos y estresantes, y un pueblo desvalido, a punta de alpargatas, tratando de hacerle frente a lo anterior.

   A punta de Alpargatikas y nunca olvidándose de la Venezuela que brindaba oportunidades, utilizan esos recuerdos hoy como motor de vida para otros. Esta diáspora venezolana al norte de España merece un cuatro, una maraca y un arpa en perfecta armonía cantándoles un Graaaaacias!

 Si deseas hacer una donación monetaria: cuenta bancaria 2100 5183 05 0100084824, colocando el concepto DONATIVO, junto con el Nombre y Apellido. Se expedirá un certificado para quienes lo necesiten a efectos del respectivo descuento fiscal.
Cualquier persona puede ofrecer su voluntariado o solicitar sus tratamientos médicos escribiendo a alpargatika@gmail.com.
Página en Facebook: 

  Son las 10 de una mañana de 2015. Hacía un bonito día en Barquisimeto, capital del estado Lara, así que Gretna sacó un rato a su be...



  Son las 10 de una mañana de 2015. Hacía un bonito día en Barquisimeto, capital del estado Lara, así que Gretna sacó un rato a su bebé al parque para un breve baño de sol. En eso le suena el teléfono. Era una vecina avisándole que había llegado la fórmula láctea que tomaba su niña a una farmacia cercana a su domicilio. Rápidamente se pone en camino, dejando primero a la criatura en casa de una amiga, y se coloca en la larga cola de personas queriendo comprar lo mismo. Muchas, muchas personas por delante de ella. Y mientras para la mayoría esa compra era un negocio, la realidad de esta madre era angustiante. Solo contaba en casa con dos dedos del último pote de fórmula, único alimento tolerado por el cuerpo de la recién nacida. Amamantarla no es una opción. A los pocos días de nacida los médicos detectaron una condición médica en la madre que hacía transmitirle hormonas a su niña por la lactancia. Además, la pequeña desarrolló una alergia a la proteína de la vaca y a la lactosa, por lo que presentó sangrado gastroesofágico. Debía pues alimentarla exclusivamente con fórmula para lactantes con proteína extensamente hidrolizada y pro bióticos. Su estrés iba en aumento con cada persona que salía con dos o tres potes de su ansiado tesoro. Con angustia veía cómo el lote a la venta del producto mermaba segundo a segundo. Tomando en cuenta su lugar en la extensa cola, no existía la posibilidad de que ella lograra comprar al menos un potecito. Finalmente la idea de no poder alimentar a su beba esa noche, y a la mañana siguiente, y al día siguiente, hizo que su angustia explotara en rabia y violencia. Empujó al guardia, y entre sollozos le gritaba:

- ¿Usted no se da cuenta que quienes están comprando la fórmula no son precisamente quienes la necesitan?! ¡Eso es medicina, es lo único que puede alimentar a mi bebé!! Déjeme pasar, yo tengo que comprarla, déjeme pasar!

- Mire, señora, usted lo que está es loca. ¡Vamos! ¡A la patrulla! ¡Está Detenida!

   Dentro de la patrulla cae en cuenta de su reacción, y comienza a llorar lágrimas de desespero y tristeza condensadas. El oficial entiende entonces, por lo que decía, por sus lamentos, la injusticia que cometía. No era una delincuente esa mujer que metió en la patrulla. Era una madre venezolana luchando por su hija. La deja ir, pero con las manos vacías, sin la comida de su niña.

   El mal rato vivido fue punto de quiebre para Gretna El Halabi. El tetero nocturno lo resolvió cambiando 5 paquetes de pañales por un pote de fórmula. Un negocio para nada rentable si tomamos en cuenta que la fórmula costaba un tercio en comparación al paquete de pañales. Y una vez dormida la niña, comenzó a interactuar en las redes sociales con varias madres que se habían puesto en contacto al compartir la misma problemática, la misma búsqueda día tras día. Buscaban una fórmula para asegurarse las fórmulas de sus nenes. Y es cuando deciden crear un grupo en Facebook para ayudar a entablar trueques, pero estos serían 1:1; un paquete de pañales por una lata de fórmula, ni más ni menos. El grupo les permitió sensibilizar a muchas madres y padres acerca del drama que significa alimentar a un niño o niña cuando no es posible la teta, y además darse cuentas que son miles las madres y los padres padeciendo la escasez, el “bachaqueo”, el contrabando y los altos costos de las diversas fórmulas lácteas.

   
  Para los fundadores, para quienes ingresaban al grupo y se volvían activistas, el truque funcionaba, pero había que hacer más. Querían llevar el mensaje, mostrar la necesidad y trabajar para paliar la dura realidad de muchos niños, desde meses hasta 9 años, recibiendo una pobre o mala nutrición. Nace entonces la Asociación de Madres y Padres por los Niños en Venezuela – MAPANI – y en su misión  dibujaron mucho más que el pote de leche que encendió la llama solidaria.  Esta asociación, con sede en Barquisimeto, estado Lara, lucha y demanda por la protección, defensa, promoción y concientización de los derechos a la alimentación, salud y educación de la población infantil de 0 meses a 9 años de edad, y como prioridad el derecho fundamental de todos los seres humanos a la vida. Pero siguen creciendo y ya cuentan con núcleos de la Asociación en otras localidades. Bienvenido quien se sume. Todos somos madres, todos somos padres.

 
  Desde su nacimiento sus activistas no descansan documentando casos graves de desnutrición y maltrato infantil. Exponen ante el país la cruel crisis que se vive en los hospitales, donde un niño enfermo no puede recibir la fórmula indicada, donde una mujer recién parida llora al ver a su niña, no por alegría sino por la angustia de no tener para el tratamiento indicado. Ella no podía alimentarse bien durante el embarazo; su niña nació con bajo peso, excesivamente bajo. La leche materna, después de 9 meses de hambre, no la alimenta. Alertan ante la muerte injusta y alarmante a diario de decenas, léase bien, decenas de niños.


 

 Pero además trabajan la defensa de los derechos humanos de los niños de manera gratuita y hacen labor de generosidad social. Entablando nexos con organizaciones locales e internacionales han logrado recibir donaciones de fórmulas e insumos que a su vez donan a hospitales. La organización @masismore que lidera nuestra talentosa y sensible caricaturista Rayma Suprani, ha logrado enviar fórmulas infantiles. Desde España, gracias al trabajo de una de las fundadoras de la asociación, se han logrado hacer envíos de fórmulas que solidariamente han donado españoles generosos. Pero los envíos son muy costosos; no encuentran dónde más rasguñar para saltar, de los 200 Euros que llevan, a los 800 Euros que requieren para garantizar el siguiente envío. Con la falta que le hace por ejemplo a Maryory y a su mamá, Endira. La niña nació con el paladar hendido, razón por la cual no estimula la producción de leche por el pecho de su madre. A Angel de Jesús lo conocieron en una de sus acciones de calle, cuando no tenían sede. Le llevaban su vasito de leche, su comida. Sigue necesitándola y hacen eventos, recolecciones, contactos para que no le falte.

Te presentamos a Angelito.

 Y surge entonces otro proyecto: la creación de un lactario de leche materna en el Hospital Universitario de Pediatria Dr Agustin Zubillaga – HUPAZ -  para lo cual consiguieron donaciones de insumos diversos como extractores, envases colectores, teteritos, etc., y siguen recibiendo si quien nos lee desea ayudar para hacer realidad y mantener el proyecto.


   Trabajando de la mano de comunidades educativas han podido servir ricos almuerzos a la población infantil, enlazando solidaridad con otras organizaciones como @accionsolidaria y @elpitazo. Apadrinan consultas médicas pediátricas a niños de madres y padres de escasos recursos, gracias a médicos pediatras, nutricionistas, sicólogos que dedican horas de consulta social a precios muy bajos pero que, con todo y el precio súper solidario, hay quienes no pueden pagarlo. El apadrinamiento ha sido posible gracias a otra alianza solidaria con la organización @meals4hope Y de allí nació el deseo del más reciente sueño cumplido: Abrir un Centro de Prevención y Atención Integral al Niño. Actualmente funcionan en la carrera 18 con calle 24 de Barquisimeto, Torre Ayacucho, en la mezzanina. Pero surgió un angelito que se va del país y les dejará la casa para que la Asociación funcione, y se ahorre el costoso canon de alquiler. Ángel de Jesús, el niño que antes te presentamos, hoy es uno de los apadrinados en las consultas, recibiendo control pediátrico continuo y asesoría sicológica necesaria por su condición especial. Todos los muebles fueron donados, ¡Na Guará la solidaridad de los barquisimetanos!




Y si todo lo narrado hasta ahora requiere de un trabajo inmenso, pues todavía sacan tiempo para denunciar por las redes sociales casos puntuales de desidia hospitalaria, muertes de neonatos y madres embarazadas, no descansan en demandar la activación del Canal Humanitario, y de apoyar en físico diversas manifestaciones y protestas por la vida a nivel nacional.

  MAPANI, Madres y Padres que enaltecen el concepto de familia, familia venezolana, solidaria y de valores. MAPANI, eficiencia en gerencia social reconocida con el segundo premio de Emprendimiento Social otorgado por la Fundación Banesco.

 Si estas afuera y deseas ayudar tan noble y eficiente causa, Ayúdalos a Ayudar mediante esta cuenta en generosity.com: https://www.generosity.com/emergencies-fundraising/fondo-para-examenes-y-medicinas-para-ninos-en-vzla

  Si quieres interactuar en el grupo de Facebook dale click al link: https://www.facebook.com/groups/madresypadresporlasformulas/?ref=direct

  La página de la Asociación en la misma red social es: https://www.facebook.com/madresypadresporlosninosenvenezuela/

 Síguelos en Twitter @mapani

 Actívate y reproduce voluntades, solidaridad, donando horas a esta Asociación mediante nuestro portal www.horasolidaria.org

  Mucha rabia y angustia se sentía en un comienzo. Mucha esperanza y corazón solidario tiene Gretna y todo el equipo hoy para regalar. Suenen los aplausos, que se ericen las pieles y palpiten los corazones por esta gente bonita que sigue poblando nuestra golpeada Venezuela.

   En España, tal y como sucede en Venezuela, hay muchas formas de pedir el café en la barra o en la cafetería. Pero créeme, allá son has...

   En España, tal y como sucede en Venezuela, hay muchas formas de pedir el café en la barra o en la cafetería. Pero créeme, allá son hasta más creativos; bueno, quizás la crisis actual nos haya limitado por estos lados al negrito y al “guayoyo”, y si hay leche, pues un marrón. Pero cuatro amigas españolas se juntaron a finales de noviembre en Pamplona a tomar café después del trabajo. Una pidió un Bombón que es con leche, pero condensada; otra un Carajillo porque ¡Vaya! ¡Qué semanilla la que he tenido en el trabajo!; La tercera, que se cuida alguito desde que el corazón le dio un sustito, un descafeinado de sobre. Y usted, mi querido lector o lectora, se preguntará ¿Qué me importa el tipo de café que hayan tomado cuatro amigas reunidas?

  Es que la cuarta, la que tenía una cuñada venezolana, pidió un café con dolor.  

   
   Ella, Cristina, les comenzaba a contar justo antes de pedir la orden el drama familiar que vivían en casa por esos días. Su hermano Roberto estaba casado con una venezolana, y después de muchos papeleos lograron llevar hasta España a los suegros. Pero en Venezuela quedaban 3 hermanos de su cuñada, 3 cuñados de Roberto, todos pasando trabajo para sobrevivir. Uno de estos hermanos es hipertenso; de estos enfermos para los cuales no basta dejar de seguir las noticias o voltear a su alrededor - recomendación difícil de cumplir en la nación de Bolívar y de más de treinta millones de habitantes reclamando una vida digna – Él, por condición médica, debe tomar la pastillita prescrita por el médico para mantenerse con vida. ¡No Hay! La hija de un amigo del otro de los hermanos políticos de Roberto sufre de Epilepsia. Le fue diagnosticada a los 18 años de edad. Los anti-convulsionantes para ella representan lo mismo que un bombillo apropiado sobre una cama de operación en el quirófano. Ambos se encuentran ausentes en la Venezuela actual. Y Luis, el último de los hermanos, le llamó el otro día prepcupado. Su mejor amigo había quedado desempleado. Trabajaba en una empresa que decidió cerrar actividades ante la coyuntura económica y política. Terminó preso al ser catalogado como “Bachaquero”. ¡Sí! Para quien nos lee en el extranjero, novato(a) en el término, el “pana” trataba de mantener a la familia haciendo largas colas para conseguir productos a precio regulado, e irrisorio, en los mercados, y después venderlos con ganancia a buhoneros o particulares. Los servicios de inteligencia del estado le pusieron las grillas. Hay que ser bien bruto para no entender que es el sistema “revolucionario” el que establece y promueve estas nuevas “chambas” para poder cubrir los gastos del mes de una familia.

   Y nos viene a la mente una frase del médico español Santiago Ramón y Cajal:
“Solo la acción tenaz en pro de la verdad justifica el vivir y consuela del dolor y de la Injusticia”

   Para estas cuatro amigas la verdad era el sufrimiento de un pueblo y la ignorancia por parte de su Estado. Y en la acción encontraron la manera de consolar el dolor que causaba lo que oían. Dar a conocer la verdad. Vale la pena resaltar que, a excepción de Susana, ninguna de las otras tres amigas mantenía nexo directo con Venezuela, es decir, contigo quien me lee, o con cualquier ciudadano en Bolívar, Barquisimeto, Puerto Píritu, Caracas, Barinas. Son ciudadanas españolas queriendo ayudar a venezolanos; damas solidarias con un pueblo sufriendo una grave crisis, ajenas al discurso colonialista, por demás arcaico, que otros desean traer a colación en pleno siglo XXI.

   De allí surge entonces la iniciativa de conseguir ayuda para hermanos venezolanos comenzando de a poquito. Regando la voz entre conocidos recaudaron donativos y compraron uno que otro medicamento necesitado por algún venezolano.  


   La asociación donde trabaja Pilar les ofreció funcionar como sede de la recepción de los donativos. Como ya era el mes de Diciembre aprovecharon viajes de conocidos a países cercanos, latinoamericanos. Alguien en Perú recibía las medicinas, y de allí se iría en valija solidaria a quien la necesitaba en Venezuela. La respuesta fue impresionante. Tanto en donativos como en transporte. Los españoles, conmovidos ante los relatos de casos puntuales, abrieron su corazón. Los latinoamericanos, con venezolanos en tierra nueva y recién llegada, se motivaron y aportaron ideas para el transporte hasta Venezuela. Cualquier espacio se abría a la ayuda, a la esperanza de vida.

  Y día a día la iniciativa fue creciendo. Los donativos aumentando. La causa cobraba apoyo. Y las cuatro amigas transformaron el dolor de aquel café en una Fundación: Choca los 5 (Por Venezuela). Invitan a donar 5 euros para comprar medicinas para el pueblo de Bolívar. Hay quienes solo pueden donar dos euros y se les acepta con aplausos. Hay quienes donan justo los 5. Pero lo bonito es que la gran mayoría dona mucho... ¡Mucho más! Hoy han podido tejer redes de ayuda increíbles que abarcan toda España y otros rincones europeos. Con lo recaudado, y en una transparencia contable que transmiten a cada donante, han logrado hacer llegar medicamentos, leche en polvo y productos de higiene personal a cientos de venezolanos.

Ella es Vicky. Una venezolana que pasó por la asociación para recoger
envíos y llevarlos a los necesitados a su regreso.

   Cada recibimiento, una foto. Una alegría. Una celebración. Se logra acercar la ayuda con todo y las vicisitudes que enfrentan cada envío. Y siguen inventando, una rifa para impulsar la recaudación. Más personas uniéndose a la red de envíos. “Me llama la atención la solidaridad  y la generosidad del pueblo venezolano. Porque aunque nosotras hacemos los envíos a gente concreta, para que llegue más fácil, siempre se preocupan de hacerlo llegar al destinatario final. Por ejemplo, enviamos por paquetería un envío de medicinas a unas personas que conocíamos en Maracay, y esas personas después no descansaron hasta saber bien la dirección de las personas en Caracas a las que tenían que enviar parte de lo recibido” – Nos cuenta Doña Pilar, una de las integrantes de Choca los 5. “Una venezolana que reside en Caracas vino a visitar a su madre de 92 años y a su hermana que viven desde hace unos meses en Pamplona, y antes de regresar a Venezuela pasó por nuestra organización para recoger y llevar a Venezuela todo lo que pudiera en medicamentos, leche en polvo y productos de higiene personal para personas que ni conocía. También nos conmueve la solidaridad de los vecinos españoles aquí en Pamplona o en Navarra. Al enterarse de lo que hacemos pasan por la asociación con bolsas repletas de medicamentos para Venezuela, su gente”

Una madre venezolana posa mostrando
la leche en polvo recibida y enviada desde
España por un alma solidaria que se ofreció y
Chocó los 5.
   Los envíos en ocasiones van de escala en escala. Una colombiana que fue a Pamplona por trabajos académicos en la Universidad, regresó a su país de residencia, Argentina, con neceseres de productos higiénicos y medicinas. Allí lo tomó su hermana quien volaba a Colombia, donde vive, y desde Colombia lo hizo llegar al destinatario final en Venezuela. Pilar y sus amigas, y sus familias, y los que poco a poco se han enterado de la iniciativa, siguen con emoción el trayecto de los envíos, aplaudiendo cada escala lograda y festejando cuando finalmente, luego de ocho días,  la leche en polvo llega a los niños o cuando ese medicamento tan necesario llega a las manos del enfermo urgido. 

A estas mujeres españolas nuestro agradecimiento por tanta Bondad y Solidaridad depositada cada maleta transportando esperanza. A quienes de manera desinteresada y pro activa se ofrecen para acercar la ayuda hasta Venezuela,                                               ¡Gracias, mil gracias!

Cristina – Trabaja como secretaria en la Universidad. Su cuñada, también involucrada con el proyecto,  es la venezolana en Madrid.

Judith – Catalana en Pamplona. Ha trabajado en fundaciones ayudando a Etiopía por lo que su experiencia ha resultado vital para el proyecto. 

Patricia – Médico Salvadoreña en Pamplona. Sus conocimientos en materia de salud han ayudado mucho.

Sabrina – Enfermera en un hospital de Pamplona, la más joven del grupo, quien se incorporó recientemente al proyecto.

Pilar – Con quien conversamos para redactar la nota. Trabaja en la Fundación Baraibar. Su dulzura y generosidad puede palparse en cada nota de voz que nos enviaba.

A cada una que Dios les llene de bendiciones, abundancia y de mucha salud.

   Hay quienes acumulan millas de vuelo, pero estas mujeres españolas lo que hacen es sumar millas solidarias, vuelos de esperanza.

Su página en Facebook:

      Maigualida se montó hace hace cuatro días en el Ferry, allá en Punta de Piedra. Y es que la ñera decidió con dolor despedirse, ...

   

  Maigualida se montó hace hace cuatro días en el Ferry, allá en Punta de Piedra. Y es que la ñera decidió con dolor despedirse, primero de su Virgen del Valle amada y contar con su bendición, después de su isla querida, familia y amigos. Maigualida tiene 24 años y, por las razones que quien me lee ya conoce, decidió emigrar a Perú. Y hacia su nuevo destino partió por tierra.

   El trayecto es largo; quizás se hace eterno si sumamos el cúmulo de pensamientos y la incertidumbre que causa el hacia dónde voy, cómo me irá, lo que dejé. Pero para ir al grano de este artículo nos saltaremos el montón de escalas (Caracas-Táchira-Cúcuta-Ipiare), las selladas de pasaporte, los cambios de moneda, y los días de carretera. Queremos llegar al terminal de Carcelen,   en la ciudad de Quito. ¡Allí comenzó la fiesta!
   
  Debía Maigualida en este terminal cambiar de bus para seguir su destino. Y con ella viajaban decenas de familias, con niños pequeños, abuelos. Lo mismo en el autobús que llegó apenas minutos después del de ella; más venezolanos, algunos con Ecuador como destino, otros Perú o Chile. Pero al mismo tiempo que se despedían con besos, aún dentro de la unidad, alguien del grupo viajero se percató de una bandera de Venezuela que acompañaba a un grupo de unas 6 mujeres que recibían, a medida que iban bajando, a cada venezolano con ese abrazo que solo nosotros sabemos cómo se da y lo que significa. Y con cada abrazo y cada beso, una invitación a saborear comida caliente, divina, y muy solidaria. Una sopa como llamamos aquí, “Levanta Muerto”, para darle vida a quienes seguían camino y a quienes llegaban al abrigo nuevo, al país hermano que les brindaba cobijo. Chupetas para los niños. Pasta con carne al abuelo. Abrazos, seguían los abrazos. Era esa solidaridad tan venezolana recibiendo a sus hermanos.
   

  La iniciativa del recibimiento surge de otras iniciativas igualmente solidarias. Nos cuenta Sara, con quien pudimos conversar, que meses atrás ella, junto a varias amigas venezolanas residenciadas en Ecuador, decidieron organizarse para acercar ayuda al recién llegado del país compartido por nacimiento, el del amarillo, azul y rojo pero con las estrellas. Realizaron colectas de ropa usada pero en buen estado, un ropero como le conocemos. “En una ocasión conocí a un hermano que me pedía ropita porque se había venido casi que con lo que cargaba puesto,  cuando llegaba a su casa en la noche lavaba la ropa, y al día siguiente le tocaba ponérsela húmeda para salir a buscar trabajo porque el tiempo no alcanzaba para esperar a que se secara” nos relata. La herramienta digital que nos permitió conversar, el “Whatsapp”, les ha servido también para crear grupos diversos de venezolanos en el Valle, en Quito, en Ecuador, y así ir sumando esfuerzos. El contacto con organizaciones formales de la nación ecuatoriana les ha permitido ofrecer asistencia médica al enfermo. “Les da miedo ir al Seguro Social, aunque si acudieran les atienden, pero muchos llegan sin papeles totalmente en regla en su búsqueda por el sueño” – nos apunta Sara Febres, la gocha caraqueña que gentilmente nos cedió minutos de testimonios hermosos que nos han servido para armar esta crónica.
 
  
Un buen día se enteran por Facebook de un grupo de venezolanos que llegaban al terminal con hambre  y decidieron juntarse de nuevo, pero ahora parar preparar comida, envasarla, y lanzarse hasta el terminal de Carcelen, al norte de Quito, para recibirlos con la bandera y 3 ollas hallaqueras gigantes repletas de hervido cruzado, nuestra marca país, la arepa, replicada en muchas docenas, envases con pasta a la boloñesa, chupetas y otras golosinas para los más pequeños. Bastaron 100 dólares que recogieron en donaciones para hacer maravillas y montar la fiesta solidaria.
  
   Y así fue que conocieron a Maigualida, pero también a Roberto y a Lucía, recién casados que no llegaban de luna de miel, sino a tierra nueva donde echar “palante” un hogar, a Joseíto, un niño de apenas 5 años que al verlas se les lanzó en abrazo y no paraba de dar las gracias y preguntarles si de verdad eran venezolanas mientras saboreaba su chupeta. Conocieron a sus familiares por medio de notas de voz que iban y venían desde sus “Whatsapp”.
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.  - “Mamá, llegué, y te estoy mandando esto desde el whatsapp de una venezolana. Mamá, nos hicieron un recibimiento, nos esperaban con comida” – le contaba una de las recién llegadas a su madre desde el teléfono celular de Morela, otra de las que impulsaron la iniciativa.
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  - “Mija, pero ¡Qué alegría! No sabes la tranquilidad que siento al escucharte contenta y rodeada de abrazo criollo. Me tenías nerviosa. Muy largo ese camino, mi vida” – era la trascripción del sonido que recibían a la vuelta de una madre agradecida.
  
  Les asombró que en hora y media no quedaba comida. 100 platos de sopas, 50 de pasta. Alimento para el alma de un montón de venezolanos, pero también para otros viajeros de otras nacionalidades que se acercaron al recibimiento solidario y juntaron abrazos en la fiesta. Hasta los envases plásticos se acababan, y ellos mismos los enjuagaban.
   

  En la noche, cansadas, se mandaban fotos y compartían entre los conocidos los relatos de la experiencia. “Creíamos que con la iniciativa daríamos abrazos de abrigo y comida para el alma, y resulta que terminamos nosotras arropadas de cariño, de agradecimiento, de humanidad” – nos comenta Sara.
   
  La solidaridad la sentimos aquí de aquellos que tienen alguito más hacia quienes no tienen nada. La solidaridad de tantos hermanos en todo el mundo es semilla de lucha para que día a día llegue más ayuda a esta tierra en crisis profunda y preocupante. Pero la solidaridad también se dirige ahora hacia quienes emigran de manera forzada, sin nada planificado, una ola de emigración diferente porque se marchan sin nada más que el deseo de seguridad para sus hijos, la pareja, los abuelos, y muchas ganas de trabajar y sentirse valorados, en tierra ajena, en tierra lejana.
  
  A estas mujeres de corazón inmenso, nuestro agradecimiento solidario y emocionado, y la promesa cumplida de transmitir por nuestras redes su iniciativa para verla replicada en muchas fronteras más. Terminales que marcan un comienzo. Qué mejor forma que iniciarlo con Solidaridad Venezolana. Así somos nosotros. Aquí, allá, acullá. Arriba Venezuela. Tienes corazones bonitos regados hoy por todo el mundo. Eso nos llena de esperanza, de empuje, de un seguir soñando la patria bonita y unida que todos merecemos.
     
  Ellas están por crear sus redes sociales, porque un domingo bastó para desear llenar de domingos solidarios cada mes que reste del año en el terminal allá en Quito. El próximo, en apenas días, repitirán la jornada pero ahora en los dos principales terminales: el de Carcelen y el de Quitumbe (al sur de la ciudad). Pero si desean colaborar con donativos en metálico, en productos para las comidas, en envases; si deseas unirte en voluntariado y llenarte de abrazos ricos y reconfortantes, aquí dejamos sus coordenadas personales.

  Sara Febres – Gocha Caraqueña  +584242071172 (mantiene el “whatsapp” con su número caraqueño)
  Morela Melean – Maracucha +593995778331
  Jeanette González – Guara +593987753628
 María del Rosario Carrillo –Trujillana +593998863156
  Y junto a ellas Keyla Bolívar y Ana Karina Graterol.


El ecuatoriano no se enamora. Se “encamota” o se “engrupe” de su pareja. Estamos entonces “encamotados” de estos corazones bellos que por ahora echan raíces por Ecuador pero dejan huella y alma por donde pasan, a quienes llegan.

Ciudad Real se encuentra en el centro de España, al sur de Madrid. Allí, en la Universidad Castilla-La Mancha estudiaba Alberto Cabane...


Ciudad Real se encuentra en el centro de España, al sur de Madrid. Allí, en la Universidad Castilla-La Mancha estudiaba Alberto Cabanes teniendo la suerte de tener cerca al abuelo. Sí! Su abuelito vivía en una residencia y podía visitarlo con frecuencia.
En una de esas visitas conoce a Bernardo, un amigo de su abuelo que era viudo y no tenía descendencia; no existían hijos ni  nietos que le acompañaran y contaran historias, compartieran alegrías, y él de vuelta narrarles recuerdos. Total que Alberto y Bernardo se la llevaron de maravilla desde un principio y, según cuenta el joven, un rey mago que visitó el centro en unas navidades le preguntó a Bernardo que qué quería como regalo y este no lo dudó: "Un nieto", respondió el abuelo desamparado. Al escuchar esto Alberto le dijo que él lo adoptaba, que de ahora en adelante tendría dos abuelos viviendo en la misma residencia, y que en cada una de sus visitas harían juntos los tres los mismos planes: conversas, escuchar música, ver películas, juegos...
Con pasar del tiempo se sentía tan bien que no hacía más que hablar con sus amigos de sus dos abuelos, el verdadero y el adoptado. Tanto así que su amiga Verónica quiso acompañarle un día a la residencia y terminó ella adoptando a una abuela, Rosario, de 96 años.
Tras un año de hermosas vivencias deciden entonces fundar, formalmente, una iniciativa solidaria que muy bien podríamos replicar en nuestra Venezuela: Adopta un Abuelo.
Inmediatamente comenzaron a reclutar jóvenes voluntarios y la respuesta fue tan masiva que al poco tiempo ya estaba un grupo de 16 jóvenes trasladándose hasta Madrid para incorporarse como nietos postizos en una casa hogar de ancianos de la Capital, y otra residencia ubicada también como la pionera, en Ciudad Real.
Mes tras mes el programa fue creciendo y dándose a conocer, resultando vencedor en el V certamen de proyectos que cambian la sociedad de la prestigiosa firma KMPG. Adopta un Abuelo tenía ahora no solamente el empeño solidario y amoroso de jóvenes que poco a poco se incorporaban al programa, sino además con el premio contaban con apoyo financiero. En apenas un año contaban con 60 voluntarios con abuelos adoptados en 4 residencias de Ciudad Real y Madrid.
Y vaya que se la tomaron en serio! Hoy el programa cuenta con 500 jóvenes de 20 ciudades diferentes. A veces una pareja de amigas o hermanas adoptan a la misma abuelita.

Seguramente fundar Adopta Un Abuelo no haya sido fruto de una coincidencia. Desde muy pequeño, por circunstancias de la vida, he tenido la gran suerte de vivir con mis abuelos. Aquella oportunidad me hizo aprender y comprender el gran valor que reside en la figura de los abuelos. No ha habido ninguna vez que me hayan fallado, y tampoco les ha faltado una sonrisa ni un gesto de cariño. Siempre estaban ahí cuando les necesitaba, y siempre me mostraron una generosidad sin límites, ofreciéndome lo mejor que tenían a su alcance. Sin duda, lo más destacable de mis abuelos fueron los valores que marcaron su vida y que siempre me transmitieron con el ejemplo. Humildad, sencillez y generosidad son sólo algunos de esos valores con los que muchos os sentiréis identificados al leer la palabra abuelo, porque pensaréis en los vuestros.
La experiencia de poder criarme con ellos ha sido el detonante para que cada vez que vea a un mayor sienta un respeto y una admiración tan grande como el que siento por mis propios abuelos. Es por ello que al conocer a Bernardo, una persona noble, humilde y sencilla, le adoptara como abuelo y me inspirara para fundar AuA para que muchos más jóvenes pudieran disfrutar de la compañía y sabiduría de nuestros mayores. El objetivo de crear Adopta Un Abuelo no es sólo el de paliar las horas de soledad de nuestros mayores, sino también el de resaltar la figura de todos los abuelos y abuelas del mundo. Hay que recordar que gracias a ellos, hoy vivimos en un país desarrollado en el que podemos servirnos un vaso de agua directamente del grifo, encender una luz o viajar cómodamente en tren.
A todo aquél que lea estas líneas, le animo a ser voluntario para formar parte de esta aventura, que no sólo trata de acompañar a nuestros mayores, sino de recuperar el valor y la dignidad que estos maestros de vida merecen".
Palabras ciertas las de Alberto que aplican, como señala el joven, para abuelos de todas partes del mundo. Y aterrizando en Venezuela, ¿Cuántos abuelitos que bastante han trabajado, criado y formado, se sienten en amarga y dura soledad actualmente en el país? Familiares que han emigrado, por salud, por seguridad, y ellos no queriéndose mover de su patria, de su suelo, por costumbre y tesoro, por no querer ser una carga en comienzo nuevo y duro de hijos o nietos. Sí! Sabemos que les hace falta medicamentos, pañales, alimentos. Es muy dura la situación que se vive en los hogares de ancianos a lo largo del territorio nacional. Imagina entonces pasar el mal rato solitos, desamparados.
Muchos colegios privados llevan a cabo programas de acción social con su alumnado. Quien escribe ha acompañado a alumnos (y allí incluidos van mis hijos) en visitas a casas de abuelitos. Una tarde linda. Los abuelos pero principalmente los chamos terminan contentos, satisfechos, con el corazón rebozado por bondad, comprensión, solidaridad. Pero, ¿Y la siguiente semana? ¿Alguien les visita, les canta, juega cartas con ellos?

Dejamos aquí entonces plasmada esta semillita solidaria sembrada y ya muy bien regada en España, a ver si los jóvenes que nos leen deciden cosechar voluntades y planificar su propia iniciativa, con nuestras propias realidades, haciendo quizás contacto con tantas organizaciones, como Convite por ejemplo, e iniciativas solidarias de grupos avocados a conseguir medicamentos, pañales y proveer comida caliente y sabrosa a los abuelitos.
Si desean pueden escribirle a Alberto. No lo conocemos, pero seguramente se sentirá súper feliz de ver su iniciativa replicada en otro continente, en tierra de infinidad de abuelos españoles, finalmente tierra de abuelos sabios, nobles, que entregaron el todo y tienen mucho aún por enseñar y dar.
Aquí las coordenadas del Programa Adopta Un Abuelo en España.
Twitter: @adoptaunabuelo 
Instagram: @adopta1abuelo 
Mail: info@adoptaunabuelo.org

    En Maracay, ciudad del Estado Aragua en Venezuela, bordeada por un vertedero de basura y terrenos anegados por el Lago de Valencia, s...


    En Maracay, ciudad del Estado Aragua en Venezuela, bordeada por un vertedero de basura y terrenos anegados por el Lago de Valencia, se encuentra la escuela de educación primaria “Padre Juan José Zugarramundi”, de Fe y Alegría. Esa es la escuela a la que asisten los niños del sector El Viñedo, del Barrio San Vicente; una de tantas localidades venezolanas donde la falta de asfalto es lo menos significativo en un estado de alarmante abandono.  A pesar de los problemas de transporte público, la inseguridad, alumbrado. A pesar de la crisis económica y social que hoy golpea cada familia venezolana, mucho más los bolsillos de quienes residen en estas barriadas, las maestras, obreros y empleados del plantel reciben a diario a 350 niños que son llevados por sus padres, quienes depositan en el plantel las esperanzas de un mejor futuro para sus pequeños. Si bien hay 400 niños inscritos en el año escolar, hasta hace algunos meses asistían apenas 250 niños, asistencia que ha aumentado gracias a una iniciativa solidaria que ha permitido que corazones bondadosos, dentro y fuera del país, inviten a comer a esos pequeños durante la jornada escolar.

 
Jeanfreddy Gutiérrez Torres es periodista, y su amigo, Jesús Chuchín Loreto, un destacado deportista venezolano residenciado en los Estados Unidos. Se juntaron, reclutaron un empecinado y dinámico equipo, y comenzaron por un lado a recaudar fondos, por otro a diseñar toda una logística para acercar comida a quienes más lo necesitan. Comenzaron analizando el A Quién Ayudar, para lo cual - según palabras del propio Jeanfreddy - resultaron inspiradoras las recomendaciones escuchadas de la especialista en nutrición, Susana Raffalli, en una charla a la que asistieron. Llevar comida a la mesa, no repartida por las calles. Los niños son ese segmento de la población que más asistencia requiere. Fue así como decidieron que llevarían comida a niños, y en una escuela. Seleccionar la institución no fue difícil. Una amiga de Jeanfreddy trabaja comomaestra en Fe y Alegría, y ya le habría comentado el delicado estado de salud
que presentaban los niños debido a la malnutrición, y el ausentismo escolar que estaban evidenciando.
   Ahora necesitaban de un mensaje a compartir y un trabajo en las redes y entre sus conocidos para garantizar insumos, donativos, para lograr no solamente esa primera jornada que recién comenzaban a planificar sino muchas; ¡Ojalá y se pudiera todos los días! Y es cuando nace la frase y leitmotiv de la iniciativa: Invítalo a Comer. Porque quien nos lea, abrirá su corazón, y donará así sea un dólar a la iniciativa para invitar a comer a dos o tres pequeños. Luego de creado el “crowdfunding”, esperando esas primeras donaciones, definieron la logística. “Somos pocos, y todos trabajamos”, nos explica Jeanfreddy, “así que buscamos que las jornadas de ayuda no resultasen complicadas porque de lo contrario morirían al poco tiempo, por más deseos de ayudar que tengamos. Fue cuando decidimos comprar la comida, justo unos minutos antes de llevarla a la escuela, y comer con los niños”. Querían además que esa invitación a comer resultase una nueva experiencia. ¿Sabe quien nos lee que cuando les llevaron pizzas bien nutritivas a los muchachitos, muchos de ellos en jamás habían probado una? En diciembre pasado, a pesar del precio astronómico del pan de jamón, los niños de la escuela de San Vicente saborearon un buen trozo, con bollito y ensalada de gallina. Muchos de ellos comentaron que era la primera vez, en muchos meses, que tenían por delante un plato con varias “cosas sabrosas”. “El plato que me ponen en casa lleva o frijoles o arroz, pero nunca las dos cosas juntas” – señalaba Normita mientras le metía diente al bollito. 
   Es común que el deseo de ayudar se agrande más y más cuando escuchas, vives en carne propia estos relatos que hoy compartimos. Por eso, Jeanfreddy, su esposa Aruska, la suegra, Chuchín en el norte, la payasita Stephany, Diomar, Enrique, Luis, Rachellita y Alejandro buscaron estirar hasta más no poder esos fondos recaudados. Querían que los niños encontraran también algo que consintiera sus barriguitas en el desayuno. En la última jornada, la del 6 de febrero, pudieron llevar 7Kg de Lactovisoy.

 La directora, las maestras, el personal administrativo y los obreros, evidenciando el cambio en los niños al sentirse atendidos, se metieron de lleno en el equipo y cambiaron la desesperanza por la ilusión, por deseos de mejoras. Entre todos han reparado pupitres, acometidas eléctricas, la bomba de agua, y hasta reconstruyeron la biblioteca. Entonces surge otra invitación: ¡Invítalo a Jugar y Leer ! Nuevamente tuvo gran acogida y se recibieron donaciones espectaculares de libros de lectura, rompecabezas y juegos didácticos, tizas y colores. Biblioteca y Ludoteca tienen ahora en esta consentida escuelita de Fe y Alegría, para que los niños de preescolar y los de sexto grado ya saliendo a su bachillerato, tengan nuevas motivaciones, mientras los maestros cuentan con mejores herramientas para su docencia. 

    De la mano también de esta comunidad educativa ya comenzaron el programa del huerto escolar, invitando a los niños a sembrar. Que se enteren las casas aledañas, los vecinos, los padres, para que cada quien plante una matita, siembre una semilla, y así recortar en algo los gastos por la comida. Y para involucrar más a la comunidad, para que madres y padres, abuelitos, tíos, los hermanos mayores, sientan como suya también la escuela de sus niños; para lograr que la institución educativa se vuelva centro de esperanza, de empuje, de mejoras para todos, el próximo domingo, 11 de febrero, estos jóvenes voluntariosos y solidarios visitarán la comunidad con una docena de médicos especialistas para examinar a niños, abuelitos y adultos de la comunidad. La escuela pondrá instalaciones e Invítalo a comer los alimentos. Ya la comunidad está al tanto y los están esperando.
Una invitación sigue a la otra, y a la otra, y a la otra…. Y solo pueden ser posibles, y cada vez más frecuente, con la ayuda generosa de quienes nos leen dentro y fuera del país. Entre los planes, ya bastante adelantado, está el programa "Invítalo a pasear". Se trata de tours guiados para los alumnos de sexto grado; bonita despedida tras culminar su etapa de primaria, estímulo para que los más pequeños asistan, continúen su educación, se sigan formando. 

¿Quieres colaborar? 
Cuentan con una cuenta Paypal --> 
Paypal.me/invitaloacomer utilizando la siguiente cuenta jloreto99@hotmail.com
Un crowdfunding en Facebook --> 
Twitter: @jeanfreddy 

   Aunque reciben donaciones en bolívares, invitan a los posibles donantes a contactar con amigos y familiares fuera. Cada dólar lo convierten en tres almuerzos.
    La invitación está hecha. Ponte tu mejor “gala solidaria”. Haz de tu corazón una fiesta humanitaria y aporta lo que puedas. 
A ellos, a Jeanfreddy y todo su equipo, Mil Venezolanísimas Gracias desde Reto Solidaridad.
   
#InvitaloAComer #RetoSolidaridad #Venezuela