Francis y Virginia son huérfanos. Ambos vivían en orfanatos del estado de Maryland, en Estados Unidos; él en uno de niños, ella en un...

AMIGA ¡YO QUERER AYUDAD!


Francis y Virginia son huérfanos. Ambos vivían en orfanatos del estado de Maryland, en Estados Unidos; él en uno de niños, ella en uno de niñas. Finalizando el año escolar, el hogar donde creció Francis hizo una fiesta e invitaron a todas las niñas de la Casa Albergue donde creció Virginia.

Desde el baile quedaron prendados uno del otro, siguieron viéndose y conociéndose hasta hacerse novios y, años más tarde, se casaron. De esa unión nace esa persona que motivó esta historia: Michael. Muchos hemos tenido la dicha de crecer en familia unida impregnada de valores. Pero los padres de Michael, por su propia historia de vida, inculcaron en él la Fe Cristiana para agarrarse ante tantos problemas que nos presenta la vida, y el agradecimiento a Dios por su guía, su ayuda en todo momento. Le enseñaron desde pequeño que no había mejor manera de retribuir las bendiciones que ayudando a otros que pudieran estar necesitando una mano amiga. Crecieron huérfanos pero gracias a toda la ayuda recibida se convirtieron en hombre y mujer de bien, en pareja y en familia, en padres. Y por eso en casa de Michael todos los días eso se agradecía acercando sonrisas, esperanza, alimentos y ropa a quienes la pasaban mal, a quienes menos tenían.

Michael es hoy un empresario Naviero. Por su profesión y especialización ha viajado mucho por América Latina. Vivió unos años en Costa Rica. Otros años en Panamá, país donde se encuentra la compañía de la cual es director. Sí! Conoce Venezuela. La visitó hace más de 20 años y quedó encantado de “esa belleza suyo”, que fue la frase textual, en su spanglish bastante avanzando, que me envió en el mensaje de voz. No olvida nuestros paisajes, nuestra comida y nuestra gente, “muy alegre y trabajadora”. Recorrió nuestras costas, destinos obligados dada su profesión, y pudo además conocer a fondo Caracas y visitar un día “su pueblo de montaña linda”, La Colonia Tovar.

Durante toda su carrera profesional ha podido realizar una hermosa acción social en Panamá, brindando recursos en metálico y en insumos a una Casa de abuelitos y un Orfanato, distinto quizás a aquel en el que crecieron sus padres por su toque tropical, pero igual colmado de esperanza e ilusión para los niños que cobija y alberga. Pero con Venezuela nunca había tenido nexo cercano. Eran solo “toques de negocio” de pocos días.

El año pasado Michael conoce a una venezolana. Se trata de Adriana. Llega a ella necesitado de una traductora pública y recomendado por la hermana de Adriana que vive en el norte. Se contactaron vía correo electrónico y Whatsapp. Entre tantos mensajes por el trabajo que iban y venían se dejaban colar los comentarios, por parte de Adriana, de la situación que se vivía en nuestro país. Era el mes de Abril de 2017. Todos los días protestas, trancazos y muertes. Todos los días el asesinato de un joven nos sacudía. Comenzó entonces Michael a sufrir no solo por Adriana y su familia, sino por nuestro país, su gente. La angustia lo llevaba a leer, leer mucho, y ver con detenimiento los reportajes que podía ver en la televisora de Panamá y de los Estados Unidos. Adriana sentía de su parte una preocupación siempre genuina. De un trabajo nacía una amistad y una compañía a la distancia.

En lo personal quedé impresionada de cuánto conoce Michael acerca de la historia política y económica de Venezuela. Cuán claro está del país que tuvimos años atrás, con todo y los errores de políticos de la IV. “Habían cosas que conseguir y mejorar pero lo de ahora ser un desastre”, me dice en otra nota de voz. Adriana terminó el trabajo de traducción solicitado por Michael pero siguieron chateando, el contacto continuó. Y me cuenta él que entristeció demasiado viendo un reportaje acerca de la crisis en Venezuela. La periodista le comentaba a una madre, a quien entrevistaba, lo lindo que era su niño de dos años. Y la madre le respondió: “No mija, él tiene 7 años pero cómo va a crecer con lo poco que tengo para darle de comer”. No pasaron diez minutos cuando le escribió un mensaje a su amiga Adriana. “Quiero ayudar en Venezuela y ahora cuento con una intermediaria. Por favor te quiero transferir un dinero para que acerques ayuda a quien consideres”. No hubo condiciones. No hubo resquemor de ningún lado. Cómo en una amistad sincera, lejana en lo físico pero tan cercana en empatía, tan identificada en valores.

Y Adriana, por comentarios alguna vez expresados por Mike y por consejos de una amiga, decide que quienes más sufren esta cruda crisis son dos grupos vulnerables, en ambos casos por la edad: Los niños y nuestros abuelos. Los niños con un futuro por delante que se ve truncado ante una mala alimentación. Los abuelos por los achaques propios de la edad que requieren tanto tratamiento, por el abandono cruel que muchos padecen, por sociedad y por crisis, y son cuidados por manos bendecidas, monjitas amorosas. Lista y emocionada por comenzar la tarea asignada recordó el Hogar de Ancianos La Providencia, ubicado en San Martín. Desde hace ya muchos años su mamá le pedía compañía y ayuda cuando llevaba a los abuelos, todos hombres, ropa que recogía entre amistades. La señora Aida, madre de Adriana, pasaba además una mensualidad fija a las monjitas para ayudarlas. Me hace llegar Adriana el recuerdo cuando, horas antes de presentar el difícil examen que la certificaba como traductora oficial, en el año de 1993, le hace la promesa a Dios de donar todo su sueldo ayudando al hermano caído, al hermano desprotegido. ¡Wao! ¡Cuánto pude comprar y llevar al asilo, qué bien me sentí! Pero la crisis afecta a todos, difícil que sobre lo suficiente para ayudar hoy en día. Así que el gesto desprendido, noble y humano de Michael hacia un pueblo para él lejano llegó del cielo para Adriana, las monjitas y los abuelos.

Por conversación telefónica con una de las religiosas supo de primera mano las necesidades más prioritarias que tenían. Buscó aquí y allá lo anotado tratando de estirar al máximo los reales. Proeza en la Venezuela actual de la escasez y la hiperinflación desmedida. Me cuenta con tristeza cómo en un local, donde además la conocían, se negaban a venderle más de una bolsa de detergente con todo y que les explicaba el destino del producto. Pero después de muchas horas logró el cometido. Hipertensivos, arroz, pasta, harina, aceite, azúcar, jabón para lavar ropa, cloro, desinfectante, por nombrar parte de lo que contenía el regalo que Mike le brindaba al asilo.

La alegría de las monjitas no era normal. La llamada no solamente se convirtió en realidad; el regalo superaba sus expectativas. Adriana quedó feliz de retornar al lugar de hermosa capilla, casa grande con corredores. Este asilo se construye por otra promesa. Un vecino al ver cumplida una petición de salud a San Antonio, lo construye con todo y enorme capilla dedicada al Santo y a nuestro Señor. Y continuó el agradecimiento porque por fin podrían reparar las tuberías. Parte de la ayuda enviada desde lejos por Michael a este hogar les llegaba en transferencia a su cuenta para poder contratar y pagar la reparación. Fotos y Videos salían por el Whatsapp. Michael se emocionaba viendo la sonrisa de las religiosas y hasta pudo admirar la hermosa capilla. Y este dúo dinámico continuará arrimando ayuda. Ambos quieren ahora llevar alimento a niños.


Comparto esta historia para llenar de esperanza a cada lector. En el mundo hay gente bonita y especial, de bellos sentimientos y aplicados en la mejor fórmula para el agradecimiento: Acercar Ayuda. En el mundo hay personas que se preocupan por Venezuela y su gente, aunque la hayan visitado poco o incluso sin conocer esta tierra por ahora en crisis. Michael es un ejemplo. Musa para el accionar social. Adriana una intermediara consciente de que alrededor hay montones pasándola mucho peor que ella.

Dios bendiga a esta dupla. A estos corazones buenos. A Francis, a Virginia.

Dios bendiga a Venezuela, a sus niños, a sus abuelos.

#RetoSolidaridad #Humanidad #Ayuda #Venezuela

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Si mi querencia es el monte Y mi fuerza el cimarrón Cómo no quieres que cante, Cómo no quieres que cante Como canta un corazón ...

QUERENCIA POR EL CAMPO


Si mi querencia es el monte
Y mi fuerza el cimarrón
Cómo no quieres que cante,
Cómo no quieres que cante

Como canta un corazón

   En una entrevista que le hace el maestro del cuatro Hernán Gamboa a nuestro Simón Díaz, dijo lo siguiente en relación a su tema “Mi Querencia”:
 “Esto es yo proponiendo al hombre que se vino, que regrese, que se vaya a la sabana otra vez, donde el campo lo está esperando, porque cuando él se vino él ganaba 30 bolívares, y aquel hombre petrolero le dijo – Te doy 80 si te vienes conmigo – y se fue con él.  ¿Cómo se incorpora nuevamente sin esos 80?...... Entonces, yo propongo en Mi Querencia ese regreso…”

   Palabras más que acertadas para comenzar esta nota donde queremos presentarte la valiosa labor de una organización que ayuda, desde hace muchos años, a esos campesinos que siguen allí, en el campo, sembrando y produciendo con las uñas, ¡cosechando con el corazón!
   En el año 1976 impulsada por el CESAP nace Acción Campesina, una organización independiente que impulsa el desarrollo sostenible en poblaciones rurales, conjuntamente con campesinos y pequeños productores agrarios. Dicho en criollo, dotar a esta población de herramientas y orientaciones para que puedan satisfacer sus propias necesidades mediante actividades productivas, responsables y aplicando valores fundamentales para la convivencia y vida en comunidad. Su fundador director es Manuel Gómez Naranjo, nacido y criado en Guárico, un Técnico Agrario siempre llano adentro, siempre solidario desde hace 40 años con las comunidades campesinas.

Conversando nos comentaba cómo en los años 50 Venezuela contaba con un ingreso Per Capita mayor al de muchos países del sur de Europa y al de la mayoría de los países de América Latina. En esa época de bonanza agrícola (antes de la mal llevada bonanza petrolera) un pequeño poblado campesino contaba con todos los servicios, con vías perfectamente asfaltadas, incluso dentro de los poblados. La bodega de la esquina podía abastecer de alimentos y demás productos necesarios a toda la comunidad. Hoy, si la situación en las grandes ciudades en Venezuela es grave, en las zonas rurales es crítica, por lo que el mantener la labor de Acción Campesina en cada región rural del país se torna extremadamente necesario. Las bodeguitas cerraron ante la competencia de los PDVAL y MERCAL. Estos últimos desaparecieron, y tampoco llegan las cajas CLAP. No existe la atención médica en comunidad, los apagones son constantes, el agua de cuando en vez llega. Las vacunas de las que se habla son aquellas pagadas por quienes producen algo en la zona a grupos armados que les protegen de bandas delictivas. Las necesarias para el ganado brillan por su ausencia. Se ha perdido el respeto por la vida, y se han perdido valores, principalmente aquel que nos empuja a labrar con preparación, sacrificio y trabajo un ingreso digno que acabe con la dependencia de otros. Que del empeño y el esfuerzo surja el éxito.

Pero los momentos difíciles, rudos y tristones no son más que chispa catalizadora para el accionar campesino de esta organización que de manera solidaria y ciudadana apoya a cada venezolano de nuestras zonas rurales.

   
Historias a compartir tiene por “bojote” Manuel. De hecho está próximo a publicar un libro cuya reseña compartiremos en el momento adecuado. Pero podemos contarte una del Programa Autonomía Económica de la Mujer Campesina. Y es la historia resumida de Iris. Ella vive en Barlovento. Creció en un ambiente impregnado con el denso y fuerte olor del cacao fermentado. 
Llegó a aborrecer el olor, y la fruta. Sentía deseos inmensos de alejarse de su casa, de su región. Un día llegaron voluntarios de Acción Campesina para dictar unos cursos de chocolatería. Iris se inscribió. Después de todo lo aprendido, el olfato le brinda otra percepción de ese el fruto que ha acompañado cada etapa de su vida. “Entendí que el cacao tiene mucho valor. Ahora cuando llego a la casa siento que el cacao huele a dinero” – expresa Iris al contar su historia. ¿Quién dijo que el dinero es malo? El dinero es sustento, es progreso, es satisfacción. Ese dinero que ahora ayuda a Iris es fruto del trabajo de otro fruto, es orgullo, es dedicación. Iris, junto a otras mujeres del caserío El Arenal en Barlovento, está empeñada en lucirse en el arte de la chocolatería. Practican el concepto de Bean to Bar (del grano a la barra) e innovan y experimentan con otros productos locales; de allí que ahora mezclan el cazabe con el cacao y hacen Naiboa y Jari-Jari. “Si te le acercas a la gente y le haces una propuesta de trabajo transparente, comienzan a surgir relaciones de cooperación y solidaridad con su comunidad que va creciendo progresivamente” – nos resalta Manuel, Líder Fundador de Acción Campesina. Depende del estímulo externo que reciban las personas los valores positivos que florecen. Al sur del estado Cojedes hay mujeres campesinas  que lograron mejorar sus ingresos trabajando el tejido, a través de una micro empresa y de la mano de Acción Campesina. Hoy disfrutan de mejor calidad de vida pero al mismo tiempo sintieron la necesidad de participar en la pastoral de la iglesia para ayudar a otros; son voluntarias en la recolección de medicinas y alimentos para las familias más empobrecidas. 

  Además de este programa Acción Campesina implementa otros que tienen que ver con la conservación ambiental, la Agricultura Familiar (para asegura comida para la casa) entre muchos otros a lo largo de la geografía nacional. Esta organización, solidaria con el campo y su gente, lleva adelante también un Observatorio de Derechos en defensa delas comunidades rurales. Derecho de acceso y tenencia de tierra, a una mejor calidad de vida garantizada con un trabajo digno, seguridad alimentaria, seguridad personal, salud. Dan la cara por el campesino ante las instituciones y organismos de gobierno. Demandan con propuestas en mano, todas emanadas de la propia comunidad.

  Le preguntamos a Manuel con cuáles valores sembraría a Venezuela y esta fue su respuesta. Regaría semillas de Institucionalidad por todas las regiones para que retomemos el camino de las normas y las reglas de juego claras, y el compromiso de cumplirlas y atenderlas. “Una sociedad que no tiene reglas de juego no puede planear el futuro” – nos señala. El segundo valor a sembrar sería Ciudadanía a granel. Porque el ciudadano se hace cargo de sí mismo, construye su futuro de manera responsable con su entorno, y de esta manera puede demandar a quien incumple u obstruye desarrollo, crecimiento, vida. El ciudadano se preocupa por sí mismo, su familia, pero al mismo tiempo extiende la mano para ayudar a  los que se vayan cayendo. 

Diríamos por tanto que de sembrar Institucionalidad y Ciudadanía cosecharíamos como sociedad mucha Solidaridad.

Acción Campesina: Juntos Cambian Vidas para Construir Futuro
Si deseas unirte como voluntario o acercar alguna donación aquí te dejamos las coordenadas
Twitter: @accicampesina   Facebook e Instagram: @accioncampesina
Correo electrónico: accioncampesi@gmail.com


Cerremos la nota con ese llamando a voltear la mirada hacia el campo de nuestro amado tío Simón, y agradeciendo a todo el equipo de esta organización el trabajo hecho y por hacer.

Gracias por tanta cosecha, por tanto futuro.


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   Christian Höhn lleva en la sangre el calor de Maracaibo, la disciplina del alemán, el sabor del portugués y, lo más bonito y a resalt...

SOLIDARIEDADE BONITA E ABUNDANTE


   Christian Höhn lleva en la sangre el calor de Maracaibo, la disciplina del alemán, el sabor del portugués y, lo más bonito y a resaltar, la solidaridad y el voluntariado a granel.

  Gracias a la tecnología que ha vuelto al mundo cercano y en contacto, pudimos conversar él estando en Portugal, y nosotros en Caracas. Y es que queríamos conocer de las campañas e iniciativas que lleva adelante VENEXOS, Asociación Civil de venezolanos en Lisboa, organización que él preside. La pregunta de rigor en todo conocerse siempre es, ¿Cuéntanos Christian, cuándo te fuiste a Portugal? Así nos enteramos que, forzado a emigrar por razones políticas, hizo maletas rumbo a Europa, con una parada obligada en Alemania, el país desde donde llegaron sus padres huyendo de la segunda guerra mundial. Su papá es uno de muchísimos inmigrantes que tanto aportaron a la tierra que les adopta en tiempos de la Europa en guerra. Fundador de la reconocida compañía Telenorma, representante de Siemens, se casa con una alemana a quien hoy es imposible mover de la que considera su patria, nos comenta Christian al referirse a su mamá. Pero de Alemania salta el joven hasta Portugal huyéndole al frío, y allí reside desde el año 1999.

  Venexos fue inicialmente una idea de Christian junto al cirujano maxilofacial Alejandro Vivas que permanecía engavetada por algunos años. El jóven, acostumbrado al voluntariado desde que tenía 15 años, decide darle forma jurídica y funda la Asociación, única en Portugal legalizada y con título de ONG en el país lusitano. Nos comenta, recordando sus años de voluntariado en diversos países siendo un muchacho, que nunca imaginó que algún día estaría trabajando por enviar ayuda, comida y medicamentos a su país Venezuela. Hace poco más de dos años, alarmado por la escasez en Venezuela, reportada a través de medios y redes, y la situación de tantos venezolanos de escasos recursos, decide junto con otros amigos organizarse y comenzar a solicitar donaciones, en un principio mediante invitaciones que iban boca a boca entre conocidos. Posteriormente, buscando que estos medicamentos llegasen mediante canales serios a personas realmente necesitadas, contactan a otra venezolana residenciada en Miami, Marisol Dieguez, quien forma parte del Programa Ayuda Humanitaria por Venezuela.


   De ese pequeño comenzar hasta hoy, Venexos cuenta ya con 8 núcleos de recolección/recepción de medicamentos, insumos y alimentos en Portugal, cubriendo así sus principales ciudades. Iglesias, bares y restaurantes, negocios familiares, todos contribuyen, todos reciben. En el año inaugural lograron enviar 800 kilos de medicamentos. Al siguiente año, 2017, ya fueron 1700 kilos de ayuda la brindada. En lo que va de 2018 Venexos ha logrado enviar 1500 kilos de comida y medicinas, envíos que han sido recibidos por organizaciones como Caritas, La Pastillita, Hospital San Juan de Dios, Manos para Vargas, Margarita sonríe entre otros.



   “Recibimos unos 15 a 20 correos electrónicos por día de venezolanos solicitando ayuda”, nos comenta Christian. “Quisiéramos ayudar a tantos. ¡Hace falta tanto!”. Pero si bien la generosidad de portugueses y venezolanos ha sido espectacular, el tema del costo de los envíos impide enviar más y más. Para ello tienen toda una red de voluntariado en las iglesias y realizan eventos para recolectar fondos. Los diferentes núcleos de recepción o recolección de medicamentos y alimentos en todo Portugal cuentan con un grupo de voluntariado que se encarga de hacerlo llegar a la Sede Matriz en Lisboa. Allí, otro grupo de voluntariados se encarga del inventariado final, empaquetado y el envío a la Empresa Logística en España, esto siempre y cuando cuenten con el dinero para el envío. Recientemente celebraron y mucho. Un donativo sumamente generoso de un amigo portugués residenciado en Madeira les garantiza contar con el dinero para los envíos de los próximos 2 meses.

   Venexos procura además brindar apoyo a ese venezolano que en el último año llegan a Portugal con lo poco que logran reunir para emigrar. “Semana tras semanas recibimos nuevas caras”, nos relata Höhn. "Aquí resulta relativamente sencillo legalizar su estatus pero hay que trabajar, y muchos se ganan la vida de manera muy digna en oficios que distan bastante de su formación profesional; pero es un comenzar, un nuevo arranque y a ellos brindamos ayuda y asesoría”.  Les brindan asistencia en el proceso de adaptación, aconsejan en todo lo concerniente a la legalización de su estatus migratorio, búsqueda de empleo, etc. Y gracias a 3 jóvenes integrantes de la Asociación se logró redactar un Manual de integración de Venezolanos en Portugal que incluso ha sido replicado por otras asociaciones en diversas latitudes del mundo.

   Desde Venezuela llegue a todo el equipo de voluntariado de Venexos, a todos los portugueses y venezolanos residenciados en Portugal nuestro agradecimiento por tanta solidaridad.

   Da Venezuela, obrigado por tanta solidariedade

  Queremos decirlo en alemán también. Para que la madre de Christian, quien aún reside en esta tierra tan golpeada pero siempre esperanzada, la lea con orgullo. Para rendirle homenaje al padre de Christian que tanto aportó a Venezuela, y le permitió criar a este hijo colmado de valores bonitos, de humanidad espectacular.
     
    Aus Venezuela, danke für so viel Solidarität

Y por último pues que suene el maracucho, Christian, porque de Maracaibo salieron dos palomitas volando, pero también saliste tu con maletas repletas de tu país amado.

     Mirá Primo, gracias por tanta Solidaridad 
                     ¡Qué molleja!!

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Érase una vez una hermosa damisela obligada a salir de su terruño bonito y siempre extrañado, de un paraíso llamado Venezuela. Los mismo...

UN HADA MADRINA... COMO SALIDA DE UN CUENTO


Érase una vez una hermosa damisela obligada a salir de su terruño bonito y siempre extrañado, de un paraíso llamado Venezuela. Los mismos monstruos de mil cabezas que han espantado a millones como ella empujan sus alas hasta Galicia para asegurarle a sus hijas una vida segura. Un comenzar de cero, y un mismo pensamiento al abrir los ojos en el reinado nuevo: ¿Qué estará pasando, qué estarán sintiendo, qué le hará falta a mi amada Venezuela?

No eran pajaritos o dragones buenos, como en los cuentos infantiles de otrora, quienes le acercaban noticias de su país amado. Vivía ella pegada a la programación de radios de Venezuela que transmitían por internet. Y fue sintonizando “Así nos Va” que escuchó la llamada al aire de una muchacha solicitando de manera desesperada un medicamento para su papá. Enfermo de cáncer se le dificultaba dormir, y la falta de un descanso profundo, por días, afectaba aún más su calidad de vida. Anotó ella entonces el nombre del remedio, y el teléfono que la muchacha daba al conductor del programa, y se fue a una farmacia de amigos a comprar 3 cajitas. Con tesoro en mano, le escribió un mensaje de texto a la angustiada hija diciéndole que le enviaría los medicamentos desde España, y que tan solo le escribiera al recibirlos. Note querido lector que no hay varitas mágicas en el relato. Pero esta damisela desde aquella su primera ayuda, se ha transformado en HADA madrina de un montón de venezolanos. La sensación que llega cuando el alma está repleta de alegría, esa que sintió la primera vez, la llevaban a sentarse por horas escuchando el mismo programa, donde las personas suelen pedir ayuda por sus tratamientos. Y así la lista fue creciendo. Y su búsqueda ampliándose. Y salía con su libretita de farmacia en farmacia


Manuela, para que todos conozcan el nombre de esta alma bella, se dio cuenta que solita no podría, que era gigantesca la necesidad. Así que comenzó a regar la voz, a rasguñar aquí y allá, lograr los 8 euros para el envío de un kilo, los medicamentos que mandaría puerta a puerta, a hermanos venezolanos enfermos, sin costo alguno. En España existe la modalidad de devolución de medicamentos a las farmacias, ya sea por mejoría, cambios en el tratamiento o porque lamentablemente la persona haya fallecido. Y las farmacias deben destruir todas esas muestras devueltas. Fue así, armando redes, como quien teje una telaraña, que en apenas meses su piso se había convertido en una farmacia. Los adornos se arrimaron. Las noches las pasaba clasificando, empaquetando fuera de cajas y en bolsitas con el respectivo mensajito que duplicaba la esperanza: una por el remedio que por fin llegaba, otra por las palabras de una extraña que le decía, ¡Hey! ¡Tú eres importante para muchos que, como yo, están dispuestos a acercarte ayuda! Y sus compinches de la escuela en Venezuela, ellas que seguían en la tierra tricolor, se convirtieron en HADAS repartidoras llevando a las casas humildes, en barriadas o caseríos, los tratamientos que desde España manda el Hada Madrina Mayor.  Hoy ya son 12 las Hadas regadas por el territorio, ya la magia solidaria ha podido apuntar hacia manos de personas necesitadas en Maracaibo, Barquisimeto, Margarita, Bolívar, Caracas....

Y como a la gente buena le pasan cosas buenas, pues tuvo la suerte Manuela de contar con José Roberto Díaz, de corazón grandote como el de ella, y galán de película moderna, Papita, Maní y Tostón, y presentaron durante el estreno de la segunda parte, ante una muy concurrida sala, la bella misión de esta Hada residenciada en Vigo. Y llovieron más donaciones. Y hasta entrevistas le hicieron en los principales periódicos. “Venezuela vive una espantosa crisis, los venezolanos no consiguen cura para sus dolencias, pero aquí, en Galicia, hay una mujer que se ha dedicado en cuerpo y alma a acercarles ayuda, esa que todos nosotros podamos a su vez donarle”

Hada cuenta ya con figura jurídica como fundación. Siguen acercando tratamientos solo puerta a puerta, De las Hadas a las manos de quien lo necesita. Con rigurosidad siguen cada envío asegurándose que lleguen a las manos ansiosas de esperanza. Y a quienes donan responden con cuentas transparentes sin importar el tamaño de la generosidad.

  Insistimos en que no hay varita mágica. La magia es enteramente la Solidaridad. Pero si nos cuenta Manuela que los milagros surgen cada día por doquier y cuando menos lo espera. Como el caso de una venezolana residenciada allá que acude desesperada a Manuela porque a su mamá la operan y debe llevar todo, el hilo para coserla, las suturas, las bases de cama, etc.  
“Mi niña, y yo ¿cómo hago?  A mí rara vez me llegan insumos” – recuerda que le dijo cuando recibió la llamada. Pero por cosas de la vida uno de sus contactos de farmacias le deja en casa tarde, ese mismo día, una bolsa gigante de compresas, gasas, hilos y mucho más de lo que pedían.

Si nos lees desde cualquier parte del mundo y deseas hacer una donación, escríbeles por su página en Facebook o su cuenta en Instagram.
Instagram: @hermandadasociaciondeayuda
   
Que esta historia la lean niñas y niños, dentro y fuera de Venezuela. Hay Hadas Madrinas como salidas de cuentos, que con solidaridad y magia llenan de esperanza a muchas personas. Manuela Alvarez definitivamente es una de ellas.

#RetoSolidaridad #AyudaHumanitaria


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El jueves 22 de marzo en la Librería El Buscón se presenta esta belleza. Para los que creen que todo está perdido, para los que sienten q...


El jueves 22 de marzo en la Librería El Buscón se presenta esta belleza. Para los que creen que todo está perdido, para los que sienten que no hay salida, una compilación de historias que nos hacen sentir orgullosos, conmovidos y esperanzados. Me lo leí en una tarde y me hizo llorar, sonreír, pero sobre todo me emocionó pensar que es un retrato de lo que realmente somos. Felicitaciones a Andreína Muñoz-Tebar, a mi amiga, la brillante Carmen Beatriz y a mi hermano Memo, Carlos Guillermo Arocha que siempre ha tenido la sensibilidad para preocuparse por los que más sufren, por los que menos tienen. Una aplauso para ustedes por regalarnos esa inyección de optimismo en 125 páginas.

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Son historias de aliento para un país en pedazos. "En el medio de una crisis humanitaria sin parangón, nos topamos con docenas d...

Las historias del RETO SOLIDARIDAD a punto de salir de imprenta



Son historias de aliento para un país en pedazos.
"En el medio de una crisis humanitaria sin parangón, nos topamos con docenas de experiencias concentradas en ayudar al otro, al más vulnerable. Cada una de estas historias es como un pequeño tallo verde que ha logrado nacer en medio de un desierto, para dejar en evidencia su amor a la vida. Son historias de aliento para un país desalentado..."
#Libro #Venezuela #Solidaridad

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       El padre Marcelo es un sacerdote venezolano. Por estos tiempos está en Navarra, España, realizando estudios de post-grado. Su c...

EN ESPAÑA SE PUSIERON LAS ALPARGATAS POR NOSOTROS



      El padre Marcelo es un sacerdote venezolano. Por estos tiempos está en Navarra, España, realizando estudios de post-grado. Su cuñada Lucía, en Venezuela. Y de ella le llega la noticia por un mensaje de voz a través del Whatsapp. “Mi cuñado Padrecito, ¡Estamos nuevamente embarazados! ¿Será que en esta oportunidad sí podremos abraza a nuestro hijo?” – le decía emocionada la esposa del hermano, resaltando en su frase no solamente el deseo de formar familia sino recordando los fallidos intentos del pasado. El aparato reproductivo de Aimara tiene sus fallas. Le permite concebir pero dificulta en extremo la celebración del parto, el nacimiento de la criatura a la que tejió los escarpines. En medicina se conoce lo anterior como un embarazo de alto riesgo. Ella ya contaba con dos anteriores sin feliz término. Y si en la Venezuela actual “el parto” de cualquier mujer embarazada comienza por conseguir cupo en alguna maternidad desde los dos meses de gestación, o garantizarle al “futuro” bebé al menos dos meses de pañales y la leche de fórmula (quién garantiza que del pecho saldrá el alimento gratis), para esta futura madre el embarazo de alto riesgo, en un país que aumenta todo tipo de riesgo a cualquier ciudadano, era una alegría mezclada con mucho pavor. En un país donde resulta cuesta arriba parir en camilla y conseguir un pañal, por la existencia y por el precio, imagina dar con los medicamentos que te permitan llegar a lo anterior. Pero quien nos sigue sabe que cada historia nuestra pretende dar aliento a un país en pedazos.

   
Quien recién nos lee sepa que nos enfocamos en la Venezuela Posible, la Bonita, la que nos merecemos y por la cual luchamos. Así que te presentamos a Nacho, hermoso niño producto de la unión del espermatozoide de su padre con el óvulo de su madre, y de los medicamentos que por nueve meses recibió la madre desde España para garantizar el feliz término. A los padrinos podrás conocerlos más adelante en el artículo. Después de otra historia que deseamos contarte. ¡Son tantas! Compartimos apenas una muestra de tanto activismo solidario.

 Y aquí te va la historia de Kevin. Joven venezolano de 16 años que nació ensimismado; él vive su propio mundo. Autista y con incapacidad motora. Requiere tratamiento especial para evitar los cuadros de epilepsia y controlar su reacción esquizofrénica. Su madre había rebajado más de 30 kilos por la angustia causada por el cuidado del hijo. A la falta de medicamentos para controlar efectivamente su condición se sumaba la falta de pañales; Kevin estallaba en crisis al verse mojado por las noches; sin quererlo Kevin robaba días de sueño, descanso, a su madre. Dos dramas. Dos venezolanos desamparados por un estado ocupado en elecciones ignorando su salud. Gracias a la parte bonita de esta historia los pañales ahora siempre llegan. Los medicamentos urgentes para su tratamiento y mejor vivir, incluyendo a su madre.

    Pero, en mala hora, hay venezolanos sufriendo en el país y en otros escogidos a lo juro como destino. El papá de Marcos vendió todo. Carro y casa. La frase “Patrás ni pa cogé impulso” no resultaba válida. Hoy viven en casa de la suegra, todo por poder pagarle al hijo los abogados, el pasaje y unos meses de vida en España. Marcos tuvo que huir de un régimen que lo haría ingresar “La Tumba” (cárcel dantesca por otros ya documentada) por el simple hecho de manifestar en contra de un régimen que cercenaba libertades en su patria. Y el muchacho, por más agradecido que pueda estar del sacrificio hecho por sus padres, no se halló. Encontrándose en país distinto, sin su familia, sin sus compinches, con una maleta repleta de sueños truncados, cayó en depresión. La iniciativa solidaria que narraremos en las próximas líneas cambió el “por ahora” de Marcos (así, tan irónico como se lee al recordar al comandante “galáctico”). Esta ayuda criolla a la distancia acabó con la angustia de su familia en Venezuela, brindándole acompañamiento emocional y profesional. Brindándole familia.

  La Asociación Venezolana Navarra (ASVENA) es fundada por una Ingeniera en Sistemas venezolana, Eglee Torres, quien emigra a España ya hace 11 años para garantizarle salud a su hijo. Comenzó de a poquito motivada, ayer y hoy, por la sentida reacción de meter a Venezuela entera en su maleta al emigrar. Poco a poco se fue involucrando en el tejido social de su nueva comunidad, logrando amplificar a decibeles crecientes la necesidad de ayuda a un pueblo en crisis que empeoraba con el pasar de los años. Llevarle la delantera a la desidia y criminalidad del actual estado venezolano resulta impensable. Ella al menos decidió enfrentarla. Ayudar con lo que podía. Aplicar su experiencia con los salesianos y lograr acercar ayuda a esos compatriotas ávidos de esperanza. Nunca nos olvidó. El buscar solución a su realidad personal no fue su única angustia.
 Tal y como ella se afana en resaltarnos, nada de lo logrado (apenas narramos algunos de muchísimos casos) hubiese sido posible sin la suma inmediata a la causa de otros venezolanos y de españoles sensibilizados ante nuestra realidad. Este programa, comenzando de a poquito, ha logrado ayudar a muchos a quienes les es negada una Ayuda Humanitaria por un Estado todo poderoso sólo para la política, únicamente enfrascado en “amasar” el poder. Al principio el reducido equipo solidario reclutado buscaba donaciones de boca en boca entre aquellos venezolanos conocidos. Estas peticiones fueron extendiéndose a grupos diversos por las redes sociales y el whatsapp. Pero después, ante la creciente demanda, trabajando y logrando acuerdos solidarios con farmacias, y presentándose con proyecto y justificación en mano ante la ONG Ayuda al Tercer Mundo (ATM). Para esta organización el tercer mundo se limitaba a naciones africanas. Luego de la presentación a su directiva de casos venezolanos por parte de Eglee y su equipo, comprendieron la realidad de tantos ciudadanos en esta región de Suramérica, en esta nación rica en petróleo y tierra fértil hoy no productiva. Y así lograron más donaciones. Y así continuaron tejiendo redes para el voluntariado, la creación de depósitos, personal para el inventariado, recepción y despacho, ayuda, mucha ayuda. 


    Lo más bonito te lo contamos ahora. Y es que todos los venezolanos que han recibido ayuda se han convertido en voluntarios por iniciativa propia de ASVENA. Rocío, una chica epiléptica que recibió su tratamiento en Venezuela gracias  a esta iniciativa, decidió ofrecerse para llevarle los medicamentos a Kevin hasta su domicilio: un barrio caraqueño catalogado como uno de los más inseguros. Rosario, en Carabobo, sin pensarlo formó parte de la cadena de favores. Ella recibió ayuda de ASVENA ante el SOS desesperado por su padre hipertenso. Ella se encargó de recibir y llevar al domicilio de Aimara, la cuñada del padrecito, los medicamentos que garantizaron la vida de otro venezolano, la formación de una nueva familia.
   
   Y ante la necesidad evidenciada de tantos venezolanos que llegan a España con “una mano adelante y otra atrás”, esta diáspora organizada, eficiente pero sobre todo solidaria, ha convertido su casa en posada, sus almuerzos en charlas de orientación, su voz en denuncia y llamado de atención insistente ante instituciones para dar a conocer la realidad venezolana, el debido tratamiento como refugiados a miles de compatriotas. Marcos ya dejó la “posada” y resalta como todo venezolano en su trabajo, que gracias a dios le permite continuar sus estudios. Pero su colchón es ocupado por otro venezolano capaz, responsable, de esos que huyen “obligados”. De quienes sueñan con una Venezuela distinta para regresar.

  Hay quienes les conocen como “Alpagatikas” por una de tantas iniciativas que se han inventado para recolectar fondos elaborando alpargatas en miniatura para venderlas y recaudar así fondos.

 Nos viene el dicho, bien criollo, que reza “A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo”.
En Venezuela el Joropo es orgullo nacional. Pero la frase lo que desea expresar, en base al ritmo musical de esta nuestra composición autóctona, es angustia, movimientos rápidos y estresantes, y un pueblo desvalido, a punta de alpargatas, tratando de hacerle frente a lo anterior.

   A punta de Alpargatikas y nunca olvidándose de la Venezuela que brindaba oportunidades, utilizan esos recuerdos hoy como motor de vida para otros. Esta diáspora venezolana al norte de España merece un cuatro, una maraca y un arpa en perfecta armonía cantándoles un Graaaaacias!

 Si deseas hacer una donación monetaria: cuenta bancaria 2100 5183 05 0100084824, colocando el concepto DONATIVO, junto con el Nombre y Apellido. Se expedirá un certificado para quienes lo necesiten a efectos del respectivo descuento fiscal.
Cualquier persona puede ofrecer su voluntariado o solicitar sus tratamientos médicos escribiendo a alpargatika@gmail.com.
Página en Facebook: 

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  Son las 10 de una mañana de 2015. Hacía un bonito día en Barquisimeto, capital del estado Lara, así que Gretna sacó un rato a su be...

PROGENITORES SOLIDARIOS RESCATANDO VALORES, NIÑOS ¡FAMILIA!



  Son las 10 de una mañana de 2015. Hacía un bonito día en Barquisimeto, capital del estado Lara, así que Gretna sacó un rato a su bebé al parque para un breve baño de sol. En eso le suena el teléfono. Era una vecina avisándole que había llegado la fórmula láctea que tomaba su niña a una farmacia cercana a su domicilio. Rápidamente se pone en camino, dejando primero a la criatura en casa de una amiga, y se coloca en la larga cola de personas queriendo comprar lo mismo. Muchas, muchas personas por delante de ella. Y mientras para la mayoría esa compra era un negocio, la realidad de esta madre era angustiante. Solo contaba en casa con dos dedos del último pote de fórmula, único alimento tolerado por el cuerpo de la recién nacida. Amamantarla no es una opción. A los pocos días de nacida los médicos detectaron una condición médica en la madre que hacía transmitirle hormonas a su niña por la lactancia. Además, la pequeña desarrolló una alergia a la proteína de la vaca y a la lactosa, por lo que presentó sangrado gastroesofágico. Debía pues alimentarla exclusivamente con fórmula para lactantes con proteína extensamente hidrolizada y pro bióticos. Su estrés iba en aumento con cada persona que salía con dos o tres potes de su ansiado tesoro. Con angustia veía cómo el lote a la venta del producto mermaba segundo a segundo. Tomando en cuenta su lugar en la extensa cola, no existía la posibilidad de que ella lograra comprar al menos un potecito. Finalmente la idea de no poder alimentar a su beba esa noche, y a la mañana siguiente, y al día siguiente, hizo que su angustia explotara en rabia y violencia. Empujó al guardia, y entre sollozos le gritaba:

- ¿Usted no se da cuenta que quienes están comprando la fórmula no son precisamente quienes la necesitan?! ¡Eso es medicina, es lo único que puede alimentar a mi bebé!! Déjeme pasar, yo tengo que comprarla, déjeme pasar!

- Mire, señora, usted lo que está es loca. ¡Vamos! ¡A la patrulla! ¡Está Detenida!

   Dentro de la patrulla cae en cuenta de su reacción, y comienza a llorar lágrimas de desespero y tristeza condensadas. El oficial entiende entonces, por lo que decía, por sus lamentos, la injusticia que cometía. No era una delincuente esa mujer que metió en la patrulla. Era una madre venezolana luchando por su hija. La deja ir, pero con las manos vacías, sin la comida de su niña.

   El mal rato vivido fue punto de quiebre para Gretna El Halabi. El tetero nocturno lo resolvió cambiando 5 paquetes de pañales por un pote de fórmula. Un negocio para nada rentable si tomamos en cuenta que la fórmula costaba un tercio en comparación al paquete de pañales. Y una vez dormida la niña, comenzó a interactuar en las redes sociales con varias madres que se habían puesto en contacto al compartir la misma problemática, la misma búsqueda día tras día. Buscaban una fórmula para asegurarse las fórmulas de sus nenes. Y es cuando deciden crear un grupo en Facebook para ayudar a entablar trueques, pero estos serían 1:1; un paquete de pañales por una lata de fórmula, ni más ni menos. El grupo les permitió sensibilizar a muchas madres y padres acerca del drama que significa alimentar a un niño o niña cuando no es posible la teta, y además darse cuentas que son miles las madres y los padres padeciendo la escasez, el “bachaqueo”, el contrabando y los altos costos de las diversas fórmulas lácteas.

   
  Para los fundadores, para quienes ingresaban al grupo y se volvían activistas, el truque funcionaba, pero había que hacer más. Querían llevar el mensaje, mostrar la necesidad y trabajar para paliar la dura realidad de muchos niños, desde meses hasta 9 años, recibiendo una pobre o mala nutrición. Nace entonces la Asociación de Madres y Padres por los Niños en Venezuela – MAPANI – y en su misión  dibujaron mucho más que el pote de leche que encendió la llama solidaria.  Esta asociación, con sede en Barquisimeto, estado Lara, lucha y demanda por la protección, defensa, promoción y concientización de los derechos a la alimentación, salud y educación de la población infantil de 0 meses a 9 años de edad, y como prioridad el derecho fundamental de todos los seres humanos a la vida. Pero siguen creciendo y ya cuentan con núcleos de la Asociación en otras localidades. Bienvenido quien se sume. Todos somos madres, todos somos padres.

 
  Desde su nacimiento sus activistas no descansan documentando casos graves de desnutrición y maltrato infantil. Exponen ante el país la cruel crisis que se vive en los hospitales, donde un niño enfermo no puede recibir la fórmula indicada, donde una mujer recién parida llora al ver a su niña, no por alegría sino por la angustia de no tener para el tratamiento indicado. Ella no podía alimentarse bien durante el embarazo; su niña nació con bajo peso, excesivamente bajo. La leche materna, después de 9 meses de hambre, no la alimenta. Alertan ante la muerte injusta y alarmante a diario de decenas, léase bien, decenas de niños.


 

 Pero además trabajan la defensa de los derechos humanos de los niños de manera gratuita y hacen labor de generosidad social. Entablando nexos con organizaciones locales e internacionales han logrado recibir donaciones de fórmulas e insumos que a su vez donan a hospitales. La organización @masismore que lidera nuestra talentosa y sensible caricaturista Rayma Suprani, ha logrado enviar fórmulas infantiles. Desde España, gracias al trabajo de una de las fundadoras de la asociación, se han logrado hacer envíos de fórmulas que solidariamente han donado españoles generosos. Pero los envíos son muy costosos; no encuentran dónde más rasguñar para saltar, de los 200 Euros que llevan, a los 800 Euros que requieren para garantizar el siguiente envío. Con la falta que le hace por ejemplo a Maryory y a su mamá, Endira. La niña nació con el paladar hendido, razón por la cual no estimula la producción de leche por el pecho de su madre. A Angel de Jesús lo conocieron en una de sus acciones de calle, cuando no tenían sede. Le llevaban su vasito de leche, su comida. Sigue necesitándola y hacen eventos, recolecciones, contactos para que no le falte.

Te presentamos a Angelito.

 Y surge entonces otro proyecto: la creación de un lactario de leche materna en el Hospital Universitario de Pediatria Dr Agustin Zubillaga – HUPAZ -  para lo cual consiguieron donaciones de insumos diversos como extractores, envases colectores, teteritos, etc., y siguen recibiendo si quien nos lee desea ayudar para hacer realidad y mantener el proyecto.


   Trabajando de la mano de comunidades educativas han podido servir ricos almuerzos a la población infantil, enlazando solidaridad con otras organizaciones como @accionsolidaria y @elpitazo. Apadrinan consultas médicas pediátricas a niños de madres y padres de escasos recursos, gracias a médicos pediatras, nutricionistas, sicólogos que dedican horas de consulta social a precios muy bajos pero que, con todo y el precio súper solidario, hay quienes no pueden pagarlo. El apadrinamiento ha sido posible gracias a otra alianza solidaria con la organización @meals4hope Y de allí nació el deseo del más reciente sueño cumplido: Abrir un Centro de Prevención y Atención Integral al Niño. Actualmente funcionan en la carrera 18 con calle 24 de Barquisimeto, Torre Ayacucho, en la mezzanina. Pero surgió un angelito que se va del país y les dejará la casa para que la Asociación funcione, y se ahorre el costoso canon de alquiler. Ángel de Jesús, el niño que antes te presentamos, hoy es uno de los apadrinados en las consultas, recibiendo control pediátrico continuo y asesoría sicológica necesaria por su condición especial. Todos los muebles fueron donados, ¡Na Guará la solidaridad de los barquisimetanos!




Y si todo lo narrado hasta ahora requiere de un trabajo inmenso, pues todavía sacan tiempo para denunciar por las redes sociales casos puntuales de desidia hospitalaria, muertes de neonatos y madres embarazadas, no descansan en demandar la activación del Canal Humanitario, y de apoyar en físico diversas manifestaciones y protestas por la vida a nivel nacional.

  MAPANI, Madres y Padres que enaltecen el concepto de familia, familia venezolana, solidaria y de valores. MAPANI, eficiencia en gerencia social reconocida con el segundo premio de Emprendimiento Social otorgado por la Fundación Banesco.

 Si estas afuera y deseas ayudar tan noble y eficiente causa, Ayúdalos a Ayudar mediante esta cuenta en generosity.com: https://www.generosity.com/emergencies-fundraising/fondo-para-examenes-y-medicinas-para-ninos-en-vzla

  Si quieres interactuar en el grupo de Facebook dale click al link: https://www.facebook.com/groups/madresypadresporlasformulas/?ref=direct

  La página de la Asociación en la misma red social es: https://www.facebook.com/madresypadresporlosninosenvenezuela/

 Síguelos en Twitter @mapani

 Actívate y reproduce voluntades, solidaridad, donando horas a esta Asociación mediante nuestro portal www.horasolidaria.org

  Mucha rabia y angustia se sentía en un comienzo. Mucha esperanza y corazón solidario tiene Gretna y todo el equipo hoy para regalar. Suenen los aplausos, que se ericen las pieles y palpiten los corazones por esta gente bonita que sigue poblando nuestra golpeada Venezuela.

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   En España, tal y como sucede en Venezuela, hay muchas formas de pedir el café en la barra o en la cafetería. Pero créeme, allá son has...

Choca los 5...Por Venezuela

   En España, tal y como sucede en Venezuela, hay muchas formas de pedir el café en la barra o en la cafetería. Pero créeme, allá son hasta más creativos; bueno, quizás la crisis actual nos haya limitado por estos lados al negrito y al “guayoyo”, y si hay leche, pues un marrón. Pero cuatro amigas españolas se juntaron a finales de noviembre en Pamplona a tomar café después del trabajo. Una pidió un Bombón que es con leche, pero condensada; otra un Carajillo porque ¡Vaya! ¡Qué semanilla la que he tenido en el trabajo!; La tercera, que se cuida alguito desde que el corazón le dio un sustito, un descafeinado de sobre. Y usted, mi querido lector o lectora, se preguntará ¿Qué me importa el tipo de café que hayan tomado cuatro amigas reunidas?

  Es que la cuarta, la que tenía una cuñada venezolana, pidió un café con dolor.  

   
   Ella, Cristina, les comenzaba a contar justo antes de pedir la orden el drama familiar que vivían en casa por esos días. Su hermano Roberto estaba casado con una venezolana, y después de muchos papeleos lograron llevar hasta España a los suegros. Pero en Venezuela quedaban 3 hermanos de su cuñada, 3 cuñados de Roberto, todos pasando trabajo para sobrevivir. Uno de estos hermanos es hipertenso; de estos enfermos para los cuales no basta dejar de seguir las noticias o voltear a su alrededor - recomendación difícil de cumplir en la nación de Bolívar y de más de treinta millones de habitantes reclamando una vida digna – Él, por condición médica, debe tomar la pastillita prescrita por el médico para mantenerse con vida. ¡No Hay! La hija de un amigo del otro de los hermanos políticos de Roberto sufre de Epilepsia. Le fue diagnosticada a los 18 años de edad. Los anti-convulsionantes para ella representan lo mismo que un bombillo apropiado sobre una cama de operación en el quirófano. Ambos se encuentran ausentes en la Venezuela actual. Y Luis, el último de los hermanos, le llamó el otro día prepcupado. Su mejor amigo había quedado desempleado. Trabajaba en una empresa que decidió cerrar actividades ante la coyuntura económica y política. Terminó preso al ser catalogado como “Bachaquero”. ¡Sí! Para quien nos lee en el extranjero, novato(a) en el término, el “pana” trataba de mantener a la familia haciendo largas colas para conseguir productos a precio regulado, e irrisorio, en los mercados, y después venderlos con ganancia a buhoneros o particulares. Los servicios de inteligencia del estado le pusieron las grillas. Hay que ser bien bruto para no entender que es el sistema “revolucionario” el que establece y promueve estas nuevas “chambas” para poder cubrir los gastos del mes de una familia.

   Y nos viene a la mente una frase del médico español Santiago Ramón y Cajal:
“Solo la acción tenaz en pro de la verdad justifica el vivir y consuela del dolor y de la Injusticia”

   Para estas cuatro amigas la verdad era el sufrimiento de un pueblo y la ignorancia por parte de su Estado. Y en la acción encontraron la manera de consolar el dolor que causaba lo que oían. Dar a conocer la verdad. Vale la pena resaltar que, a excepción de Susana, ninguna de las otras tres amigas mantenía nexo directo con Venezuela, es decir, contigo quien me lee, o con cualquier ciudadano en Bolívar, Barquisimeto, Puerto Píritu, Caracas, Barinas. Son ciudadanas españolas queriendo ayudar a venezolanos; damas solidarias con un pueblo sufriendo una grave crisis, ajenas al discurso colonialista, por demás arcaico, que otros desean traer a colación en pleno siglo XXI.

   De allí surge entonces la iniciativa de conseguir ayuda para hermanos venezolanos comenzando de a poquito. Regando la voz entre conocidos recaudaron donativos y compraron uno que otro medicamento necesitado por algún venezolano.  


   La asociación donde trabaja Pilar les ofreció funcionar como sede de la recepción de los donativos. Como ya era el mes de Diciembre aprovecharon viajes de conocidos a países cercanos, latinoamericanos. Alguien en Perú recibía las medicinas, y de allí se iría en valija solidaria a quien la necesitaba en Venezuela. La respuesta fue impresionante. Tanto en donativos como en transporte. Los españoles, conmovidos ante los relatos de casos puntuales, abrieron su corazón. Los latinoamericanos, con venezolanos en tierra nueva y recién llegada, se motivaron y aportaron ideas para el transporte hasta Venezuela. Cualquier espacio se abría a la ayuda, a la esperanza de vida.

  Y día a día la iniciativa fue creciendo. Los donativos aumentando. La causa cobraba apoyo. Y las cuatro amigas transformaron el dolor de aquel café en una Fundación: Choca los 5 (Por Venezuela). Invitan a donar 5 euros para comprar medicinas para el pueblo de Bolívar. Hay quienes solo pueden donar dos euros y se les acepta con aplausos. Hay quienes donan justo los 5. Pero lo bonito es que la gran mayoría dona mucho... ¡Mucho más! Hoy han podido tejer redes de ayuda increíbles que abarcan toda España y otros rincones europeos. Con lo recaudado, y en una transparencia contable que transmiten a cada donante, han logrado hacer llegar medicamentos, leche en polvo y productos de higiene personal a cientos de venezolanos.

Ella es Vicky. Una venezolana que pasó por la asociación para recoger
envíos y llevarlos a los necesitados a su regreso.

   Cada recibimiento, una foto. Una alegría. Una celebración. Se logra acercar la ayuda con todo y las vicisitudes que enfrentan cada envío. Y siguen inventando, una rifa para impulsar la recaudación. Más personas uniéndose a la red de envíos. “Me llama la atención la solidaridad  y la generosidad del pueblo venezolano. Porque aunque nosotras hacemos los envíos a gente concreta, para que llegue más fácil, siempre se preocupan de hacerlo llegar al destinatario final. Por ejemplo, enviamos por paquetería un envío de medicinas a unas personas que conocíamos en Maracay, y esas personas después no descansaron hasta saber bien la dirección de las personas en Caracas a las que tenían que enviar parte de lo recibido” – Nos cuenta Doña Pilar, una de las integrantes de Choca los 5. “Una venezolana que reside en Caracas vino a visitar a su madre de 92 años y a su hermana que viven desde hace unos meses en Pamplona, y antes de regresar a Venezuela pasó por nuestra organización para recoger y llevar a Venezuela todo lo que pudiera en medicamentos, leche en polvo y productos de higiene personal para personas que ni conocía. También nos conmueve la solidaridad de los vecinos españoles aquí en Pamplona o en Navarra. Al enterarse de lo que hacemos pasan por la asociación con bolsas repletas de medicamentos para Venezuela, su gente”

Una madre venezolana posa mostrando
la leche en polvo recibida y enviada desde
España por un alma solidaria que se ofreció y
Chocó los 5.
   Los envíos en ocasiones van de escala en escala. Una colombiana que fue a Pamplona por trabajos académicos en la Universidad, regresó a su país de residencia, Argentina, con neceseres de productos higiénicos y medicinas. Allí lo tomó su hermana quien volaba a Colombia, donde vive, y desde Colombia lo hizo llegar al destinatario final en Venezuela. Pilar y sus amigas, y sus familias, y los que poco a poco se han enterado de la iniciativa, siguen con emoción el trayecto de los envíos, aplaudiendo cada escala lograda y festejando cuando finalmente, luego de ocho días,  la leche en polvo llega a los niños o cuando ese medicamento tan necesario llega a las manos del enfermo urgido. 

A estas mujeres españolas nuestro agradecimiento por tanta Bondad y Solidaridad depositada cada maleta transportando esperanza. A quienes de manera desinteresada y pro activa se ofrecen para acercar la ayuda hasta Venezuela,                                               ¡Gracias, mil gracias!

Cristina – Trabaja como secretaria en la Universidad. Su cuñada, también involucrada con el proyecto,  es la venezolana en Madrid.

Judith – Catalana en Pamplona. Ha trabajado en fundaciones ayudando a Etiopía por lo que su experiencia ha resultado vital para el proyecto. 

Patricia – Médico Salvadoreña en Pamplona. Sus conocimientos en materia de salud han ayudado mucho.

Sabrina – Enfermera en un hospital de Pamplona, la más joven del grupo, quien se incorporó recientemente al proyecto.

Pilar – Con quien conversamos para redactar la nota. Trabaja en la Fundación Baraibar. Su dulzura y generosidad puede palparse en cada nota de voz que nos enviaba.

A cada una que Dios les llene de bendiciones, abundancia y de mucha salud.

   Hay quienes acumulan millas de vuelo, pero estas mujeres españolas lo que hacen es sumar millas solidarias, vuelos de esperanza.

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