Érase una vez una hermosa damisela obligada a salir de su terruño bonito y siempre extrañado, de un paraíso llamado Venezuela. Los mismo...

UN HADA MADRINA... COMO SALIDA DE UN CUENTO


Érase una vez una hermosa damisela obligada a salir de su terruño bonito y siempre extrañado, de un paraíso llamado Venezuela. Los mismos monstruos de mil cabezas que han espantado a millones como ella empujan sus alas hasta Galicia para asegurarle a sus hijas una vida segura. Un comenzar de cero, y un mismo pensamiento al abrir los ojos en el reinado nuevo: ¿Qué estará pasando, qué estarán sintiendo, qué le hará falta a mi amada Venezuela?

No eran pajaritos o dragones buenos, como en los cuentos infantiles de otrora, quienes le acercaban noticias de su país amado. Vivía ella pegada a la programación de radios de Venezuela que transmitían por internet. Y fue sintonizando “Así nos Va” que escuchó la llamada al aire de una muchacha solicitando de manera desesperada un medicamento para su papá. Enfermo de cáncer se le dificultaba dormir, y la falta de un descanso profundo, por días, afectaba aún más su calidad de vida. Anotó ella entonces el nombre del remedio, y el teléfono que la muchacha daba al conductor del programa, y se fue a una farmacia de amigos a comprar 3 cajitas. Con tesoro en mano, le escribió un mensaje de texto a la angustiada hija diciéndole que le enviaría los medicamentos desde España, y que tan solo le escribiera al recibirlos. Note querido lector que no hay varitas mágicas en el relato. Pero esta damisela desde aquella su primera ayuda, se ha transformado en HADA madrina de un montón de venezolanos. La sensación que llega cuando el alma está repleta de alegría, esa que sintió la primera vez, la llevaban a sentarse por horas escuchando el mismo programa, donde las personas suelen pedir ayuda por sus tratamientos. Y así la lista fue creciendo. Y su búsqueda ampliándose. Y salía con su libretita de farmacia en farmacia


Manuela, para que todos conozcan el nombre de esta alma bella, se dio cuenta que solita no podría, que era gigantesca la necesidad. Así que comenzó a regar la voz, a rasguñar aquí y allá, lograr los 8 euros para el envío de un kilo, los medicamentos que mandaría puerta a puerta, a hermanos venezolanos enfermos, sin costo alguno. En España existe la modalidad de devolución de medicamentos a las farmacias, ya sea por mejoría, cambios en el tratamiento o porque lamentablemente la persona haya fallecido. Y las farmacias deben destruir todas esas muestras devueltas. Fue así, armando redes, como quien teje una telaraña, que en apenas meses su piso se había convertido en una farmacia. Los adornos se arrimaron. Las noches las pasaba clasificando, empaquetando fuera de cajas y en bolsitas con el respectivo mensajito que duplicaba la esperanza: una por el remedio que por fin llegaba, otra por las palabras de una extraña que le decía, ¡Hey! ¡Tú eres importante para muchos que, como yo, están dispuestos a acercarte ayuda! Y sus compinches de la escuela en Venezuela, ellas que seguían en la tierra tricolor, se convirtieron en HADAS repartidoras llevando a las casas humildes, en barriadas o caseríos, los tratamientos que desde España manda el Hada Madrina Mayor.  Hoy ya son 12 las Hadas regadas por el territorio, ya la magia solidaria ha podido apuntar hacia manos de personas necesitadas en Maracaibo, Barquisimeto, Margarita, Bolívar, Caracas....

Y como a la gente buena le pasan cosas buenas, pues tuvo la suerte Manuela de contar con José Roberto Díaz, de corazón grandote como el de ella, y galán de película moderna, Papita, Maní y Tostón, y presentaron durante el estreno de la segunda parte, ante una muy concurrida sala, la bella misión de esta Hada residenciada en Vigo. Y llovieron más donaciones. Y hasta entrevistas le hicieron en los principales periódicos. “Venezuela vive una espantosa crisis, los venezolanos no consiguen cura para sus dolencias, pero aquí, en Galicia, hay una mujer que se ha dedicado en cuerpo y alma a acercarles ayuda, esa que todos nosotros podamos a su vez donarle”

Hada cuenta ya con figura jurídica como fundación. Siguen acercando tratamientos solo puerta a puerta, De las Hadas a las manos de quien lo necesita. Con rigurosidad siguen cada envío asegurándose que lleguen a las manos ansiosas de esperanza. Y a quienes donan responden con cuentas transparentes sin importar el tamaño de la generosidad.

  Insistimos en que no hay varita mágica. La magia es enteramente la Solidaridad. Pero si nos cuenta Manuela que los milagros surgen cada día por doquier y cuando menos lo espera. Como el caso de una venezolana residenciada allá que acude desesperada a Manuela porque a su mamá la operan y debe llevar todo, el hilo para coserla, las suturas, las bases de cama, etc.  
“Mi niña, y yo ¿cómo hago?  A mí rara vez me llegan insumos” – recuerda que le dijo cuando recibió la llamada. Pero por cosas de la vida uno de sus contactos de farmacias le deja en casa tarde, ese mismo día, una bolsa gigante de compresas, gasas, hilos y mucho más de lo que pedían.

Si nos lees desde cualquier parte del mundo y deseas hacer una donación, escríbeles por su página en Facebook o su cuenta en Instagram.
Instagram: @hermandadasociaciondeayuda
   
Que esta historia la lean niñas y niños, dentro y fuera de Venezuela. Hay Hadas Madrinas como salidas de cuentos, que con solidaridad y magia llenan de esperanza a muchas personas. Manuela Alvarez definitivamente es una de ellas.

#RetoSolidaridad #AyudaHumanitaria


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El jueves 22 de marzo en la Librería El Buscón se presenta esta belleza. Para los que creen que todo está perdido, para los que sienten q...


El jueves 22 de marzo en la Librería El Buscón se presenta esta belleza. Para los que creen que todo está perdido, para los que sienten que no hay salida, una compilación de historias que nos hacen sentir orgullosos, conmovidos y esperanzados. Me lo leí en una tarde y me hizo llorar, sonreír, pero sobre todo me emocionó pensar que es un retrato de lo que realmente somos. Felicitaciones a Andreína Muñoz-Tebar, a mi amiga, la brillante Carmen Beatriz y a mi hermano Memo, Carlos Guillermo Arocha que siempre ha tenido la sensibilidad para preocuparse por los que más sufren, por los que menos tienen. Una aplauso para ustedes por regalarnos esa inyección de optimismo en 125 páginas.

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Son historias de aliento para un país en pedazos. "En el medio de una crisis humanitaria sin parangón, nos topamos con docenas d...

Las historias del RETO SOLIDARIDAD a punto de salir de imprenta



Son historias de aliento para un país en pedazos.
"En el medio de una crisis humanitaria sin parangón, nos topamos con docenas de experiencias concentradas en ayudar al otro, al más vulnerable. Cada una de estas historias es como un pequeño tallo verde que ha logrado nacer en medio de un desierto, para dejar en evidencia su amor a la vida. Son historias de aliento para un país desalentado..."
#Libro #Venezuela #Solidaridad

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       El padre Marcelo es un sacerdote venezolano. Por estos tiempos está en Navarra, España, realizando estudios de post-grado. Su c...

EN ESPAÑA SE PUSIERON LAS ALPARGATAS POR NOSOTROS



      El padre Marcelo es un sacerdote venezolano. Por estos tiempos está en Navarra, España, realizando estudios de post-grado. Su cuñada Lucía, en Venezuela. Y de ella le llega la noticia por un mensaje de voz a través del Whatsapp. “Mi cuñado Padrecito, ¡Estamos nuevamente embarazados! ¿Será que en esta oportunidad sí podremos abraza a nuestro hijo?” – le decía emocionada la esposa del hermano, resaltando en su frase no solamente el deseo de formar familia sino recordando los fallidos intentos del pasado. El aparato reproductivo de Aimara tiene sus fallas. Le permite concebir pero dificulta en extremo la celebración del parto, el nacimiento de la criatura a la que tejió los escarpines. En medicina se conoce lo anterior como un embarazo de alto riesgo. Ella ya contaba con dos anteriores sin feliz término. Y si en la Venezuela actual “el parto” de cualquier mujer embarazada comienza por conseguir cupo en alguna maternidad desde los dos meses de gestación, o garantizarle al “futuro” bebé al menos dos meses de pañales y la leche de fórmula (quién garantiza que del pecho saldrá el alimento gratis), para esta futura madre el embarazo de alto riesgo, en un país que aumenta todo tipo de riesgo a cualquier ciudadano, era una alegría mezclada con mucho pavor. En un país donde resulta cuesta arriba parir en camilla y conseguir un pañal, por la existencia y por el precio, imagina dar con los medicamentos que te permitan llegar a lo anterior. Pero quien nos sigue sabe que cada historia nuestra pretende dar aliento a un país en pedazos.

   
Quien recién nos lee sepa que nos enfocamos en la Venezuela Posible, la Bonita, la que nos merecemos y por la cual luchamos. Así que te presentamos a Nacho, hermoso niño producto de la unión del espermatozoide de su padre con el óvulo de su madre, y de los medicamentos que por nueve meses recibió la madre desde España para garantizar el feliz término. A los padrinos podrás conocerlos más adelante en el artículo. Después de otra historia que deseamos contarte. ¡Son tantas! Compartimos apenas una muestra de tanto activismo solidario.

 Y aquí te va la historia de Kevin. Joven venezolano de 16 años que nació ensimismado; él vive su propio mundo. Autista y con incapacidad motora. Requiere tratamiento especial para evitar los cuadros de epilepsia y controlar su reacción esquizofrénica. Su madre había rebajado más de 30 kilos por la angustia causada por el cuidado del hijo. A la falta de medicamentos para controlar efectivamente su condición se sumaba la falta de pañales; Kevin estallaba en crisis al verse mojado por las noches; sin quererlo Kevin robaba días de sueño, descanso, a su madre. Dos dramas. Dos venezolanos desamparados por un estado ocupado en elecciones ignorando su salud. Gracias a la parte bonita de esta historia los pañales ahora siempre llegan. Los medicamentos urgentes para su tratamiento y mejor vivir, incluyendo a su madre.

    Pero, en mala hora, hay venezolanos sufriendo en el país y en otros escogidos a lo juro como destino. El papá de Marcos vendió todo. Carro y casa. La frase “Patrás ni pa cogé impulso” no resultaba válida. Hoy viven en casa de la suegra, todo por poder pagarle al hijo los abogados, el pasaje y unos meses de vida en España. Marcos tuvo que huir de un régimen que lo haría ingresar “La Tumba” (cárcel dantesca por otros ya documentada) por el simple hecho de manifestar en contra de un régimen que cercenaba libertades en su patria. Y el muchacho, por más agradecido que pueda estar del sacrificio hecho por sus padres, no se halló. Encontrándose en país distinto, sin su familia, sin sus compinches, con una maleta repleta de sueños truncados, cayó en depresión. La iniciativa solidaria que narraremos en las próximas líneas cambió el “por ahora” de Marcos (así, tan irónico como se lee al recordar al comandante “galáctico”). Esta ayuda criolla a la distancia acabó con la angustia de su familia en Venezuela, brindándole acompañamiento emocional y profesional. Brindándole familia.

  La Asociación Venezolana Navarra (ASVENA) es fundada por una Ingeniera en Sistemas venezolana, Eglee Torres, quien emigra a España ya hace 11 años para garantizarle salud a su hijo. Comenzó de a poquito motivada, ayer y hoy, por la sentida reacción de meter a Venezuela entera en su maleta al emigrar. Poco a poco se fue involucrando en el tejido social de su nueva comunidad, logrando amplificar a decibeles crecientes la necesidad de ayuda a un pueblo en crisis que empeoraba con el pasar de los años. Llevarle la delantera a la desidia y criminalidad del actual estado venezolano resulta impensable. Ella al menos decidió enfrentarla. Ayudar con lo que podía. Aplicar su experiencia con los salesianos y lograr acercar ayuda a esos compatriotas ávidos de esperanza. Nunca nos olvidó. El buscar solución a su realidad personal no fue su única angustia.
 Tal y como ella se afana en resaltarnos, nada de lo logrado (apenas narramos algunos de muchísimos casos) hubiese sido posible sin la suma inmediata a la causa de otros venezolanos y de españoles sensibilizados ante nuestra realidad. Este programa, comenzando de a poquito, ha logrado ayudar a muchos a quienes les es negada una Ayuda Humanitaria por un Estado todo poderoso sólo para la política, únicamente enfrascado en “amasar” el poder. Al principio el reducido equipo solidario reclutado buscaba donaciones de boca en boca entre aquellos venezolanos conocidos. Estas peticiones fueron extendiéndose a grupos diversos por las redes sociales y el whatsapp. Pero después, ante la creciente demanda, trabajando y logrando acuerdos solidarios con farmacias, y presentándose con proyecto y justificación en mano ante la ONG Ayuda al Tercer Mundo (ATM). Para esta organización el tercer mundo se limitaba a naciones africanas. Luego de la presentación a su directiva de casos venezolanos por parte de Eglee y su equipo, comprendieron la realidad de tantos ciudadanos en esta región de Suramérica, en esta nación rica en petróleo y tierra fértil hoy no productiva. Y así lograron más donaciones. Y así continuaron tejiendo redes para el voluntariado, la creación de depósitos, personal para el inventariado, recepción y despacho, ayuda, mucha ayuda. 


    Lo más bonito te lo contamos ahora. Y es que todos los venezolanos que han recibido ayuda se han convertido en voluntarios por iniciativa propia de ASVENA. Rocío, una chica epiléptica que recibió su tratamiento en Venezuela gracias  a esta iniciativa, decidió ofrecerse para llevarle los medicamentos a Kevin hasta su domicilio: un barrio caraqueño catalogado como uno de los más inseguros. Rosario, en Carabobo, sin pensarlo formó parte de la cadena de favores. Ella recibió ayuda de ASVENA ante el SOS desesperado por su padre hipertenso. Ella se encargó de recibir y llevar al domicilio de Aimara, la cuñada del padrecito, los medicamentos que garantizaron la vida de otro venezolano, la formación de una nueva familia.
   
   Y ante la necesidad evidenciada de tantos venezolanos que llegan a España con “una mano adelante y otra atrás”, esta diáspora organizada, eficiente pero sobre todo solidaria, ha convertido su casa en posada, sus almuerzos en charlas de orientación, su voz en denuncia y llamado de atención insistente ante instituciones para dar a conocer la realidad venezolana, el debido tratamiento como refugiados a miles de compatriotas. Marcos ya dejó la “posada” y resalta como todo venezolano en su trabajo, que gracias a dios le permite continuar sus estudios. Pero su colchón es ocupado por otro venezolano capaz, responsable, de esos que huyen “obligados”. De quienes sueñan con una Venezuela distinta para regresar.

  Hay quienes les conocen como “Alpagatikas” por una de tantas iniciativas que se han inventado para recolectar fondos elaborando alpargatas en miniatura para venderlas y recaudar así fondos.

 Nos viene el dicho, bien criollo, que reza “A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo”.
En Venezuela el Joropo es orgullo nacional. Pero la frase lo que desea expresar, en base al ritmo musical de esta nuestra composición autóctona, es angustia, movimientos rápidos y estresantes, y un pueblo desvalido, a punta de alpargatas, tratando de hacerle frente a lo anterior.

   A punta de Alpargatikas y nunca olvidándose de la Venezuela que brindaba oportunidades, utilizan esos recuerdos hoy como motor de vida para otros. Esta diáspora venezolana al norte de España merece un cuatro, una maraca y un arpa en perfecta armonía cantándoles un Graaaaacias!

 Si deseas hacer una donación monetaria: cuenta bancaria 2100 5183 05 0100084824, colocando el concepto DONATIVO, junto con el Nombre y Apellido. Se expedirá un certificado para quienes lo necesiten a efectos del respectivo descuento fiscal.
Cualquier persona puede ofrecer su voluntariado o solicitar sus tratamientos médicos escribiendo a alpargatika@gmail.com.
Página en Facebook: 

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  Son las 10 de una mañana de 2015. Hacía un bonito día en Barquisimeto, capital del estado Lara, así que Gretna sacó un rato a su be...

PROGENITORES SOLIDARIOS RESCATANDO VALORES, NIÑOS ¡FAMILIA!



  Son las 10 de una mañana de 2015. Hacía un bonito día en Barquisimeto, capital del estado Lara, así que Gretna sacó un rato a su bebé al parque para un breve baño de sol. En eso le suena el teléfono. Era una vecina avisándole que había llegado la fórmula láctea que tomaba su niña a una farmacia cercana a su domicilio. Rápidamente se pone en camino, dejando primero a la criatura en casa de una amiga, y se coloca en la larga cola de personas queriendo comprar lo mismo. Muchas, muchas personas por delante de ella. Y mientras para la mayoría esa compra era un negocio, la realidad de esta madre era angustiante. Solo contaba en casa con dos dedos del último pote de fórmula, único alimento tolerado por el cuerpo de la recién nacida. Amamantarla no es una opción. A los pocos días de nacida los médicos detectaron una condición médica en la madre que hacía transmitirle hormonas a su niña por la lactancia. Además, la pequeña desarrolló una alergia a la proteína de la vaca y a la lactosa, por lo que presentó sangrado gastroesofágico. Debía pues alimentarla exclusivamente con fórmula para lactantes con proteína extensamente hidrolizada y pro bióticos. Su estrés iba en aumento con cada persona que salía con dos o tres potes de su ansiado tesoro. Con angustia veía cómo el lote a la venta del producto mermaba segundo a segundo. Tomando en cuenta su lugar en la extensa cola, no existía la posibilidad de que ella lograra comprar al menos un potecito. Finalmente la idea de no poder alimentar a su beba esa noche, y a la mañana siguiente, y al día siguiente, hizo que su angustia explotara en rabia y violencia. Empujó al guardia, y entre sollozos le gritaba:

- ¿Usted no se da cuenta que quienes están comprando la fórmula no son precisamente quienes la necesitan?! ¡Eso es medicina, es lo único que puede alimentar a mi bebé!! Déjeme pasar, yo tengo que comprarla, déjeme pasar!

- Mire, señora, usted lo que está es loca. ¡Vamos! ¡A la patrulla! ¡Está Detenida!

   Dentro de la patrulla cae en cuenta de su reacción, y comienza a llorar lágrimas de desespero y tristeza condensadas. El oficial entiende entonces, por lo que decía, por sus lamentos, la injusticia que cometía. No era una delincuente esa mujer que metió en la patrulla. Era una madre venezolana luchando por su hija. La deja ir, pero con las manos vacías, sin la comida de su niña.

   El mal rato vivido fue punto de quiebre para Gretna El Halabi. El tetero nocturno lo resolvió cambiando 5 paquetes de pañales por un pote de fórmula. Un negocio para nada rentable si tomamos en cuenta que la fórmula costaba un tercio en comparación al paquete de pañales. Y una vez dormida la niña, comenzó a interactuar en las redes sociales con varias madres que se habían puesto en contacto al compartir la misma problemática, la misma búsqueda día tras día. Buscaban una fórmula para asegurarse las fórmulas de sus nenes. Y es cuando deciden crear un grupo en Facebook para ayudar a entablar trueques, pero estos serían 1:1; un paquete de pañales por una lata de fórmula, ni más ni menos. El grupo les permitió sensibilizar a muchas madres y padres acerca del drama que significa alimentar a un niño o niña cuando no es posible la teta, y además darse cuentas que son miles las madres y los padres padeciendo la escasez, el “bachaqueo”, el contrabando y los altos costos de las diversas fórmulas lácteas.

   
  Para los fundadores, para quienes ingresaban al grupo y se volvían activistas, el truque funcionaba, pero había que hacer más. Querían llevar el mensaje, mostrar la necesidad y trabajar para paliar la dura realidad de muchos niños, desde meses hasta 9 años, recibiendo una pobre o mala nutrición. Nace entonces la Asociación de Madres y Padres por los Niños en Venezuela – MAPANI – y en su misión  dibujaron mucho más que el pote de leche que encendió la llama solidaria.  Esta asociación, con sede en Barquisimeto, estado Lara, lucha y demanda por la protección, defensa, promoción y concientización de los derechos a la alimentación, salud y educación de la población infantil de 0 meses a 9 años de edad, y como prioridad el derecho fundamental de todos los seres humanos a la vida. Pero siguen creciendo y ya cuentan con núcleos de la Asociación en otras localidades. Bienvenido quien se sume. Todos somos madres, todos somos padres.

 
  Desde su nacimiento sus activistas no descansan documentando casos graves de desnutrición y maltrato infantil. Exponen ante el país la cruel crisis que se vive en los hospitales, donde un niño enfermo no puede recibir la fórmula indicada, donde una mujer recién parida llora al ver a su niña, no por alegría sino por la angustia de no tener para el tratamiento indicado. Ella no podía alimentarse bien durante el embarazo; su niña nació con bajo peso, excesivamente bajo. La leche materna, después de 9 meses de hambre, no la alimenta. Alertan ante la muerte injusta y alarmante a diario de decenas, léase bien, decenas de niños.


 

 Pero además trabajan la defensa de los derechos humanos de los niños de manera gratuita y hacen labor de generosidad social. Entablando nexos con organizaciones locales e internacionales han logrado recibir donaciones de fórmulas e insumos que a su vez donan a hospitales. La organización @masismore que lidera nuestra talentosa y sensible caricaturista Rayma Suprani, ha logrado enviar fórmulas infantiles. Desde España, gracias al trabajo de una de las fundadoras de la asociación, se han logrado hacer envíos de fórmulas que solidariamente han donado españoles generosos. Pero los envíos son muy costosos; no encuentran dónde más rasguñar para saltar, de los 200 Euros que llevan, a los 800 Euros que requieren para garantizar el siguiente envío. Con la falta que le hace por ejemplo a Maryory y a su mamá, Endira. La niña nació con el paladar hendido, razón por la cual no estimula la producción de leche por el pecho de su madre. A Angel de Jesús lo conocieron en una de sus acciones de calle, cuando no tenían sede. Le llevaban su vasito de leche, su comida. Sigue necesitándola y hacen eventos, recolecciones, contactos para que no le falte.

Te presentamos a Angelito.

 Y surge entonces otro proyecto: la creación de un lactario de leche materna en el Hospital Universitario de Pediatria Dr Agustin Zubillaga – HUPAZ -  para lo cual consiguieron donaciones de insumos diversos como extractores, envases colectores, teteritos, etc., y siguen recibiendo si quien nos lee desea ayudar para hacer realidad y mantener el proyecto.


   Trabajando de la mano de comunidades educativas han podido servir ricos almuerzos a la población infantil, enlazando solidaridad con otras organizaciones como @accionsolidaria y @elpitazo. Apadrinan consultas médicas pediátricas a niños de madres y padres de escasos recursos, gracias a médicos pediatras, nutricionistas, sicólogos que dedican horas de consulta social a precios muy bajos pero que, con todo y el precio súper solidario, hay quienes no pueden pagarlo. El apadrinamiento ha sido posible gracias a otra alianza solidaria con la organización @meals4hope Y de allí nació el deseo del más reciente sueño cumplido: Abrir un Centro de Prevención y Atención Integral al Niño. Actualmente funcionan en la carrera 18 con calle 24 de Barquisimeto, Torre Ayacucho, en la mezzanina. Pero surgió un angelito que se va del país y les dejará la casa para que la Asociación funcione, y se ahorre el costoso canon de alquiler. Ángel de Jesús, el niño que antes te presentamos, hoy es uno de los apadrinados en las consultas, recibiendo control pediátrico continuo y asesoría sicológica necesaria por su condición especial. Todos los muebles fueron donados, ¡Na Guará la solidaridad de los barquisimetanos!




Y si todo lo narrado hasta ahora requiere de un trabajo inmenso, pues todavía sacan tiempo para denunciar por las redes sociales casos puntuales de desidia hospitalaria, muertes de neonatos y madres embarazadas, no descansan en demandar la activación del Canal Humanitario, y de apoyar en físico diversas manifestaciones y protestas por la vida a nivel nacional.

  MAPANI, Madres y Padres que enaltecen el concepto de familia, familia venezolana, solidaria y de valores. MAPANI, eficiencia en gerencia social reconocida con el segundo premio de Emprendimiento Social otorgado por la Fundación Banesco.

 Si estas afuera y deseas ayudar tan noble y eficiente causa, Ayúdalos a Ayudar mediante esta cuenta en generosity.com: https://www.generosity.com/emergencies-fundraising/fondo-para-examenes-y-medicinas-para-ninos-en-vzla

  Si quieres interactuar en el grupo de Facebook dale click al link: https://www.facebook.com/groups/madresypadresporlasformulas/?ref=direct

  La página de la Asociación en la misma red social es: https://www.facebook.com/madresypadresporlosninosenvenezuela/

 Síguelos en Twitter @mapani

 Actívate y reproduce voluntades, solidaridad, donando horas a esta Asociación mediante nuestro portal www.horasolidaria.org

  Mucha rabia y angustia se sentía en un comienzo. Mucha esperanza y corazón solidario tiene Gretna y todo el equipo hoy para regalar. Suenen los aplausos, que se ericen las pieles y palpiten los corazones por esta gente bonita que sigue poblando nuestra golpeada Venezuela.

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   En España, tal y como sucede en Venezuela, hay muchas formas de pedir el café en la barra o en la cafetería. Pero créeme, allá son has...

Choca los 5...Por Venezuela

   En España, tal y como sucede en Venezuela, hay muchas formas de pedir el café en la barra o en la cafetería. Pero créeme, allá son hasta más creativos; bueno, quizás la crisis actual nos haya limitado por estos lados al negrito y al “guayoyo”, y si hay leche, pues un marrón. Pero cuatro amigas españolas se juntaron a finales de noviembre en Pamplona a tomar café después del trabajo. Una pidió un Bombón que es con leche, pero condensada; otra un Carajillo porque ¡Vaya! ¡Qué semanilla la que he tenido en el trabajo!; La tercera, que se cuida alguito desde que el corazón le dio un sustito, un descafeinado de sobre. Y usted, mi querido lector o lectora, se preguntará ¿Qué me importa el tipo de café que hayan tomado cuatro amigas reunidas?

  Es que la cuarta, la que tenía una cuñada venezolana, pidió un café con dolor.  

   
   Ella, Cristina, les comenzaba a contar justo antes de pedir la orden el drama familiar que vivían en casa por esos días. Su hermano Roberto estaba casado con una venezolana, y después de muchos papeleos lograron llevar hasta España a los suegros. Pero en Venezuela quedaban 3 hermanos de su cuñada, 3 cuñados de Roberto, todos pasando trabajo para sobrevivir. Uno de estos hermanos es hipertenso; de estos enfermos para los cuales no basta dejar de seguir las noticias o voltear a su alrededor - recomendación difícil de cumplir en la nación de Bolívar y de más de treinta millones de habitantes reclamando una vida digna – Él, por condición médica, debe tomar la pastillita prescrita por el médico para mantenerse con vida. ¡No Hay! La hija de un amigo del otro de los hermanos políticos de Roberto sufre de Epilepsia. Le fue diagnosticada a los 18 años de edad. Los anti-convulsionantes para ella representan lo mismo que un bombillo apropiado sobre una cama de operación en el quirófano. Ambos se encuentran ausentes en la Venezuela actual. Y Luis, el último de los hermanos, le llamó el otro día prepcupado. Su mejor amigo había quedado desempleado. Trabajaba en una empresa que decidió cerrar actividades ante la coyuntura económica y política. Terminó preso al ser catalogado como “Bachaquero”. ¡Sí! Para quien nos lee en el extranjero, novato(a) en el término, el “pana” trataba de mantener a la familia haciendo largas colas para conseguir productos a precio regulado, e irrisorio, en los mercados, y después venderlos con ganancia a buhoneros o particulares. Los servicios de inteligencia del estado le pusieron las grillas. Hay que ser bien bruto para no entender que es el sistema “revolucionario” el que establece y promueve estas nuevas “chambas” para poder cubrir los gastos del mes de una familia.

   Y nos viene a la mente una frase del médico español Santiago Ramón y Cajal:
“Solo la acción tenaz en pro de la verdad justifica el vivir y consuela del dolor y de la Injusticia”

   Para estas cuatro amigas la verdad era el sufrimiento de un pueblo y la ignorancia por parte de su Estado. Y en la acción encontraron la manera de consolar el dolor que causaba lo que oían. Dar a conocer la verdad. Vale la pena resaltar que, a excepción de Susana, ninguna de las otras tres amigas mantenía nexo directo con Venezuela, es decir, contigo quien me lee, o con cualquier ciudadano en Bolívar, Barquisimeto, Puerto Píritu, Caracas, Barinas. Son ciudadanas españolas queriendo ayudar a venezolanos; damas solidarias con un pueblo sufriendo una grave crisis, ajenas al discurso colonialista, por demás arcaico, que otros desean traer a colación en pleno siglo XXI.

   De allí surge entonces la iniciativa de conseguir ayuda para hermanos venezolanos comenzando de a poquito. Regando la voz entre conocidos recaudaron donativos y compraron uno que otro medicamento necesitado por algún venezolano.  


   La asociación donde trabaja Pilar les ofreció funcionar como sede de la recepción de los donativos. Como ya era el mes de Diciembre aprovecharon viajes de conocidos a países cercanos, latinoamericanos. Alguien en Perú recibía las medicinas, y de allí se iría en valija solidaria a quien la necesitaba en Venezuela. La respuesta fue impresionante. Tanto en donativos como en transporte. Los españoles, conmovidos ante los relatos de casos puntuales, abrieron su corazón. Los latinoamericanos, con venezolanos en tierra nueva y recién llegada, se motivaron y aportaron ideas para el transporte hasta Venezuela. Cualquier espacio se abría a la ayuda, a la esperanza de vida.

  Y día a día la iniciativa fue creciendo. Los donativos aumentando. La causa cobraba apoyo. Y las cuatro amigas transformaron el dolor de aquel café en una Fundación: Choca los 5 (Por Venezuela). Invitan a donar 5 euros para comprar medicinas para el pueblo de Bolívar. Hay quienes solo pueden donar dos euros y se les acepta con aplausos. Hay quienes donan justo los 5. Pero lo bonito es que la gran mayoría dona mucho... ¡Mucho más! Hoy han podido tejer redes de ayuda increíbles que abarcan toda España y otros rincones europeos. Con lo recaudado, y en una transparencia contable que transmiten a cada donante, han logrado hacer llegar medicamentos, leche en polvo y productos de higiene personal a cientos de venezolanos.

Ella es Vicky. Una venezolana que pasó por la asociación para recoger
envíos y llevarlos a los necesitados a su regreso.

   Cada recibimiento, una foto. Una alegría. Una celebración. Se logra acercar la ayuda con todo y las vicisitudes que enfrentan cada envío. Y siguen inventando, una rifa para impulsar la recaudación. Más personas uniéndose a la red de envíos. “Me llama la atención la solidaridad  y la generosidad del pueblo venezolano. Porque aunque nosotras hacemos los envíos a gente concreta, para que llegue más fácil, siempre se preocupan de hacerlo llegar al destinatario final. Por ejemplo, enviamos por paquetería un envío de medicinas a unas personas que conocíamos en Maracay, y esas personas después no descansaron hasta saber bien la dirección de las personas en Caracas a las que tenían que enviar parte de lo recibido” – Nos cuenta Doña Pilar, una de las integrantes de Choca los 5. “Una venezolana que reside en Caracas vino a visitar a su madre de 92 años y a su hermana que viven desde hace unos meses en Pamplona, y antes de regresar a Venezuela pasó por nuestra organización para recoger y llevar a Venezuela todo lo que pudiera en medicamentos, leche en polvo y productos de higiene personal para personas que ni conocía. También nos conmueve la solidaridad de los vecinos españoles aquí en Pamplona o en Navarra. Al enterarse de lo que hacemos pasan por la asociación con bolsas repletas de medicamentos para Venezuela, su gente”

Una madre venezolana posa mostrando
la leche en polvo recibida y enviada desde
España por un alma solidaria que se ofreció y
Chocó los 5.
   Los envíos en ocasiones van de escala en escala. Una colombiana que fue a Pamplona por trabajos académicos en la Universidad, regresó a su país de residencia, Argentina, con neceseres de productos higiénicos y medicinas. Allí lo tomó su hermana quien volaba a Colombia, donde vive, y desde Colombia lo hizo llegar al destinatario final en Venezuela. Pilar y sus amigas, y sus familias, y los que poco a poco se han enterado de la iniciativa, siguen con emoción el trayecto de los envíos, aplaudiendo cada escala lograda y festejando cuando finalmente, luego de ocho días,  la leche en polvo llega a los niños o cuando ese medicamento tan necesario llega a las manos del enfermo urgido. 

A estas mujeres españolas nuestro agradecimiento por tanta Bondad y Solidaridad depositada cada maleta transportando esperanza. A quienes de manera desinteresada y pro activa se ofrecen para acercar la ayuda hasta Venezuela,                                               ¡Gracias, mil gracias!

Cristina – Trabaja como secretaria en la Universidad. Su cuñada, también involucrada con el proyecto,  es la venezolana en Madrid.

Judith – Catalana en Pamplona. Ha trabajado en fundaciones ayudando a Etiopía por lo que su experiencia ha resultado vital para el proyecto. 

Patricia – Médico Salvadoreña en Pamplona. Sus conocimientos en materia de salud han ayudado mucho.

Sabrina – Enfermera en un hospital de Pamplona, la más joven del grupo, quien se incorporó recientemente al proyecto.

Pilar – Con quien conversamos para redactar la nota. Trabaja en la Fundación Baraibar. Su dulzura y generosidad puede palparse en cada nota de voz que nos enviaba.

A cada una que Dios les llene de bendiciones, abundancia y de mucha salud.

   Hay quienes acumulan millas de vuelo, pero estas mujeres españolas lo que hacen es sumar millas solidarias, vuelos de esperanza.

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